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Anuncio de la Fed: compra ilimitada de activos para hacer frente al impacto del coronavirus

  • 24-03-2020

  • 6 minutos

En el día de ayer, Jerome Powell, presidente de la Fed, hizo un nuevo anuncio; la compra ilimitada de activos para hacer frente al impacto del coronavirus. Una nueva medida que busca la estabilización de los mercados financieros y muestra la predisposición a utilizar todas las herramientas para apoyar la economía.

Contamos con las perspectivas de las gestoras; AXA IM, Fidelity International, Franklin Templeton, Janus Henderson, Natixis IM, Ostrum AM y PIMCO.

compra ilimitada de activos

¿Qué opinan las gestoras ante la compra ilimitada de activos?

David Page, Head of Macro Research de AXA IM

  • Este amplio plan de medidas lleva a la Reserva Federal, y a los bancos centrales en general, más allá del conjunto ampliado de herramientas aplicado en la crisis de 2008.
  • Sin embargo, el paquete de la Fed aún está incompleto, con una de sus medidas, el Programa de préstamos comerciales del segmento Main Street, es decir, pequeños y medianos comercios, que probablemente requiera que se anuncien medidas adicionales en el paquete de estímulo más amplio que el Gobierno está tratando de aprobar actualmente. Sin embargo, la escala de la intervención de la Fed no debe subestimarse, ya que la Fed proporciona un respaldo para buena parte de los pasivos del sector privado.
  • La escala de intervención de la Fed hoy no tiene precedentes. Las acciones de la Fed incluyen una serie de medidas, incluido el ajuste de precios de CPFF (Commercial Paper Funding Facility), pero en términos más generales el SMCFF (Secondary Market Corporate Facility), para proporcionar liquidez a los mercados financieros de EE.UU. Esto marca el último paso en la batalla en curso para que la Fed alivie una tensión de liquidez en dólares, evidente en la cotización de la moneda y en los precios elevados de LIBOR-OIS, así como en muchos otros mercados. Seguimos esperando que la Fed ofrezca este ajuste de política incremental para aliviar esta restricción de liquidez. Sin embargo, esto también marca un paso fundamental en el apoyo de la Fed a la economía estadounidense en general. La Reserva está proporcionando en primera instancia un recurso a las necesidades de endeudamiento de las empresas estadounidenses con grado de inversión, que afrontan en las próximas semanas y meses una caída de la demanda esperada.
  • En estas medidas, la Fed parece estar intentando alcanzar el alcance más amplio en la economía de los Estados Unidos. Sin embargo, inevitablemente, la Reserva Federal está limitada al brindar apoyo en gran medida a través del acceso a préstamos.

Anna Stupnytska, responsable global de macroeconomía de Fidelity International

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La Fed ha lanzado otro balón de oxígeno a los mercados y la economía ante las perturbaciones que sigue causando el coronavirus en el sistema. Dado que sus intervenciones anteriores no han conseguido calmar las tensiones que han surgido en los mercados de bonos del Tesoro de EE.UU. y titulizaciones hipotecarias, la Fed ha jugado una baza fundamental, un QE infinito, por la que se compromete a la compra ilimitada de activos . Además, se han anunciado nuevas líneas de crédito destinadas a apoyar al sector empresarial y a las familias estadounidenses. Aquí cabe mencionar la decisión sin precedentes de comprar bonos corporativos, algo que otros grandes bancos centrales han hecho desde la última crisis, pero que la Fed había conseguido evitar hasta ahora. Resulta alentador ver que la Fed está actuando con decisión y prestando un apoyo vital a las áreas de los mercados y la economía que están presionadas.

Sin embargo, todos estos esfuerzos deben acompañarse de unos estímulos fiscales mucho más grandes y oportunos, lo que, a su vez, tiene que ser eficaz para ayudar a la economía en esta fase de contracción, pero también, y muy importante, en la recuperación. Desafortunadamente, a la vista de la incertidumbre sobre la evolución del virus, así como sus graves efectos indirectos en la economía real, parece improbable en estos momentos que la economía estadounidense registre una recuperación en V durante el segundo semestre de este año. Para que la economía estadounidense pueda salir relativamente indemne de la crisis actual y la recesión en marcha, se necesitarán intervenciones más drásticas durante las próximas semanas.

John Beck, Director del equipo de Renta Fija de Franklin Templeton

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Los movimientos de la Reserva Federal de los Estados Unidos («la Fed») continúan demostrando que los bancos centrales están siguiendo una estrategia «para aliviar el daño». No pueden «curar» los efectos del mercado ante el Covid-19, pero intentan reducir el estrés y ganar tiempo para permitir a los gobiernos evaluar cómo tratarán a las empresas y a los consumidores.

Los recortes agresivos de los tipos, seguidos de la compra ilimitada de activos, apuntan a restaurar de alguna forma el orden de los mercados. Realmente hay un final decretado para las compras de activos, marcada en septiembre de 2020, no obstante el programa se puede extender, y está bastante claro que si estas circunstancias persisten, se extenderá.

Esperaremos más movimientos de los bancos centrales mundiales para comprar deuda pública. Deberíamos esperar hacia dónde conduce la Fed, porque los demás bancos centrales le seguirán.

Oliver Blackbourn, gestor del equipo multiactivo de Janus Henderson

Con el anuncio de un paquete de medidas de estímulo de gran envergadura hace tan solo una semana, la Reserva Federal recurría de nuevo a la aplicación de una cantidad ilimitada de relajación cuantitativa en unos mercados objeto de grandes turbulencias. Tras efectuar el viernes una proporción considerable de las compras de títulos con garantía hipotecaria por valor de 200.000 millones de dólares que anunció hace tan solo una semana, quedó claro que se estaba haciendo uso del arsenal inicial de medidas con una rapidez sin precedentes para la Fed. Adoptar una política de compras sin limitaciones traslada un mensaje contundente a los inversores: la Fed no dejará que se instale el descontrol en los mercados mientras lucha para estabilizar la economía estadounidense. Sin embargo, caló la sensación de que esta decisión podría constituir la última medida de política monetaria por parte de un banco central que ahora dispone de un margen de maniobra menor.

La actuación en los mercados de deuda corporativa fue quizás la parte del anuncio que mayor atención despertó. El Tesoro estadounidense, que anteriormente había quedado al margen debido a su incapacidad para asumir pérdidas crediticias, proporcionó capital destinado a absorber pérdidas con el fin de permitir a la Fed entrar en lo que se había convertido en uno de los mercados más disfuncionales: el mercado de deuda corporativa con grado de inversión denominada en dólares estadounidenses. Al abrir las compras tanto a bonos actuales como a los procedentes de nuevas emisiones, la Fed también incluyó a los fondos cotizados (ETF) de bonos corporativos en la ecuación. La reacción inicial fue contundente: los ETF cotizados en Europa registraron un meteórico repunte que les situó en una senda de ganancias de doble dígito que más adelante durante la tarde se redujeron a la mitad. De forma similar, el súbito repunte en los mercados bursátiles se diluyó con bastante rapidez cuando los mercados se dieron cuenta de que la Fed actuaba en solitario. Parece que los activos de riesgo siguen esperando a que se materialice el megaacuerdo presupuestario de EE. UU. antes de iniciar un repunte, salvo que se produzca una mejora considerable en la situación del brote de coronavirus. Mientras los políticos siguen discutiendo sobre los detalles, los mercados se preocupan por los daños infligidos a las empresas con cada momento que transcurre.

Esty Dwek, Head of Global Markets Strategy Natixis IM Solutions

Los mercados de renta variable oscilaron entre el optimismo del último anuncio de la Fed y la decepción de que el Congreso de EE.UU. no haya aprobado su proyecto de ley de apoyo económico, por lo que, al cierre de las sesiones, los mercados de EE.UU. y Europa cayeron alrededor del 3%, volviendo así a los niveles de 2016.

Sobre la negociación del paquete de apoyo económico, los demócratas votaron en contra de la propuesta republicana y sugirieron la suya propia. Este estímulo ayudará a los mercados a corto plazo pero no creemos que sea suficiente para una recuperación sostenible hasta que veamos que los casos se estancan y alcanzan su punto máximo.

Los riesgos a la baja permanecen para las acciones a medida que los inversores van valorando un escenario económico cada vez más negativo. Vamos a empezar a ver como se anticipan encuestas económicas de marzo y que éstas mostrarán enormes caídas desde febrero. Va a llevar más tiempo evaluar el impacto total en el crecimiento y que, cuanto más dure esto, mayor será el riesgo de que tengamos que revisar a la baja la recuperación gradual en la segunda mitad del año.
Creemos que los bancos centrales lograrán mantener bajos los riesgos sistémicos para evitar una crisis crediticia.

Philippe Waechter, Jefe de Investigación Económica de Ostrum AM

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Si la crisis sanitaria continúa más allá de abril, los gobiernos se harán cargo de la economía cada vez más y la financiación de las medidas por parte del banco central parecerá ilimitada. El riesgo reside en la pérdida de confianza en el dinero frente a la política económica excesiva y la emisión considerable de dinero mientras la economía continúa deteriorándose por falta de inversión.

Lo más probable es una hiperinflación debido a que la política económica no permite ajustes macroeconómicos y el financiamiento monetario continúa a un ritmo insostenible.

Tiffany Wilding, economista de PIMCO

El objetivo inmediato de la Fed es mantener el crédito fluyendo en la economía real, el plan podría ayudar a evitar el daño a largo y acelerar la recuperación económica. La volatilidad sin precedentes en el mercado de deuda soberana y en el de deuda hipotecaria, que se suponen que son los más seguros, ha provocado distorsiones en los precios de otros segmentos del mercado de bonos. Después de las últimas medidas anunciadas, el balance de la Fed supera el máximo de 4,5 billones de dólares alcanzado como consecuencia de la crisis de 2008 y pensamos que ahora llegará a rebasar los 6 billones de dólares. En cualquier caso, es importante recordar que estos programas no son la panacea; de hecho, EE UU podría ya estar en recesión, pero pueden ayudar a evitar una depresión económica.