Asignación de activos: la diversidad de tu cartera reduce el riesgo

  • 30-04-2019

  • 4 minutos

La asignación de activos es una de las decisiones de inversión más importantes. En este sentido, resulta crucial determinar cuál es la mejor combinación de activos de renta fija y renta variable y cómo dicha combinación debería ir evolucionando con el tiempo. Sin embargo, si solo ponemos el foco en la diversificación podemos pasar por alto un aspecto importante: no todos los activos de renta variable son iguales.

Los distintos tipos de activos presentan diferentes características de riesgo y rentabilidad que pueden contribuir a contrarrestar los riesgos a los que se van enfrentando los inversores. Estos podrán obtener mejores resultados si aprenden a sacar partido de estas características, en lugar de invertir en todo el espectro de renta variable e ir aumentando gradualmente la exposición a la renta fija.

Es posible que la filosofía de diferentes tipos de renta variable para diferentes inversores haya pasado de moda, pero antecede en al menos 50 años a conceptos fundamentales como la teoría moderna de carteras o el modelo de valoración de activos financieros. Merece la pena volver a revisarla.

Una nueva visión del riesgo

Aunque existen otras formas de dividir el mercado (por rendimiento, por capitalización de mercado, por valoración), pensamos que la beta, que mide la sensibilidad de un activo al riesgo inherente al mercado de renta variable, constituye una forma relativamente sencilla de distinguir entre compañías defensivas y de crecimiento.

Si tenemos en cuenta los datos históricos de los últimos cincuenta años vemos que los títulos con una beta más elevada presentaron un mayor riesgo y volatilidad que los de beta más reducida, pero al mismo tiempo ofrecieron una mayor rentabilidad. No es de extrañar. Pero si nos replanteamos la forma en la que medimos la volatilidad, conseguimos una nueva y atractiva perspectiva.

Fuente: Ken French, datos económicos de la Reserva Federal y Capital Group.

La ventaja de caer menos

Para aquellos inversores con un horizonte de inversión a más corto plazo, como los que se acercan a su jubilación, los activos defensivos de renta variable con una beta más reducida han registrado una rentabilidad más elevada en periodos de tensión de los mercados. 

Esta es la razón por la que, cuando los inversores se acercan a su jubilación, optamos por estrategias de renta variable orientadas a la generación de rentas. Estas estrategias han ofrecido un perfil más conservador que contribuye a reducir el riesgo de pérdidas, y al mismo tiempo mantienen una exposición importante a la renta variable, que ofrece una mayor rentabilidad a largo plazo que la renta fija.

Si enfrentamos los grupos de beta con sus ratios de captura bajista (que miden el grado de exposición a las caídas del mercado), encontramos una importante distinción. Las medidas tradicionales de riesgos ponderan de igual modo las ganancias y las pérdidas, pero a veces las pérdidas pesan más.

Fuente: Ken French, datos económicos de la Reserva Federal y Capital Group.

En resumen: los activos con beta reducida demostraron menos pérdidas y más ganancias de lo que se esperaba. Frente a la inversión en todo el mercado de renta variable, la cartera más defensiva (grupo 1, beta reducida) ha ofrecido casi la misma rentabilidad media con menos del 40% de riesgo de captura bajista. La incorporación a la cartera de títulos de renta fija podría haber reducido las pérdidas, pero también habría ofrecido una rentabilidad media muy inferior.

Lo bueno del efecto rebote

Para aquellos inversores con horizontes de inversión más largos, como es el caso de los inversores jóvenes que pueden mantener su inversión en periodos de caída, los activos de renta variable más cíclicos y con una beta más elevada han ofrecido mejores resultados. Esa es la razón por la que optamos por títulos de crecimiento a la hora de construir carteras para inversores que se encuentran en las primeras fases de su ciclo de ahorro.

Para ilustrar este aspecto, hemos enfrentado los grupos de beta con su volatilidad durante un periodo de tenencia de 20 años. Frente a la inversión en el mercado en general, las carteras que incorporan activos de renta variable con beta más elevada registran una mayor rentabilidad, contribuyendo así a contrarrestar la posibilidad de que el nivel de ahorro en el momento de la jubilación no sea el adecuado, al tiempo que presentan un nivel más reducido de riesgo a largo plazo.

Fuente: Ken French, datos económicos de la Reserva Federal y Capital Group.

Aunque los activos con beta elevada tienden a perder más valor durante los periodos de caída de los mercados, también suelen «rebotar» después, reflejando así su naturaleza orientada hacia el crecimiento.

Es evidente que la volatilidad del mercado a corto plazo puede afectar y preocupar a los inversores en activos con beta elevada. Pero para aquellos que sean lo suficientemente disciplinados como para mantener su inversión en periodos de volatilidad, las correcciones y ventas generalizadas de los mercados pueden quedar eclipsadas por la tendencia alcista que presenta el mercado si consideramos periodos de varias décadas. 

Una idea nada nueva

Las estrategias de diferenciación de renta variable señaladas en el presente artículo no son nuevas, pero no han gozado del favor de los inversores en una época de inversión pasiva, indexación y eficiencia de mercado. Es una pena, porque la insistencia en la diversificación ha hecho que muchos olviden que la diversidad de la renta variable puede ser una potente herramienta de reducción de riesgos.

Los inversores se enfrentan a riesgos diferentes conformen van cumpliendo años. Así que, ¿por qué deberían mantener la misma exposición a la renta variable? Esta exposición suele tratarse de una asignación a índices generales de renta variable y a través de un producto indexado de bajo coste. Si consideramos el mercado de renta variable como una combinación de emisiones individuales con características propias en lugar de como un bloque homogéneo, podremos obtener mejores resultados de inversión.