Céntrense en los fundamentales para sortear las turbulencias de los mercados

  • 28-01-2019

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Los inversores se enfrentan a un contexto de inestabilidad. De cara a 2019, pensamos que será primordial centrarse en tres aspectos:

1. ¿De la desaceleración económica hacia dónde? Es momento de analizar hacia dónde va la economía tras la desaceleración sincronizada que descuenta actualmente el mercado. El escenario central no es una recesión económica central. La economía estadounidense sigue registrando un excelente crecimiento y, salvo que se cometa algún error importante en la política (ya sea por parte de la Fed o de Trump), debería de seguir creciendo bien, aunque a menor ritmo. La desaceleración es mayor en Europa, ya que esta sufre las consecuencias de varios problemas políticos (Brexit, Italia y más recientemente Francia). Sin embargo, cuando algunos de los riesgos remitan o desaparezcan (relajación de las tensiones comerciales, caída del precio del petróleo, elecciones al Parlamento Europeo en mayo), vemos una posible estabilización de la situación económica durante el año, con la previsión de que el crecimiento se desacelere, pero manteniéndose por encima de su potencial en 2019 y 2020. En los mercados emergentes, la situación es más variada: se espera que algunos países se desaceleren (China) y que surjan algunos casos positivos (p. ej., Indonesia). En general, seguimos viendo un entorno económico favorable, siendo las disputas comerciales y los factores geopolíticos los principales riesgos que deben tenerse en cuenta.

2. ¿Se tomará un respiro la Fed o seguirá subiendo los tipos? No compartimos la opinión de algunos de que la Fed va a mantener los tipos a partir de ahora, a pesar del endurecimiento de las condiciones financieras, ya que las presiones salariales no han desaparecido y la credibilidad de la Fed se vería dañada si el mercado percibiese que se ha visto frenada debido a las recientes interferencias políticas. Por otra parte, creemos que la Fed rebajará sus objetivos de endurecimiento monetario, puesto que las subidas de tipos ya están afectando a los beneficios corporativos y las condiciones financieras son más restrictivas. Los pasos que siga la Fed también tendrán consecuencias para otros bancos centrales: al BCE le resultará más difícil subir los tipos si la Fed suspende su endurecimiento monetario. No vemos una normalización de los tipos de interés en la zona euro en 2019 y 2020. En los mercados emergentes, algunos bancos centrales que endurecieron su postura en 2018 podrían volver a una posición más neutral/suave, ante la moderación de las condiciones de inflación y la menor presión que soportan sus divisas.

3. Mercados emergentes: ¿tormenta perfecta o ejemplo de recuperación? Los mercados emergentes han hecho frente a varios obstáculos: la subida de tipos estadounidenses, la fortaleza del dólar estadounidense y problemas específicos. Las perspectivas podrían estabilizarse en el primer semestre y mejorar más adelante si la Fed modera más su política. Nuestro escenario central es un «aterrizaje suave» posible en China, puesto que el país cuenta con margen político. Los factores específicos (especialmente en Latinoamérica) y las perspectivas del comercio global serán cruciales.

En resumen, creemos que el riesgo global sigue siendo asimétrico mientras se recalculan las expectativas de crecimiento y se realizan los correspondientes ajustes de las primas de riesgo, hasta una recuperación del valor generalizado. Sin embargo, esta recuperación del valor y la gradual conjunción positiva de factores (moderación de la senda de los tipos estadounidenses, techo del dólar, desaceleración del crecimiento estadounidense) auguran una progresiva exposición a los mercados emergentes. Por tanto, recomendaríamos empezar el año con prudencia con respecto a los activos de riesgo y estar preparados para aprovechar cualquier oportunidad que surja del reajuste de precios actual. En los mercados emergentes, sugerimos entrar paso a paso, mientras que en los mercados desarrollados, conforme el ciclo avanza, el foco podría orientarse hacia más activos de calidad, evitando los activos saturados o sobreendeudados y los segmentos menos líquidos del mercado. En renta fija, los inversores deberían mantener una posición neutral en duración estadounidense para ayudar a reducir la volatilidad del mercado en general. En crédito, la reciente ampliación de los diferenciales podría volver a ofrecer oportunidades, pero de forma selectiva, ya que el endurecimiento de las condiciones de financiación, las necesidades refinanciación y el elevado apalancamiento de muchas empresas hacen que esta clase de activos sea vulnerable. Los inversores a largo plazo deberían volver a centrarse en los fundamentales para buscar activos valiosos en un entorno de mayor volatilidad.