Boris Johnson, nuevo primer ministro británico: ¿Qué ocurrirá ahora con el Brexit?

  • 26-07-2019

  • 13 minutos

Boris Johnson ha sido elegido este martes como el nuevo líder del Partido Conservador y se convertirá, a partir de mañana miércoles, en el primer ministro del Reino Unido tras la dimisión de Theresa May. Johnson ha logrado 92.153 votos (66%), frente a los 46.656 de Jeremy Hunt. Tras este resultado electoral, las gestoras de fondos nos dan su opinión acerca de este nombramiento y cómo afectará al Brexit y a los mercados.

David Page, economista senior de AXA Investment Managers

El Partido Conservador ha anunciado los resultados de su proceso de elección de nuevo líder, que ha durado 46 días. Al mediodía de hoy, Boris Johnson fue anunciado como nuevo líder del Partido Conservador, superando a Jeremy Hunt por 92.153 votos a 46.656 (66.4% a 33.6%). El resultado ha sido ampliamente anticipado por los mercados. Habíamos considerado a Johnson como el probable ganador desde el comienzo de la carrera.

Johnson pronunció un breve discurso después de los resultados. El nuevo líder Tory habló de la tradición del Partido Conservador y de ofrecer un equilibrio entre los «nobles deseos» de los pueblos; aseguró no sentirse «intimidado» por la naturaleza aparentemente irreconciliable de lo que había prometido. Y repitió sus objetivos primordiales como Primer Ministro «para llevar adelante el Brexit, unir al país y derrotar a Jeremy Corbyn». Sin embargo, más allá de este breve ejercicio retórico, no había nada de nuevo en su discurso.

Theresa May renunciará mañana (miércoles) ante la Reina y Johnson se convertirá en primer ministro a partir de entonces. El líder de la oposición, Jeremy Corbyn, dijo que no presentaría una moción de no confianza contra el Primer Ministro antes del verano, pero que podría retomar la idea en septiembre. Antes de eso, habrá varias renuncias ministeriales, entre ellas Sir Alan Duncan (Oficina de Relaciones Exteriores), Anne Milton (Educación), el Canciller Philip Hammond y el Secretario de Justicia David Gauke. El parlamento suspenderá el jueves sus actividades por las vacaciones estivales y regresará el 3 de septiembre. El primer acto oficial del primer ministro Johnson será, por lo tanto, asistir a la Cumbre de Líderes del G7 a fines de agosto. También es probable que se reúna con los líderes de la UE en las próximas semanas y comience el posible proceso de renegociación con la UE.

La pregunta más urgente que rodea a Johnson es qué significa su nombramiento para el Brexit y a través de su discurso no hemos podido aprender nada nuevo acerca de sus intenciones. Johnson se ha comprometido a materializar el Brexit el 31 de octubre, a «hacer o morir, pase lo que pase», a lograr un acuerdo sin necesidad de activar la salvaguarda de la frontera irlandesa (Irish backstop)  y a admitir también que es una posibilidad, «una entre un millón», la de dejar la UE sin «ningún acuerdo». Esto parece inconsistente en sus propios términos. También es inconsistente en cuanto a lo que parece ser una buena posición de negociación ahora, tanto con la UE como para maniobrar para que el Parlamento acepte un acuerdo; algo que no se verá tan bien a finales de octubre.

El nombramiento de Boris Johnson plantea unas elecciones anticipadas en Reino Unido

Sin duda alguna, la gestión del Brexit es el principal reto al que se enfrenta Jonhson. Según ha declarado el primer ministro, el Reino Unido saldrá de la Unión Europea antes del 31 de octubre “pase lo que pase”. Desde nuestro punto de vista, esta declaración de intenciones supone en realidad un punto de partida para continuar las negociaciones con el propio Parlamento Británico y la Unión Europea. De hecho, dudamos que Johnson quiera ser el culpable de un Brexit sin acuerdo, dañino económicamente para Reino Unido. Si esto ocurriera, Johnson podría afrontar una moción de confianza, dada la fragilidad política de su Gobierno, con el riesgo de convertirse en el Primer Ministro que menos ha durado en el cargo desde que el conservador George Canning en 1827 (permaneció en el puesto 119 días). Esto no es para lo que ha trabajado todos estos años el primer ministro Johnson, así que esperamos que ante esa situación actúe para evitar dicho resultado. En definitiva, a pesar del nombramiento de un nuevo premier no vemos cambios visibles en relación con el estancamiento que afecta al proceso del Brexit, en un escenario en el que la aritmética parlamentaria es aún más ajustada de la que afrontó May en su momento. Es por eso que vemos una creciente probabilidad de elecciones anticipadas en algún momento de los próximos 12 meses.

En todo caso, aunque es difícil estimar la repercusión de un Brexit sin acuerdo, el impacto sería, a buen seguro, severo. No hay precedentes históricos de una ruptura tan abrupta en un régimen comercial. Al hilo de las sucesivas declaraciones de Johnson, los mercados se han ido sintiendo crecientemente inquietos ante la probabilidad de que se materialice el peor de los escenarios. En definitiva, es probable que la incertidumbre permanezca elevada e incluso crezca después del verano, lo que continuará pesando en la libra. Sin duda, el creciente temor a un Brexit sin acuerdo es lo que está detrás de la caída del 5% que la libra acumula desde marzo frente al euro y al dólar. Además, de ello, un proceso tan impredecible con resultados plausibles tan diferentes mantendrá la volatilidad en los activos británicos.

De cualquier manera, nuestra convicción sigue siendo la de que el proceso del Brexit se prolongará más allá del 31 de octubre, a pesar de toda la reciente retórica. De lo que no hay duda es que la continuación durante los próximos meses de este escenario “al borde del precipicio” del Brexit continuará impactando negativamente en los mercados británicos.  

Howard Cunningham, gestor de renta fija en Newton (BNY Mellon)

Ahora que Boris Johnson va camino de convertirse en el nuevo primer ministro del Reino Unido, Howard Cunningham, gestor de carteras de renta fija en Newton, parte de BNY Mellon Investment Management, analiza las posibles repercusiones para los gilts y la libra esterlina y los próximos pasos hacia el brexit.

Boris Johnson ha sido elegido nuevo líder del Partido Conservador británico. Con 92.153 votos frente a los 46.656 que ha obtenido su rival, Jeremy Hunt, Johnson sustituirá a Theresa May al frente del gobierno del Reino Unido.

La salida de la Unión Europea (UE) será la primera de las cuestiones a las que deberá enfrentarse el nuevo primer ministro. Durante la campaña para liderar el partido, Johnson reiteró su determinación de que el Reino Unido abandone la UE el 31 de octubre. Siempre se ha mostrado favorable al divorcio con la UE y de hecho participó en la campaña a favor del brexit durante el referéndum de 2016.

Con los mercados aún digiriendo la noticia, Howard Cunningham (Newton, parte de BNY Mellon Investment Management) espera que aumenten la volatilidad y la incertidumbre, ya que aún quedan incógnitas por despejar sobre las condiciones del brexit.

«No creo que el mercado reaccione de forma dramática porque Johnson era el claro favorito y el resultado ya estaba descontado en gran medida. No obstante, opinamos que la libra y los gilts podrían registrar una mayor volatilidad si la incertidumbre sobre el brexit se prolonga», explica el gestor.

«El compromiso declarado de Johnson para que el Reino Unido abandone la UE el 31 de octubre podría lastrar ligeramente la libra, a menos que adopte un tono más conciliador y se abra a negociar con la UE, algo que, ahora mismo, no parece probable. El nuevo primer ministro tendrá que tomar algunas decisiones difíciles. Si bien es cierto que posponer la salida de la UE, o no abandonarla finalmente, podría perjudicarle a nivel político, un brexit sin acuerdo también podría resultar muy perjudicial para la economía británica».

Posibles repercusiones

«A partir de ahora, el mercado podría registrar más volatilidad si la UE se niega a renegociar el acuerdo existente», continúa Cunningham. «En cuanto a la divisa, hay margen para que la libra se deprecie más, pese a que ya ha perdido bastante valor en las últimas semanas. También podría volver a los niveles mínimos que marcó justo después del referéndum de 2016 si ninguna de las partes cambia de postura con respecto a la negociación del acuerdo de salida».

A pesar de estas perspectivas, Cunningham cree que la reciente caída que han experimentado las tires de los gilts no responde tanto a la incertidumbre sobre el brexit como a otras tendencias de la economía nacional y mundial. «Las tires de los gilts han seguido una trayectoria bajista en los últimos meses, en línea con los treasuries estadounidenses, y las tires de los bunds también se han reducido significativamente en el mismo periodo. Aunque es posible que el brexit haya influido un poco en la caída de las tires de los gilts, sobre todo la perspectiva de que el Reino Unido abandone la UE sin ningún tipo de acuerdo, los principales motores de esta tendencia son la situación económica, la desaceleración del crecimiento mundial, la baja inflación y una política monetaria más acomodaticia por parte de los principales bancos centrales».

Gasto público

En cuanto a la política general, Cunningham cree que el nuevo gobierno británico potenciará el gasto público.

«En adelante, esperamos que aumenten el gasto público y las emisiones de deuda, puesto que Theresa May ya anunció el final de las medidas de austeridad. También es probable que se adopten medidas de contingencia ante la posibilidad de que el brexit se salde sin acuerdo. No obstante, no esperamos que el gasto público alcance los niveles a los que podría llegar con un gobierno laborista liderado por Jeremy Corbyn», asegura.

Dejando de lado el gasto público, Cunningham señala que la situación política del Reino Unido podría provocar más sorpresas. Con un parlamento dividido y un Partido Conservador también dividido, se mantiene la idea de que el gobierno de Johnson podría ser objeto de una moción de censura que acabase desembocando en nuevas elecciones generales. Aunque el experto no ve tan probable que se adelanten las elecciones, reconoce que el parlamento podría poner rápidamente a prueba la confianza en el nuevo primer ministro.

«Es muy posible que el nuevo gobierno deba enfrentarse pronto a una moción de censura. Sin embargo, que los conservadores se carguen un gobierno de su propio partido sin haberle dado una oportunidad a su nuevo líder parece mucho menos probable», concluye.

Leigh Himsworth, gestor de renta variable británica en Fidelity International

El nombramiento de Boris Johnson como líder del Partido Conservador pone fin a una prolongada disputa por el liderazgo. Sin embargo, las opciones del nuevo primer ministro en relación con el Brexit siguen siendo más o menos las mismas que las de su predecesora. Seguimos muy pendientes de la libra esterlina, que ha caído con fuerza frente al dólar y el euro en fechas recientes. Entretanto, y ahora que los valores británicos están baratos frente a sus homólogos, este periodo podría ser una de las mejores oportunidades que hemos visto para invertir en la bolsa británica.

¿Cambia algo sobre el Brexit con Boris Johnson como primer ministro?

Con Boris Johnson como primer ministro, las opciones que maneja el Reino Unido son esencialmente las mismas: un acuerdo de salida similar al presentado por Theresa May, unas elecciones generales con una mayoría más clara del Partido Conservador o un nuevo referéndum.

El resultado dependerá de la confianza que Boris Johnson sienta en su propio capital político. Su apoyo a la campaña a favor del Brexit le da crédito entre el electorado más a la derecha, mientras que sus bravatas podrían granjearle el voto de los Laboristas favorables a la salida de la UE y su bagaje personal podría ayudarle a mantener el caladero tradicional del voto Tory. Pero la pregunta clave es si será capaz de extender su encanto más allá del Canal de la Mancha.

Implicaciones para los mercados financieros

En lo que respecta a los mercados financieros, en Fidelity estamos muy atentos a la libra esterlina, que está reaccionando -casi al minuto- a los pronunciamientos en favor o en contra de un acuerdo. Aunque se puede afirmar con facilidad que la bolsa británica está muy barata frente a sus homólogas, esta afirmación es especialmente cierta en el caso de que se rubrique un acuerdo o se celebre un nuevo referéndum. Todavía no es posible afirmar que no habrá acuerdo, ya que eso supondría adentrarse demasiado en lo desconocido.

Dentro de unos años, podríamos volver la vista atrás y darnos cuenta de que este periodo ha sido lisa y llanamente una de las mejores oportunidades que hemos visto para invertir en la bolsa británica.

Azad Zangana, economista jefe en Europa de Schroders

Boris Johnson ha ganado la votación para liderar el Partido Conservador para suceder a Theresa May como Primer Ministro. El ex Ministro de Asuntos Exteriores y Alcalde de Londres ha vencido a Jeremy Hunt, el actual Ministro de Asuntos Exteriores por un amplio margen: 66% a 34% de los votos.

Desde el principio, Johnson debe navegar por un partido profundamente dividido y una mayoría cada vez menor en el Parlamento. En su campaña, prometió utilizar una salida sin acuerdo de la UE como una amenaza real para ganar influencia en las negociaciones. Pero al hacerlo, ha aislado a los pro-europeos en el actual Gobierno, muchos de los cuales sin duda renunciarán o serán reemplazados.

El Canciller Philip Hammond podría encabezar una rebelión contra un Brexit duro. En una entrevista reciente con la BBC, Hammond reveló que dimitiría en caso de que Johnson ganase, y no descartó la posibilidad de apoyar una moción de censura al Gobierno. Es muy probable que la oposición convoque una votación de este tipo en los próximos días, ya que pretende aprovechar las divisiones del Partido Conservador.  Es probable que el Gobierno pueda sobrevivir esta vez, pero, cada vez es más probable que si un Brexit sin acuerdo sigue adelante, los rebeldes podrían ganar.

Johnson ha dicho que intentará renegociar el Acuerdo de Salida, especialmente la referida a la frontera con Irlanda. Europa se ha mantenido firme en todos los aspectos del acuerdo de retirada, pero ha insinuado que la sección sobre la futura relación con Irlanda podría reabrirse.

En cualquier caso, dudamos mucho de que Johnson consiga cambios significativos en el tiempo que tiene. Tanto el Parlamento como gran parte de Europa están a punto de interrumpir la actividad por las vacaciones de verano, a las que seguirá la temporada de conferencias del partido en septiembre. En realidad, el equipo de Johnson sólo dispone de unas pocas semanas para completar las negociaciones antes de la fecha límite del Brexit de 31 de octubre.

El Parlamento seguirá bloqueado

Mientras que a cierto nivel tiene sentido que Johnson utilice la amenaza del Brexit duro como estrategia de negociación, el defecto fatal es que las matemáticas parlamentarias no han cambiado, y no tiene los apoyos suficientes para utilizar esta estrategia.

El Gobierno tiene una mayoría de sólo dos miembros con el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP). Sin embargo, el DUP no apoyará ningún acuerdo que cree una divergencia en las normas/regulaciones entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña. Está claro que no hay mayoría a favor del actual Acuerdo de Salida, y una mayoría significativa en contra de la salida sin acuerdo. De hecho, esperamos que quienes se oponen al Brexit presenten con éxito mociones que obliguen al Gobierno a solicitar una prórroga en ausencia de un acuerdo aprobado por el Parlamento.

Dada la escasa probabilidad de una renegociación satisfactoria, el resultado más probable antes de la fecha límite de Brexit es, por tanto, otro retraso. La promesa radical de Johnson durante su campaña simplemente carece de credibilidad.

En un intento de romper lo situación de bloqueo, podrían convocarse unas elecciones generales. Sin embargo, las recientes encuestas de opinión muestran un dramático colapso del apoyo tanto al Partido Conservador como al Partido Laborista. Los conservadores, que obtuvieron alrededor del 43% de los votos en las elecciones generales de 2017, ahora solo obtendrían el 24% (tomando las últimas 10 encuestas de opinión publicadas). Mientras tanto, el principal partido de la oposición ha pasado del 41% a sólo el 24%.

La polarización de los puntos de vista sobre Brexit ha llevado a una gran proporción de votantes a buscar partidos con mensajes más claros. El recién formado Partido Brexit, dirigido por Nigel Farage, miembro del Parlamento Europeo y antiguo líder del Partido por la Independencia del Reino Unido, registra una intención de voto del 20%.

Los partidarios del anti-brexit han decidido concentrar sus apoyos en el Partido Liberal Demócrata, el único partido que se presenta como candidato para permanecer en la UE. Los demócratas liberales han visto aumentar su apoyo de alrededor del 8% en 2017 al 18% en las últimas encuestas.

Dado que la votación está casi dividida en cuatro partes, es probable que el próximo Gobierno tenga que incluir al menos a otro partido importante, y puede que aún no sea suficiente para asegurar una mayoría para Brexit.

Los estímulos fiscales continuarán

Aunque el Brexit seguirá dividiendo, los estímulos fiscales ganarán más apoyos. Después de años de austeridad, es casi seguro que Johnson cumplirá su promesa de campaña de flexibilizar la política fiscal.

El gasto público como proporción del PIB se encuentra en su nivel más bajo desde el año fiscal 2003/04. Sin embargo, los ingresos fiscales se encuentran en su nivel más alto desde 1985/86. Es probable que se produzcan recortes fiscales y un cierto aumento del gasto, pero ambas cosas requerirán tiempo para tener un impacto significativo en la economía. Sabremos más cuando se nombre al nuevo Canciller.

Tristan Hanson, gestor del equipo de Multiactivos de M&G

Boris Johnson se convertirá en el nuevo primer ministro del Reino Unido y la atención se centrará de inmediato en el brexit y en la fecha límite del 31 de octubre.

El nuevo primer ministro tratará de negociar con la UE la implementación de cambios al acuerdo de Theresa May y, en caso de tener éxito, intentará obtener el visto bueno del Parlamento al acuerdo revisado antes de dicha fecha. En caso de no lograrlo, tanto él como el Parlamento quedarán encallados en las mismas cuestiones inmediatas que obstaculizaban las negociaciones con Theresa May al frente del Gobierno. Puede que el riesgo de una salida sin acuerdo se haya incrementado, pero todo indica que el Parlamento tratará de impedir un desenlace de esas características. Asimismo, la probabilidad de que se convoquen elecciones generales también ha aumentado. Por tanto, el camino que tenemos por delante sigue siendo tan incierto e impredecible como lo ha sido hasta ahora. En última instancia, sean cuales sean las medidas provisionales, las opciones siguen siendo las mismas independientemente de quién sea primer ministro y de qué partido gobierne: abandonar la UE con o sin acuerdo… o la permanencia.

El enfoque de Johnson respecto de los estímulos presupuestarios y los impuestos podría resultar más interesante. Basándonos en la escasa información que proporcionó durante su campaña, cabe la posibilidad de que Johnson trate de concebir un paquete de estímulos económicos financiado a través de un mayor endeudamiento del Gobierno y de una reducción impositiva. Así, con o sin brexit, la perspectiva plurianual para los Gilts resulta poco halagüeña en la coyuntura actual de rendimientos sumamente reducidos, incluso si el Banco de Inglaterra recorta los tipos de interés y reanuda el programa de expansión cuantitativa. Los recortes de impuestos y el aumento del gasto presupuestario se traducen en ganancias continuadas para el mercado bursátil, pero la evolución de la libra y los acontecimientos relacionados con el brexit resultarán factores igual de importantes.

Es demasiado pronto para pensar en las consecuencias a más largo plazo y en cómo se resolverán las numerosas incertidumbres. Además, tal y como hemos visto desde el referéndum de 2016, los acontecimientos a escala mundial pueden revestir una importancia incluso mayor que la del brexit para las rentabilidades futuras de los activos británicos.

Janwillem Acket y David Kohl de Julius Baer

La elección de Boris Johnson como nuevo líder del Partido Conservador por parte de sus miembros fue un acuerdo hecho. A partir del miércoles, como nuevo primer ministro de Gran Bretaña, se enfrentará a una feroz oposición en el Parlamento y tendrá que prepararse para una Unión Europea intransigente, harta de los constantes caprichos del Brexit. Se espera una alta volatilidad de la libra. La sorprendente elección de Boris Johnson como nuevo líder del Partido Conservador probablemente marca el comienzo de un período tormentoso de gran oposición parlamentaria del Reino Unido y una comunicación imprudente con la Unión Europea (UE) en las futuras negociaciones sobre el Brexit. De hecho, Johnson dejó en claro que probablemente se arriesgue a un Brexit difícil de no negociar el 31 de octubre, si su enmienda desea que el actual acuerdo con la UE fracase. Creemos que Johnson no encontrará mayoría para un Brexit sin acuerdo en el Parlamento: primero, necesita establecer un gobierno aprobado por el Parlamento. Segundo, incluso si los conservadores moderados toleraran un nuevo gobierno de Johnson, la resistencia se acumularía más tarde para evitar la reelección. Tercero, el Partido Laborista quiere un segundo referéndum y luchar por una alianza no partidista para que eso suceda. Cuarto, se ha establecido una legislación para evitar que Johnson expulse al Parlamento y provoque una crisis constitucional. Además, la UE esperará y verá, pero no proporcionará una mano útil para un Brexit difícil. A corto plazo, esperamos una alta volatilidad para la libra, pero seguiremos siendo constructivos a largo plazo, bajo el supuesto de que no se producirá un Brexit difícil.

Si bien se ha informado que la demanda de préstamos corporativos es sólida, los bancos de la zona euro han endurecido las condiciones crediticias debido a la mayor aversión al riesgo, los costes de los fondos y las preocupaciones sobre las perspectivas económicas. El Banco Central Europeo (BCE) podría responder flexibilizando la política monetaria. La Encuesta de préstamos bancarios del 2º trimestre de 2019 del BCE, que se llevó a cabo en la segunda mitad de junio, muestra que los estándares crediticios se han endurecido en la zona euro en respuesta a una mayor aversión al riesgo y preocupaciones sobre las perspectivas económicas. El saldo neto del 5% de los bancos que reportaron estándares de crédito más estrictos para préstamos corporativos no es dramático; Sin embargo, termina un período prolongado de flexibilización. Dado que el mayor coste de los fondos también contribuyó a condiciones de crédito más estrictas, el BCE tiene otro argumento para aflojar la política monetaria en su próxima reunión el jueves. Las condiciones más favorables para la próxima operación de refinanciación a largo plazo (TLTRO III) sería una posibilidad para ayudar a los bancos a garantizar estándares de crédito más fáciles. La demanda de préstamos sigue siendo sólida y se ha informado que es más alta para los préstamos corporativos, haciendo que cualquier flexibilización de la política monetaria sea bastante efectiva.