Cómo afrontar la guerra comercial sin miedo

  • 20-08-2019

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El conflicto comercial entre los EE.UU. y China mantiene en vilo al mercado. Una confrontación proteccionista de esta envergadura puede llegar a destruir cadenas de valor enteras. Es más, una nueva escalada de la guerra comercial tendría un impacto negativo en el crecimiento económico de los EE.UU., China y el resto del mundo.

Desde nuestro punto de vista, sin embargo, parece casi imposible predecir el resultado final y los próximos acontecimientos en este conflicto. A largo plazo, no se trata “sólo“ de aranceles, sino de la hegemonía tecnológica, política y económica de las potencias mundiales. Por un lado, el presidente estadounidense actúa de forma completamente impredecible (no sólo durante la campaña electoral). Por otro lado, Trump prometió prosperidad económica y empleo durante la campaña presidencial. Una recesión económica y una caída del mercado de valores destruirían el balance de su mandato y pondrían en peligro sus posibilidades de reelección.

Invertir sin una bola de cristal

Nos guiamos por los hechos. Para los participantes en el mercado, el tema no es nada nuevo. Ha causado incertidumbre durante más de un año y medio. Los índices bursátiles cíclicos como el DAX, han sufrido una fuerte caída en este período. Hasta cierto punto, el mercado ya descuenta la incertidumbre. En términos
de rentabilidad y de relación coste-beneficio, las acciones de las empresas cíclicas parecen ahora baratas.

Las acciones de empresas defensivas que generan ganancias estables no sólo durante los períodos de crecimiento se ven menos afectadas. Un inversor que hace dos años hubiera invertido en función de una escalada continua de los aranceles hubiera obtenido beneficios.

En resumen: ¿quién habría invertido en el mercado de valores hace dos años, si hubiera sabido que la disputa entre China y los Estados Unidos se intensificaría? Y en retrospectiva, ¿quién no se enfadaría por no haber invertido, a pesar de la escalada proteccionista? En los dos últimos años, el índice bursátil MSCI World ha aumentado casi un 20% (en euros, incluidos los dividendos).

No especulamos, sino que invertimos a largo plazo. El horizonte de inversión es superior a cinco años, preferiblemente diez. En función de nuestra estrategia y nuestras directrices de inversión, posicionamos nuestras carteras de forma sólida para hacer frente a las fluctuaciones temporales. La rentabilidad total sólo
funciona a largo plazo.

La pregunta fundamental

Como gestor activo, no invertimos en el mercado en general, sino en empresas concretas mediante un proceso bottom-up. Nos centramos en modelos de negocio que creemos que sobrevivirán a tiempos más turbulentos. El equipo directivo debe ser capaz de encontrar respuestas a los desafíos del momento. Hoy es el conflicto comercial, mañana el Brexit y en el futuro quizás tecnologías desconocidas requerirán el reajuste de todo un modelo de negocio. Ha habido y siempre habrá desafíos. Por lo tanto, quienes ya no invierten asumen que los riesgos son mayores que las oportunidades a largo plazo. De hecho, sin embargo, siempre fue al revés. Ni siquiera Donald Trump puede cambiar eso.