Bancos Centrales: del dicho al hecho

  • 05-08-2019

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Bancos Centrales: del dicho al hecho

Es muy probable que en el mundo entero los bancos centrales vuelvan a decantarse por una política monetaria acomodaticia liderada por la Reserva Federal (Fed) estadounidense, seguida por el Banco Central Europeo (BCE) y por muchos bancos centrales de mercados emergentes, como Indonesia, Rusia, Sudáfrica, Corea del Sur y Turquía. También han sido estas previsiones de una política monetaria cada vez más laxa las que impulsaron a los mercados de acciones internacionales a nuevos máximos históricos o, por lo menos, anuales, mientras que en el mercado de bonos los diferenciales por riesgo se estrechaban y los rendimientos caían en parte a mínimos récord.

Se atisban las primeras señales de debilidad de EEUU

No obstante, muchos inversores se preguntan si las autoridades monetarias y fiscales conseguirán un «aterrizaje suave» del ciclo económico estadounidense (que ya dura 120 meses), lo cual podría permitir que se sentaran las bases de una nueva recuperación. Aunque es cierto que en términos generales se han podido atisbar los primeros indicios de estabilización, por lo menos en el mes pasado, un análisis más detallado permite observar las primeras señales de debilidad de EEUU, principalmente en el sector manufacturero. Crece la sospecha de que el debilitamiento paulatino del crecimiento mundial se está dejando sentir ahora también en el sector manufacturero estadounidense.

Este hecho, sin olvidar la permanente amenaza de guerra, unido a la inseguridad política respecto a un brexit desordenado y a las tensiones geopolíticas en la zona del Golfo, indujo al Fondo Monetario Internacional a rebajar una vez más sus previsiones de crecimiento. Será, por tanto, decisiva, la evolución de la actual campaña de publicación de resultados empresariales para el segundo trimestre de 2019, que reflejarán las posibles consecuencias de la guerra comercial, además de que es probable que la presión sobre los márgenes aumente, debido a la mejor evolución de los salarios, tanto en EEUU como en Europa.

Los bancos centrales no tendrán más remedio que pasar del dicho al hecho

Para no defraudar las expectativas desatadas en torno a los estímulos monetarios, los bancos centrales no tendrán más remedio que pasar del dicho al hecho. Sin embargo, las dudas sobre su eficacia están justificadas. Nada garantiza que se produzca un rápido alivio de la crisis de confianza motivada por la inseguridad política, y la liquidez barata también tiene inconvenientes. El endeudamiento de los 30 mayores mercados emergentes aumentó, según el Instituto de Finanzas Internacionales, al 216 % de su PIB, es decir, a unos 70.000 millones de dólares estadounidenses.

Esta circunstancia podría frenar también la evolución del mercado de acciones respecto a situaciones similares en el pasado. Lo que resulta indudable es que, si la política monetaria sigue así de expansiva, o todavía más, esto podría seguir favoreciendo a los activos de alto riesgo, manteniendo baja la volatilidad, y en el mejor de los casos, alargando una vez más el ciclo económico. Al mismo tiempo, los inversores siguen demandando flujos de ingresos, como los dividendos. Más aún, teniendo en cuenta que la parte de la deuda a tipos de interés negativos, tanto pública como privada, ha alcanzado ya un volumen de unos 13.000 millones de dólares estadounidenses.

La caza de ingresos continúa y, desde luego, no está siendo más fácil que antes.