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Las aguas residuales al rescate

  • 02-09-2020

  • 3 minutos

Las alcantarillas de París fueron descritas hace un siglo y medio por el gran Victor Hugo en Les Miserables: «La cloaca es la conciencia de la ciudad. En este lugar hay oscuridad, pero no hay secretos». De hecho las aguas residuales que corren bajo las calles de las ciudades pueden resultar ser nuestro mayor aliado en la batalla contra el Covid-19 y la prevención de futuras pandemias. El objetivo final, dicen los científicos, es desarrollar un sistema de alerta temprana ante cualquier oleada futura de coronavirus y otros virus.

El análisis de aguas residuales ha mostrado ser una potente herramienta para la detección temprana de contagios por Covid-19

Hay que tener en cuenta que las alcantarillas siempre han contenido información vital sobre virus, aunque para los virólogos ambientales el problema persistente ha sido la falta de una tecnología para generar los datos más relevantes. Ya no es así. Actualmente los expertos en salud pública pueden, basándose en un arsenal de sofisticadas tecnologías de análisis de agua, detectar pequeñas trazas de una enfermedad en las aguas residuales y estimar su concentración entre la población a un nivel muy local.

Más aún, tal información puede ayudar a los gobiernos a detectar las nuevas oleadas en sus primeras etapas, realizar el seguimiento del progreso de la enfermedad y en última instancia limitar su propagación mediante medidas específicas, como los confinamientos. Puede ser revolucionario para contener las pandemias.

En concreto, los científicos han identificado los fragmentos del material genético del virus (ARN) en las aguas residuales y han demostrado que están correlacionados con las tasas de contagio local. El ARN se puede detectar en los tres días posteriores al contagio y es crucial en el caso del Covid-19. En seres humanos los correspondientes síntomas físicos suelen tardar en aparecer de cinco a 14 días. Aunque una gran proporción de portadores (hasta el 80% según algunos estudios) del coronavirus muestra síntomas muy leves o ninguno en absoluto y pueden por tanto ser propagadores involuntarios, se puede identificar su ARN viral en aguas residuales incluso de cinco a seis días antes de que las personas experimenten los síntomas físicos. Es una gran ventaja, tanto, que la Universidad de Columbia sugiere que el número de muertes en EEUU podría haber sido hasta 36.000 menor si el país hubiera comenzado a imponer medidas de distanciamiento social apenas una semana antes de cuando lo hizo.

Ya en Suiza los investigadores de la Ecole Polytechnique Federale de Lausanne y del Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología Acuática han testado muestras de doce plantas de tratamiento de aguas residuales de unos 800.000 habitantes, con resultados impresionantemente granulares, pues han sido capaces de detectar el contagio con muestras de Lugano y Zúrich en febrero, cuando estas ciudades tenían sólo uno y seis casos conocidos. Por su parte los investigadores del Observatorio de Salud Humana de la Universidad Estatal de Arizona, que han estado siguiendo los indicadores de salud en aguas residuales durante más de una década, creen que las técnicas se pueden perfeccionar aún más y hacer posible identificar a un solo individuo infectado por cada dos millones de personas. Para lograrlo será necesario establecer una estimación precisa de cuánto material ARN es producido por un individuo, así como tener en cuenta las tasas de su degradación, teniendo en cuenta el perfil de cada comunidad, con factores como las variaciones del consumo de agua.

El caso es que la escala de la investigación, pruebas y análisis, además de EEUU y Suiza, incluyen Reino Unido, Francia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Australia y más allá, lo que proporciona esperanzas de que el progreso va a ser rápido.

Para las empresas que desarrollan esta tecnología del agua las oportunidades comerciales pueden ser considerables. Así, compañías como la estadounidense American Water Works de soluciones relacionadas con agua están uniendo fuerzas con los científicos para crear un sistema de alerta temprana ante resurgimientos de Covid-19. Otras empresas que fabrican equipos para test molecular, como Danaher y la especialista Thermo Fisher Scientific, tienen un importante papel que desempeñar. Incluso Biobot Analytics, una compañía de nueva creación estadounidense de test de aguas residuales, ha recaudo rápidamente 4,2 millones de dólares adicionales de financiación mientras promueve un programa para que las ciudades recopilen datos sobre Covid-19. Inicialmente recopilaba datos sobre el uso de opioides y actualmente analiza muestras de aguas residuales para generar información sobre la salud humana a nivel de población.

Efectivamente, el uso de las técnicas de análisis puede ampliarse más allá de la detección y seguimiento de virus una vez que los científicos las perfeccionen. Las aguas residuales contienen información vital sobre antibióticos y otras drogas legales e ilegales, hormonas, pesticidas e incluso rayos X y estos datos pueden aprovecharse para generar una intervención temprana respecto a abuso de drogas, promoción de estilos de vida más saludables, mejora de prácticas agrícolas y mucho más. Además el análisis big data a partir de datos de agua y alcantarillado puede convertirse en una línea de defensa característica contra las amenazas para la salud, dando lugar a toda una nueva gama de oportunidades de inversión en las industrias globales del agua.