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El BCE se mantiene sin cambios y mejora la previsión del PIB para este año. Primeras reacciones de las gestoras

  • 11-09-2020

  • 5 minutos

El Banco Central Europeo mantiene intacta su política monetaria, se mantiene fiel al guión y no ha dado ninguna sorpresa en su última reunión de tipos de interés. En concreto, el BCE ha mejorado la previsión del PIB para este 2020 al -8% desde el -8,7% que estimaba el pasado mes de junio. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha apuntado a un «fuerte repunte de la actividad económica» según los últimos datos, pero ha reconocido que la recuperación pierde fuerza por el sector servicios. Respecto a la inflación, el organismo continúa señalando que acabará el año en el 0,3%. Las gestoras internacionales Aberdeen, DWS, Groupama AM, PIMCO y Western Asset, nos muestran sus primeras impresiones tras la reunión de este jueves.

Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo

Paul Diggle, economista principal de Aberdeen Standard Investments

El BCE fue desconcertantemente halcón en su reunión de hoy. Hizo revisiones al alza de sus previsiones de crecimiento e inflación, y en la conferencia de prensa Christine Lagarde sonó un poco más optimista en las perspectivas de lo que creemos que está justificado. Con el fuerte rebote inicial ya perdiendo fuerza, y la inflación básica en mínimos históricos, creemos que el BCE se verá obligado a una mayor relajación más adelante en el año.

Ulrike Kastens, Economist Europe de DWS

No hay grandes sorpresas para los inversores del BCE. La política monetaria permanece sin cambios pero la voluntad del banco de ajustar todos sus instrumentos de política monetaria si es necesario sigue en pie. Sin embargo, la novedad es la inclusión del tipo de cambio en la declaración introductoria, lo que es una clara señal de la preocupación del consejo del banco central. Aunque el tipo de cambio no es el objetivo del BCE, como Lagarde ha subrayado en varias ocasiones, se está vigilando cuidadosamente el efecto amortiguador de la apreciación del euro sobre la inflación a medio plazo. Como ya se espera que no se cumpla el objetivo de inflación, una apreciación significativa del euro no es, por supuesto, bienvenida.

No se ha dado ninguna indicación de que se vaya a aumentar la relajación cuantitativa, pero Lagarde ha dejado claro que se utilizará plenamente toda la dotación del Programa de Compra de Emergencia Pandémica (PEPP por sus siglas en inglés). Aunque el BCE es algo más optimista sobre las perspectivas económicas – las previsiones de crecimiento del PIB se han revisado al alza por primera vez en mucho tiempo – seguimos esperando una recuperación económica desigual en los próximos meses en la eurozona. El BCE también subrayó que la incertidumbre seguirá siendo muy alta. Por lo tanto, mantenemos nuestra opinión de que el BCE no podrá evitar un nuevo aumento del PEPP, tal vez antes de finales de este año. El BCE seguirá siendo altamente expansivo durante mucho tiempo. En pocas palabras, su trabajo aún no ha terminado.

Maryse Pogodzinski, Economista de Groupama AM

Como era de esperar, el BCE no ve ninguna razón, en estos momentos, para cambiar su política. Las perspectivas de crecimiento son algo menos malas a corto plazo, pero en general prácticamente no han cambiado para el periodo 2020-2022; la incertidumbre se mantiene alta y los riesgos siguen una tendencia a la baja. El BCE parece un poco más confiado sobre las perspectivas de inflación, incluso si estas siguen siendo débiles durante el periodo 2020-2022. Por último, el BCE expresó una gran confianza en la eficacia de su programa de compras de emergencia, el PEPP.

La única sorpresa vino de la ligera revisión al alza de la inflación subyacente de 0,2 puntos en 2021 y 2022 a pesar de la apreciación del euro. El BCE admite que se trata de un nuevo riesgo que podría pesar sobre las ya débiles perspectivas de inflación a medio plazo (ver tabla). En esta etapa, el BCE se compromete a monitorizar la evolución del euro «atentamente» sin intervenir.

Nuestro escenario: las previsiones de inflación a medio plazo se mantienen bajas (1.3% en 2022); En diciembre, el BCE comunicará la previsión de inflación para 2023 que mostrará que todavía estamos lejos del objetivo. Como tal, todavía estamos considerando una extensión del programa de emergencia PEPP en la reunión de diciembre. Esta opción sigue siendo la más sencilla y fácil de obtener por todo el Consejo.

La presidenta del BCE y Philip Lane hablarán en los próximos días; sus intervenciones, obviamente, serán escrutadas, especialmente la de Philip Lane. Este último, había hablado durante su discurso en Jackson Hole, una estrategia basada en dos pasos para enfrentar el riesgo de baja inflación en el medio plazo; 1 / utilizar medidas de emergencia para devolver la inflación al escenario de referencia antes del Covid-19 y 2 / una recalibración de la política «pospandémica» para llevar la inflación al objetivo.

Konstantin Veit, Portfolio Manager de PIMCO

Mientras que el resultado de la reunión de hoy del BCE estuvo en línea con las expectativas de no cambiar la configuración de la política monetaria, la reunión podría ser interpretada como marginalmente hacia el lado de los halcones, ya que el BCE no abordó agresivamente el tema de la evolución de la moneda y no dio ningún indicio de nuevas medidas acomodaticias. Como resultado, la cotización del euro recibió un mayor impulso.

El BCE ya había extendido el PEPP en junio. En diciembre, las previsiones del BCE incluirán proyecciones iniciales para 2023 y, hacia finales de año, el BCE tendrá una mejor visibilidad en lo que respecta a la orientación fiscal para 2021 en la zona de la moneda común. Todo eso probablemente explica la actitud de espera del BCE en esta coyuntura.

Sin embargo, no hay duda de que el shock negativo de la inflación por la pandemia no ha sido suficientemente compensado aún, dado que las proyecciones del de diciembre de 2019 pre-pandémicas presentaban una previsión de inflación básica del IAPC para 2022 del 1,6%, frente al 1,1% de las proyecciones actuales. Seguimos creyendo que las perspectivas de inflación históricamente débiles obligarán al BCE a ponerse manos a la obra relativamente pronto, y esperamos que aumente y amplíe de nuevo el PEPP en diciembre, desde los actuales 1,35 billones de euros de compras hasta finales de junio de 2021, ya que las perspectivas de inflación no convergen suficientemente hacia la configuración prepandémica.

La reunión de la Reserva Federal de la próxima semana podría resultar algo más interesante que lo habitual después de la medida anunciada sobre la inflación promedio.

Andreas Billmeier, analista senior de deuda pública de Western Asset

Tal y como esperábamos, el BCE no anunció ningún cambio significativo en su política monetaria. Tras establecer las compras de activos en virtud del Programa de Compra de Emergencia Pandémica (PEPP, por sus siglas en inglés) como paradigma, en parte, de su postura en términos de política monetaria, la institución siempre puede aumentar estas compras desde sus mínimos recientes si decidiera adoptar una postura monetaria más acomodaticia. 

Desde las proyecciones macroeconómicas de junio, el euro se ha apreciado solo cerca de un 3 % en términos ponderados por intercambios comerciales, esto es, sustancialmente menos que frente al USD de forma bilateral, algo que llamó la atención del mercado (y de las autoridades). A medio plazo, la ratificación del fondo de recuperación de la UE Next Generation también ha reforzado el potencial alcista de la recuperación económica, que ahora registra una evolución ligeramente superior a lo que el BCE esperaba en junio. Si el euro se aprecia en mayor medida como consecuencia de una recuperación continuada y de una evolución económica superior, permitiría limitar las preocupaciones desinflacionistas del BCE y no exigiría la implementación de ninguna medida monetaria. 

El incremento de la emisión de deuda por parte de la Comisión Europea generará competencia en términos de oferta para los emisores gubernamentales con calificaciones más elevadas, lo que podría dar lugar a un aumento de los rendimientos de los países core y ayudar al BCE en su lucha por reducir la fragmentación.