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El capital humano favorece el crecimiento sostenible en emergentes

  • 18-12-2019

  • 4 minutos

“No basta con asistir al repertorio habitual de reuniones con funcionarios gubernamentales y altos cargos empresariales”.

Adam Smith, economista y filósofo del siglo XVIII, describió el capital humano como “aptitudes adquiridas y útiles de todos los habitantes o miembros de la sociedad”.  Más recientemente, en 2018, Paul Romer, fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus trabajos que sitúan el capital humano y la innovación en el centro de la teoría del crecimiento económico y actualmente el debate ha traspasado la importancia del capital humano para el crecimiento y se centra en cómo afecta al tipo de este en una senda de desarrollo más integradora y, por tanto, más sostenible.

El crecimiento económico que no es inclusivo no es sostenible

Hay que tener en cuenta que el crecimiento económico que no es inclusivo no es sostenible. Por ello los inversores deben mirar más allá del PIB, ya que el desarrollo del capital humano es clave para el desarrollo económico a largo plazo de un país.  Así, la destrucción «excesiva» de la riqueza natural perjudica el crecimiento potencial, mientras que la calidad de las instituciones y el Estado de derecho mejoran la resiliencia durante recesiones económicas o periodos de inestabilidad política. De manera que tenemos en cuenta las cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo en el análisis de países. De hecho está claro que el desarrollo del capital humano que es importante para la trayectoria crediticia de un país.

Pero los inversores, al evaluar las perspectivas de países emergentes, han tendido a dejar de lado el capital humano –el valor económico de las habilidades y capacidades de las personas– debido, sobre todo, a la dificultad de medirlo y analizarlo. Ahora bien, el Proyecto de Capital Humano del Banco Mundial y el Índice de Desarrollo Humano y Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que dan protagonismo al capital humano, ofrecen nuevas formas de medirlo.

Efectivamente, la mayoría de países en desarrollo muestra mejora en el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, pero, mientras que la mitad superior se vio recompensada por término medio con 2,13 niveles de alza de la calificación crediticia de su deuda de 2001 a 2017 (un nivel es, por ejemplo, pasar de “A” a “AA”), los de la mitad inferior solo avanzaron 0,24 niveles. Además la mejora del capital humano estimula la productividad, como lo demuestra que los mejores clasificados en el Índice de Desarrollo Humano son campeones en aumento de la productividad (2001-2017), lo que a su vez mejora su calificación crediticia, con importantes implicaciones para los inversores en renta fija emergente.

Es fundamental que los países inviertan en su población

Además, aunque el aumento del proteccionismo, los escollos a los avances en las reformas estructurales y el final del superciclo de materias primas se consideran lastres para el desarrollo en mercados emergentes tradicionalmente impulsados por las manufacturas y las exportaciones, los flujos de información están adquiriendo mayor importancia como fuente de crecimiento, con lo que potencial del capital humano es cada vez más relevante. Por eso es fundamental que los países inviertan en su población.

De manera que el capital humano figura en nuestras conversaciones con los responsables de las políticas económicas. De hecho, hemos ido más allá del método tradicional de diligencia debida en emergentes y buscado nuevas fuentes de información, a fin de tener una visión completa. Aunque hay que investigar las interacciones con las instituciones con las que los inversores tradicionales en emergentes están más familiarizados y se sienten más cómodos, no basta con asistir al repertorio habitual de reuniones con funcionarios gubernamentales y altos cargos empresariales en trayectos de ida y vuelta entre hoteles elegantes y oficinas con aire acondicionado.

Para ampliar la visión de conjunto de los acontecimientos sociales y económicos de los países uno de los métodos que utilizamos es fomentar la colaboración con EMpower, una organización sin ánimo de lucro respetada e innovadora centrada en los jóvenes de economías emergentes. Así que mantenemos contacto con los responsables de sus programas en regiones y países clave, lo que nos ofrece una perspectiva sobre el terreno de personas a las que, de otro modo, nunca tendríamos acceso. Es el caso de los Proyectos Mamelani de Sudáfrica. Mamelani fue fundado por un grupo de trabajadores de desarrollo comunitario para ayudar a numerosos jóvenes sin hogar de áreas urbanas subdesarrolladas de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, criados en instituciones de acogida, con frecuencia, huérfanos o víctimas de la epidemia del SIDA. Gracias a EMpower, Robert Simpson, gestor de inversiones de Pictet AM, tuvo la oportunidad de pasar un tiempo con el director de Mamelani y observar el enfoque integral que aplica para crear capital humano local mediante apoyo emocional personalizado, educación y formación para la vida activa -incluyendo ayuda para que los jóvenes puedan organizar sus propias redes de apoyo-. 

«Me sirvió para acudir mejor informado a las conversaciones con el gobierno sudafricano respecto a la mejor manera de equilibrar consideraciones fiscales inmediatas con la protección de las fuentes de crecimiento a largo plazo».

Robert Simpson, gestor de inversiones de Pictet AM

Otros miembros del equipo de deuda emergente, en viajes recientes, han visitado organizaciones benéficas patrocinadas por EMpower en Brasil y Argentina, lo que ha mejorado el análisis de estos países y nos ha ayudado a mantener conversaciones mejor fundamentadas y más específicas con sus responsables de políticas económicas y líderes empresariales, quienes tienen el poder de influir en la normativa que afecta al desarrollo del capital humano local.  Esto sin duda contribuye a que seamos mejores gestores del capital de nuestros inversores.