500 km de disputa por el Brexit

  • 13-02-2019

  • 4 minutos

La votación del Parlamento el 29 de enero emitió un mensaje claro: el Parlamento se opone a un Brexit de “no acuerdo”. Esto subrayó el éxito combinado de la enmienda de Brady y Spelman entre los otros 7 que presentó el orador John Bercow. La enmienda Brady busca eliminar la parte más controvertida del Brexit con la Unión Europea – la frontera irlandesa. Ésta, que se extiende a lo largo de 500 km, y separa a la República de Irlanda e Irlanda del Norte, ha sido uno de los puntos más discutidos durante las negociaciones del Brexit. Por otro lado la enmienda de Spelman aclara que existe una mayoría dentro de la Cámara que apoya evitar un Brexit escandaloso. Las otras dos enmiendas importantes fueron desestimadas – Cooper (buscaba una extensión del Artículo 50) y Grieve (pretendía ganar tiempo para preparar alternativas al Brexit).

El respaldo irlandés

Los nuevos objetivos de negociación en virtud de la enmienda Brady entran en conflicto con las líneas rojas establecidas por Theresa May. Las líneas rojas actuales del Reino Unido incluyen: abandonar la unión aduanera de la UE, mantener una frontera abierta entre Irlanda e Irlanda del Norte y mantener una buena relación con los socios tales del Reino Unido. Un acuerdo sobre la frontera es clave porque es una red de seguridad que se aplicará a la frontera irlandesa después de que Gran Bretaña abandone la UE.

Esta frontera garantiza el mantenimiento de la cooperación transfronteriza, apoya la economía de toda la isla y protege el acuerdo de paz del Viernes Santo. Bajo el acuerdo actual de May, Irlanda del Norte se mantendría alineada en base a las reglas del mercado único de la UE, si no se encuentra otra solución al final del período de transición para diciembre de 2020. Esto significaría que los productos que se importan a Irlanda del Norte estarían sujetos a controles adicionales para mantener el cumplimiento de las normas de la UE. Este ha sido el principal argumento de los parlamentarios debido a la preocupación de que el Reino Unido continuará respetando las normas de la UE por un tiempo indefinido sin tener ningún mecanismo para retirarse unilateralmente.

A menos que las líneas rojas británicas cambien su enfoque a la Unión Aduanera y el mercado, es poco probable que veamos a la UE cambiando su posición.

Imagen 1: La frontera Reino Unido-Irlanda

¿Qué será lo siguiente?

Theresa May ahora se enfrenta a la ardua tarea de regresar a la UE en el plazo de dos semanas para volver a mejorar la oferta que haga que la comentada frontera sea más apoyada. Es poco probable que la UE desee cooperar y la posibilidad de que se produzca un estancamiento en la negociación se aproxima. Parece que estamos de nuevo donde empezamos. Desde que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, la vicepresidenta negociadora Sabine Weyand y el presidente francés Emmanuel Macron han dicho que la llamada frontera no está lista para la renegociación.

En una declaración emitida después de las votaciones, el gobierno irlandés afirmó que su posición sobre el acuerdo con Brexit no ha cambiado y que continuará sus preparativos para un escenario sin acuerdo. Mientras tanto, el gobierno también dirige el “Grupo de Trabajo de Acuerdos Alternativos” (AAWG, por sus siglas en inglés) que cumple el doble propósito de centrarse en la barrera e involucrar a los parlamentarios laboristas a través de las concesiones de derechos sociales. El AAWG apuesta por los parlamentarios Leave y Remain para buscar una alternativa al respaldo en la frontera irlandesa. La próxima votación relevante se realizará antes del 13 de febrero, después del acuerdo revisado de May con la UE, ya que será cuando la mayoría parlamentaria en oposición al “no acuerdo” ejercerá presión. Hasta ahora, no se puede descartar por completo ningún resultado importante de Brexit. Si bien Theresa May ha logrado mantener de su lado a los Brexiteers hasta el momento, podríamos encontrar una extensión al Artículo 50 el 13 de febrero, si la UE se niega a ceder.

2019; grandes cambios

La actual situación del Brexit ha impactado en las economías tanto del Reino Unido como de Europa en los últimos 2 años. En el caso del Reino Unido, la economía ha sufrido pérdidas tangibles, como una desaceleración en el crecimiento del PIB y una contracción en los precios de la vivienda. La mayoría de los indicadores de confianza de empresas y consumidores en el Reino Unido han caído por debajo de sus promedios de largo plazo. No obstante, los datos de confianza del Reino Unido son débiles pero no peores que sus contrapartes de la eurozona.

El crecimiento de la zona euro también ha disminuido a su ritmo más lento en 4 años. Esto se debió en gran parte a las tensiones del comercio mundial y la desaceleración de los Mercados Emergentes (EM). Desde el inicio de 2019, hemos visto un cambio en los ME y las fricciones comerciales comienzan a disminuir, lo que permite que los valores de renta variable realicen una recuperación moderada.

El lento crecimiento probablemente dificultará los intentos de normalizar la política monetaria. El panorama político europeo experimentará un drástico cambio en 2019: la canciller alemana, Angela Merkel, renunciará después de 20 años al frente, las elecciones parlamentarias en mayo, el mandato de ocho años del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y la salida del Reino Unido de Europa. Para los inversores que buscan obtener un beneficio en Europa, pueden recurrir a una estrategia de inversión en segmentos de mayor rendimiento de mercado, como finanzas, energía, comunicación y servicios públicos.

El precio de los valores de renta variable del Reino Unido se ha corregido drásticamente durante el último año y están cotizando a valores que no se habían visto desde la gran crisis financiera 2007-2008. Ya que es difícil predecir el resultado exacto en política, esperamos que prevalezca el sentido común en todo momento, ya que ambas economías hacen todo lo posible por evitar un escenario alborotado de Brexit.