Brexit y sus efectos de mercado

  • 07-11-2019

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«Vamos a divertirnos». ¿Han resultado proféticas las palabras del presidente Charles de Gaulle, contrario a la entrada del Reino Unido en el Mercado Común en 1963? Más de 50 años después, aunque las tribulaciones del Brexit provoquen diversión o decepción, lo cierto es que llevan más de tres años envenenando la vida de los inversores, al apartarles de las acciones británicas. Sin embargo, el desenlace de este culebrón interminable bien podría cambiar la situación.

Aunque su peso se ha reducido en los índices (una cuarta parte del MSCI actualmente frente al 33% antes de junio de 2016), no hemos de olvidar que el mercado británico sigue siendo con mucha diferencia el mayor de Europa.

Ventajas del mercado británico

Su profundidad y su gran diversificación. Los fondos de capital riesgo (private equity) no se equivocan, al haber multiplicado desde hace seis meses las compras de excelentes ejemplos empresariales, del fabricante de equipos aeronáuticos Cobham al grupo cervecero Greene King, pasando por Merlin Entertainments.

Además, por el volumen del déficit de su balanza de pagos (5,6% del PIB), la economía del Reino Unido se parece también a la de algunos países emergentes. Y, a lo largo de la historia, abundan los ejemplos (Asia en 1997, Rusia en 1998, Brasil en 2002) que demuestran que las crisis en los países con desequilibrios pueden resultar muy fructíferas. Una suerte que podrían correr pronto las acciones británicas, con la infraexposición de los inversores a esta clase de activos en niveles récord y el descuento de su valoración con respecto a las acciones mundiales a niveles de finales de la década de 1980. El Brexit podría ser una buena oportunidad histórica para que el Reino Unido redefina su modelo económico e impulse su potencial de crecimiento (¿un Singapur junto al Támesis?). No hay duda de que el Gobierno conservador sabrá adoptar reformas favorables para la inversión empresarial.

La prudencia sigue siendo fundamental. Disruptivo, el Reino Unido también está muy avanzando en la digitalización de su economía, lo que afecta sobre todo a dos sectores históricamente favorecidos por los inversores: los servicios bancarios y la distribución. De resolverse el Brexit, estos sectores podrían beneficiarse de un efecto de alivio, sin duda pasajero.

Aunque para algunos la lista de inquietudes es larga, la de posibilidades se amplía para los valientes, pues el índice FTSE 250 es un vivero de oportunidades.