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14 de febrero: Día Mundial de la Energía

  • 14-02-2020

  • 4 minutos

Hoy, 14 de febrero, se celebra el Día Mundial de la Energía, cuyo origen se remonta a la Conferencia Internacional de 1998 en Austria, cuando se debatió la crisis de la energía y las posibles soluciones. Tiene lugar tras el acuerdo universal sobre cambio climático de París, por el que países desarrollados y en desarrollo se han comprometido a prevenir un incremento de la temperatura global a menos de 2ºC respecto a la era preindustrial.

Además la Unión Europea ha marcado como objetivo para 2020 que 20% de la energía sea renovable. Por otra parte, según Naciones Unidas, más de un tercio de la población mundial no tiene acceso a formas avanzadas de energía, siendo los 30 países más desarrollados, con 15% de la población total, los usuarios del 60% de las nuevas formas de energía. Al respecto ha desarrollado Objetivos de Desarrollo Sostenible.

También es destacable el anuncio en diciembre de la Comisión Europa del «Pacto Verde Europeo» destinado a convertir a Europa en el primer continente con cero emisiones de carbono para 2050. De hecho las normas europeas de CO2 para 2025 y 2030 no dejan otra elección que la electrificación masiva del sector del automóvil, que ha iniciado una transformación hacia la movilidad eléctrica. Además las fábricas utilizan cada vez más sofisticado software para ahorrar energía y la demanda de edificios de bajas emisiones mediante dispositivos eficientes viene respaldada por normas más estrictas.

Costes más competitivos y demanda de renovables en emergentes

A ello se añade, que, tras décadas de subvenciones, la estructura en energía eólica y solar están siendo más competitiva que la electricidad a partir de combustibles fósiles en muchas regiones y ya suponen la mayor parte de la adición de nueva capacidad de la mayoría de empresas de servicios públicos de alta calidad, que invierten principalmente en energía solar y eólica, hasta el punto de que el segmento de renovables ha pasado a ser el componente más defensivo. Con la mayor riqueza y costes relativos y absolutos que han caído sustancialmente los últimos años, la demanda de renovables resurge en mercados que no podían permitirse la tecnología, como China, India y sureste asiático, especialmente en países cuyas condiciones meteorológicas favorecen la energía eólica y solar. China es el mayor mercado eólico del mundo y está en vías de convertirse en el mayor mercado solar por nueva capacidad.

En conjunto la rápida evolución tecnológica permitirá una electrificación mayor en transporte, edificios y fabricación, mientras que la energía solar y eólica serán las principales fuentes del nuevo suministro. De hecho las fuentes de energía renovables hidroeléctrica, eólica y solar ya sumaron la mitad de instalaciones de nueva capacidad en 2015 y pueden superar al carbón para convertirse en la mayor fuente de generación de energía para 2030. A ello contribuye que el coste de generación de renovable ha disminuido con las economías de escala, avances tecnológicos y mejores condiciones de financiación.

La e-movility va a ser uno de los principales protagonistas

En cuanto al transporte, este representa 80% del consumo de petróleo y con la presión regulatoria los fabricantes tienen un incentivo adicional para desarrollar motores más eficientes, lo que beneficia a empresas especializadas en repuestos de automóvil, tecnologías de automatización y redes inteligentes. Además el coste de almacenamiento de energía, que ya se ha reducido un tercio, es previsible que se reduzca otro tercio para 2030. Para ese año la cuota de coches eléctricos puede ser del 20% y la e-movility va a ser uno de los principales protagonistas. Recientemente he estado en Ginebra y cada vez más vehículos eléctricos de toto tipo de marcas. Smart solo va a fabricar coches eléctricos.

Por su parte la energía consumida en residencias o comercios representa 40% aproximadamente del consumo mundial y se pueden lograr ahorros con mejor aislamiento, sistemas de calefacción y aire acondicionado, iluminación LED y arquitectura y edificios inteligentes. La búsqueda de mayor eficiencia se ve impulsada por la explosión de necesidades de almacenamiento de datos, que puede multiplicarse por 50 para 2020 y requerir mejor refrigeración, diseño y microprocesadores más eficientes.

Estamos saliendo del gas como combustible de transición

Hace tres años teníamos en cuenta el gas como energía poco contaminante. Además ya hay primeras prohibiciones de nuevas conexiones de gas para viviendas en Reino Unido o Países Bajos. Así que, siendo momento adecuado para que las renovables se implanten, estamos saliendo del gas como combustible de transición y de infraestructuras de gas natural. Al dejar de incluir gas natural hemos mejorado la huella de carbono considerablemente.

Generación de alfa

Determinados fondos de inversión relativos al cambio climáticos se están beneficiando de este punto de inflexión que requiere transitar hacia economías menos contaminantes. De hecho es un momento interesante para introducirse en esta temática para los próximos tres a cinco años,

Una solución al respecto es Pictet Clean Energy, fondo temático con recorrido de 15 años, que aprovecha estas oportunidades a medio y largo plazo. Selecciona empresas de fuerte posición en su industria, capaces de generar crecimiento rentable, con flujos de caja favorables en relación a valoración. Incluye empresas de energías renovables como los fabricantes de aerogeneradores Vestas o Siemens-Gamesa, tecnología instrumental con empresas de semiconductores como Xilinx o NXP Semiconductors, movilidad inteligente, que incluye proveedores de las industrias de automóviles, como Tesla y fabricación eficiente, con empresas de software industrial como Autodesk o Ansys o para edificios verdes, como Kingspan.

Se trata de compañías no presentes en los índices estándar y que van a tener una visibilidad mucho mayor, lo que facilita la obtención de alfa, una rentabilidad adicional a medio y largo plazo respecto a la asignación normal en acciones. Además implica una diversificación muy interesante pues se trata de empresas menos analizadas. A ello se añade que se trata de una inversión sostenible, pues tiene la intención  de impactar, por el menor uso de combustibles fósiles, hasta el punto de que actualmente hasta 25 % del fondo está en servicios públicos por su concentración en energías renovables