Asesor del mes – Francisco J. Concepción de la EAFI homónima

  • 26-12-2018

  • 5 minutos

Os presentamos a Francisco J. Concepción, director de la EAFI homónima. Es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de La Laguna y ha desarrollado toda su carrera profesional vinculado a los mercados de capitales.

A lo largo de su trayectoria profesional ha trabajado en BBVA, Renta 4 SVB S.A., y Grupo Banco Popular, para más tarde fundar PARANGON Family Office. En julio de 2011 logra el registro como Empresa de Servicio de Inversión en la CNMV, convirtiéndose en la primer EAFI de la industria financiera en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Concepción compagina su actividad profesional con la colaboración como conferenciante y docente en instituciones como la Universidad Europea de Canarias y profesor de M&A en el Executive MBA de la Universidad Internacional de Canarias (Instituto Internacional Bravo Murillo).

Francisco Javier Concepción, director de la EAFI homónima

¿Por qué optaste por dedicarte al mundo del asesoramiento financiero?

En mi casa siempre existió una gran inquietud por la economía en general, y por el mundo financiero en particular. Mis tíos se dedicaban a la banca, y mi padre se dedicaba al mundo financiero en el campo de finanzas corporativas. Supongo que esa combinación de enfoques conformó el ambiente idóneo para interesarme por el mundo financiero, no desde una perspectiva comercial, sino desde un enfoque analítico, de valor, de profundizar en las dinámicas empresariales y económicas.

Supongo que el destino me colocó en una entidad financiera apenas licenciarme en Ciencias Económicas. Además, el puesto estaba relacionado con la negociación de divisas -antes de la llegada del euro-, lo que acabó por fijar mi interés por los mercados de capitales, por el contacto con el inversor y por contribuir a desarrollar una estrategia de inversión de acuerdo a su planificación.

Desde entonces, he tenido la oportunidad de ir recorriendo distintos puestos y responsabilidades en el sector financiero. Tras tener la oportunidad de dirigir la unidad de banca privada de mi región en una de las grandes entidades financieras en nuestro país, decidí, junto con el apoyo de un grupo de clientes, de reorientar mi carrera hacia el asesoramiento financiero independiente.

¿Qué es lo más que te gusta de tu trabajo? ¿Y lo que menos?

Sin duda, lo que más me gusta es la oportunidad de entablar relaciones profesionales duraderas, tanto con clientes como con profesionales de la industria de la gestión de activos, en sus diferentes áreas. Poder aprender de tantas historias empresariales, de sacrificio y superación, y disfrutar de la generosidad de tantos profesionales que tengo la oportunidad de conocer que comparten sus experiencias y conocimientos, resulta tremendamente gratificante.

Lo peor, la inevitable imprevisibilidad de los mercados, cuestión complicada de gestionar y aún más complicada de grabar en el conocimiento de los inversores. Cuestión ligada a la ‘exigencia’, más bien deseo de resultados positivos en el corto plazo y en cualquier entorno de mercado que manifiestan algunos inversores. La inversión es una carrera de fondo, no un esprint.

¿Cuál crees que es el ambiente de trabajo ideal?

Aquel formado por profesionales que sientan pasión por lo que hacen, conscientes de que trabajamos con personas y no con números, con vocación a establecer relaciones duraderas con colegas y clientes. Compañeros orientados a fomentar tanto su crecimiento personal como el crecimiento del equipo.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Consigues desconectar?

He de decir que mi principal afición es mi profesión, lo que reconozco que tal vez no sea muy saludable. Menos mal que la lectura, otra de mis pasiones, es un excelente complemento. Intento leer de todo, ¡no solo de finanzas! -aunque reconozco que siempre hay un título financiero sobre mi escritorio-. Me gusta mucho la novela histórica, sobre todo la relacionada con el mundo antiguo y las grandes civilizaciones el pasado. También su derivada, la historia de la economía, lo que te permite obtener cierta perspectiva de algunas dinámicas actuales.

Tener el privilegio de vivir en las Islas Canarias me permite practicar deporte al aire libre todo el año, siempre muy ligado con el mar -estamos rodeados de éste- y con la montaña, con los impresionantes y en ocasiones indescriptibles entornos que tenemos en la isla de Tenerife, y que es un placer recorrerlos. El deporte no solo es una afición, sino que se ha convertido en una terapia que, combinada con la calma que da la lectura de un buen libro, es la receta idónea para poder desconectar.

¿Cómo es posible conseguir un equilibrio entre la gestión activa y la gestión pasiva en las carteras?

Reconozco que no soy un fiel seguidor de la gestión pasiva, si bien reconozco sus ventajas en determinadas circunstancias. Creo que la habilidad del gestor, en su capacidad y convicción en la toma de decisiones. Naturalmente, todos buscamos batir a los mercados de manera recurrente, aunque al mismo tiempo sabemos de la dificultad de la tarea. Pero no creo que ligarse a un índice de manera permanente sea la mejor estrategia.

Aunque en mis carteras la mayoría de posiciones las podemos clasificar como activas, entiendo que en una cartera diversificada debe contar con cierta exposición a gestión pasiva, sobre todo en aquellos segmentos de mercado o clases de activos en los que sea demasiado costoso desarrollar una gestión activa. Además, la gestión pasiva resulta útil para tomar posiciones muy direccionales -por ejemplo, exposición a un sector, temática o zona geográfica determinada – y para materializar decisiones tácticas en las carteras de inversión.

¿Cómo es la rotación de fondos en las carteras de tus clientes?

Una vez definida exposición a cada clase de activo, intentamos materializar la estrategia con fondos de distintos proveedores o estilo de gestión. A modo de ejemplo, en la categoría renta variable tenemos apuestas muy direccionales -por ejemplo, fondos orientados al consumo mundial- que materializamos a través de dos vehículos distintos. Si tenemos la convicción de que el estilo value es el adecuado en el actual entorno, también materializamos la estrategia a través de distintos proveedores.

Dedicamos tiempo a analizar qué fondos se incorporan a cada idea de inversión, por lo que la rotación es relativamente baja. En este ejercicio, más que cambios de nombres hemos realizado numerosos cambios en las ponderaciones, si bien las temáticas se han ido manteniendo. No obstante, cuando entendemos que el fondo elegido no está funcionando como esperábamos, o dentro de la idea de inversión encontramos mejores alternativas, no dudamos en rolar la posición, pero siempre respetando el posicionamiento estratégico de la cartera. Intentamos que todos los movimientos obedezcan a una razón lógica y objetivable, no por impulsos.

¿Existe una tipología de fondo de inversión que no incluirías nunca en tus carteras?

Definitivamente, aquel fondo que no entendamos. Es fundamental conocer el fondo por dentro, saber qué hace el equipo gestor y cómo configura su toma de decisiones.

Por otra parte, tampoco incorporamos fondos que puedan estar ‘de moda’ o por el hecho de tener determinada notoriedad.

Danos un ejemplo de un fondo que hayas mantenido durante mucho tiempo en las carteras y el por qué

Sería el Pictet Megatrend. Un fondo que se corresponde con la idea de inversión de estar en los sectores que más valor van a generar en el futuro, invertidos a través de un vehículo que incorpora las distintas temáticas asociadas a esa idea, por lo que ganamos en eficiencia al no tener que suscribir idea por idea, algo crítico en carteras retail. Nos gusta cómo configura la cartera el fondo, alejados de índices –lo que nos aporta cierta descorrelación-, sin restricciones geográficas, sectoriales o de capitalización –lo que nos aporta una óptima diversificación-. El fondo realiza un profundo análisis de la compañía a invertir –lo que da pureza a la cartera del fondo frente a lo que éste pretende-, que no es incompatible con la gestión activa de su cartera.

Estamos satisfechos con el rendimiento ajustado al riesgo que estamos obteniendo, más en el entorno actual.