¿Cómo actuará China ante el proteccionismo de EE. UU.?

  • 23-03-2018

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La amenaza de una guerra comercial, lanzada por Estados Unidos contra casi todos sus socios comerciales, ha provocado temores de que se produzca una profunda corrección en los mercados financieros globales. Sin ser nombrada, China aparece como el primer objetivo de la Casa Blanca. China exportó 560.000 millones de dólares en bienes a EEUU en 2017, dando como resultado un superávit de bienes netos de 375.000 millones de dólares.

Tras imponer aranceles a los paneles solares, lavadoras, aluminio y al acero, que sólo representan 6.000 millones de exportaciones a EEUU, la Casa Blanca ha anunciado otra batería de aranceles, que esta vez se aplicarían a 60.000 millones de exportaciones. Aunque aún no se conoce el listado de productos afectados, se especula con que el presidente Trump se dirigirá al equipamiento de telecomunicaciones, que puede incluir portátiles y smartphones.

China tomará cartas en el asunto

¿Tomará China represalias? La respuesta es sí, a su manera. Definitivamente, cuentan con medios para hacerlo. Sólo hay que echar un vistazo a cómo se ha comportado China en la historia reciente con Corea y Japón. El Gobierno chino puede pedir a las industrias y a los consumidores que dejen de adquirir productos estadounidenses, utilizando su poderosa máquina de propaganda, junto con el sentido del patriotismo muy fuerte que existe entre la población china. Dicho esto, consideramos que China será mucho más cuidadosa gestionando esta situación, simplemente porque EEUU no es Corea del Sur o Japón. Esperamos que China reaccione. No sabremos qué está sucediendo detrás del escenario, pero seguro que China se comunicará con el presidente Trump para evitar una guerra comercial en toda regla.

¿El riesgo de una guerra comercial crearía riesgos de caída para las acciones chinas? Sí, a corto plazo, evitar a los grandes exportadores chinos a EEUU podría tener sentido, pero es importante esperar a que se anuncien los detalles antes de sacar conclusiones precipitadas. Mientras tanto, los sectores tecnológicos se han centrado en la demanda interna, que podría ofrecer buenas perspectivas. Lo mismo sirve para las compañías de consumo discrecional, impulsadas por el alza de los salarios, el comercio electrónico o las compañías de seguros, que se benefician de la baja penetración de los productos de ahorro, entre otros.

Sin embargo, a medio y largo plazo, nos gustaría señalar que uno no debe perderse en la gran fotografía de los últimos años: una recalificación del mercado chino que ha sufrido durante años un factor de descuento relacionado con los riesgos estructurales dentro de la economía (sobre-endeudamiento de las empresas estatales, exceso de capacidad en los productos básicos, «burbuja» inmobiliaria, por nombrar algunos). Dado que China ha comenzado a enfrentarse a estos riesgos en los últimos años y continuará centrándose en ellos en el futuro cercano, anticipamos una recalificación estructural impulsada por un mejor sentimiento de los inversores basado en un crecimiento chino de mayor calidad y sostenible.