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Bonos verdes como sinónimo de crecimiento post Covid

  • 15-06-2020

  • 3 minutos

Una de las consecuencias de la crisis provocada por el coronavirus será que los gobiernos tendrán que emitir más deuda e incrementar el gasto público para poder implementar las medidas necesarias y estimular la economía, un hecho que respaldará las emisiones de bonos verdes, ya que muchos emisores apostarán por este tipo de deuda para obtener financiación y poner en marcha, por ejemplo, proyectos de infraestructuras. Especialmente, a la luz de la elevada demanda de las emisiones ASG, que ha sido uno de los pocos segmentos que ha continuado atrayendo inversores a pesar de la crisis.

Crecimiento del mercado de bonos verdes en los últimos años

No en vano, el mercado de bonos verdes ha madurado considerablemente desde 2007, cuando el Banco Europeo de Inversiones lanzó la primera emisión verde. Con el tiempo se ha desarrollado un mercado con un tamaño de alrededor de 800.000 millones de dólares, según Bloomberg NEF.

En los últimos años, las emisiones de los gobiernos han aumentado, y el año pasado no fue la excepción incrementándose un 60% sólo en 2019 en comparación con el año anterior. En el transcurso de 2019, los Países Bajos debutaron como emisor, siendo el primer país con una calificación crediticia AAA en emitir bonos verdes en Europa, por un valor total de 6.000 millones de euros. Entre los países emergentes, Chile fue el primer país latinoamericano en emitir un bono verde soberano, con dos instrumentos, en dólares americanos y en euros, respectivamente, de alrededor de 1.400 millones y 800 millones.

Asimismo, en el plano corporativo se produjo la participación de nuevos sectores, en particular, los seguros y las tecnologías de la información y comunicación; No obstante, el segmento financiero sigue siendo importante, ya que representa alrededor del 31% del mercado, seguido de los emisores corporativos activos en otros sectores (28%).

El creciente interés y conciencia acerca del cambio climático y la lucha contra la contaminación han contribuido al crecimiento de las emisiones, que también se ha diversificado por el seniority (bonos senior, subordinados, etc.) y la calificación. La composición sectorial es muy importante en términos de impacto medioambiental y de diversificación del universo de inversión. En comparación con 2014, la cuota correspondiente al sector energético ha disminuido en parte, en beneficio de los sectores de transporte de bajo impacto ambiental y la construcción. Los sectores de gestión del agua, gestión de residuos y de la tierra se mantuvieron más o menos estables. Respecto a 2018, el sector de la tecnología y la comunicación ha aumentado su mercado peso.

La creación de estándares compartidos y la identificación de una taxonomía para clasificar los proyectos, son dos factores importantes para impulsar el crecimiento del mercado de bonos verdes. En este sentido, a finales de 2019 la Comisión Europea anunció la consecución de un acuerdo político sobre un sistema compartido de clasificación de actividades ambientalmente sostenibles (taxonomía) y dio a conocer el tan esperado «Green New Deal», que debería ayudar a financiar, entre 2021 y 2027, la transición a la neutralidad climática para el 2050. El plan se estructura en torno a tres líneas de actuación:

  • Un mínimo de un trillón de euros en inversiones sostenibles para la próxima década.
  • Incentivos para liberar y reasignar inversiones públicas y privadas.
  • Apoyo por parte de la Comisión Europea a las autoridades públicas y a los promotores de proyectos para la planificación, estructuración y realización de proyectos sostenibles.

El futuro de los bonos verdes

Se espera que la tendencia de crecimiento del mercado de bonos verdes continúe, considerando la mayor alineación de emisores e inversores hacia la financiación de iniciativas de impacto ambiental positivas. En concreto, de cara a 2020, se prevé que el número total de nuevas emisiones podría ascender a 350.000 millones de dólares, teniendo como catalizadores del crecimiento tanto la demanda, con un número cada vez mayor de actores financieros que adoptan estrategias de ISR como parte de su inversión de renta fija, como la oferta, debido al crecimiento de las inversiones verdes por parte de gobiernos y empresas.

Ni siquiera la crisis del coronavirus ha ralentizado este mercado en la misma medida que otros segmentos de renta fija. Así, la actividad del mercado primario de bonos verdes se normalizó durante la segunda parte del mes de abril, tras el tímido arranque de las primeras dos semanas. Al disminuir las tensiones, gracias al respaldo de los bancos centrales, el estrechamiento de los diferenciales permitió un aumento de la frecuencia de las emisiones, que ha vuelto a un nivel similar al de la primera parte del año.

En resumen, los temas relacionados con el cambio climático se consideran ya casi universalmente cruciales y la financiación sostenible desempeña un papel fundamental en la canalización coherente de los recursos disponibles para mejorar las condiciones del planeta.