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Certeza y Resiliencia: ¿están vacunadas?

  • 27-03-2020

  • 3 minutos

La resiliencia describe la capacidad de una persona o un material para soportar los choques. Muchos sistemas de salud en el mundo están luchando para hacer frente al coronavirus, por lo que podemos decir que la resiliencia se convertirá en un foco desde el punto de vista político. También dará forma a toda una generación de emprendedores y directores de empresas que, en sólo 12 meses, han puesto a prueba los límites de la globalización, la optimización y la carrera por el hipercrecimiento (growth).

La crisis actual ha servido como una llamada de atención sanitaria y económica, pero también deberíamos dar marcha atrás y examinar nuestras certezas y cuestionar nuestra capacidad para analizar los datos, así como la resistencia operativa de los mercados financieros. El responsable de una start-up contaba recientemente la historia de un inversor que le instó a aumentar su tasa de crecimiento, a pesar de que ya era elevada. También dijo que fue criticado sin cesar por no invertir el efectivo con suficiente rapidez. Este no es un incidente aislado, sino el símbolo de toda una generación de crecimiento rápido (growth).

El reconocido como el modelo del hipercrecimiento (growth), con ejemplos como WeWork o Uber, lo está pasando mal en estos momentos, con estas dos compañías perdiendo dinero. La difícil situación del líder mundial de la movilidad bajo demanda está llevando a numerosos empresarios a revisar sus modelos de crecimiento para evitar que las empresas de nueva creación, las de mayor escala y los unicornios se vayan al garete. Todos ellos se plantearon con un modelo de dinero fácil que excluía cualquier escenario adverso incontrolable.

Enfrentando los desafíos

Hasta hace poco tiempo, asumir riesgos significaba mantener la producción en Francia o en Europa en lugar de trasladarse al extranjero o subcontratar para aprovechar los beneficios de las cadenas de valor globalizadas y de la optimización de los costes de producción. Pero la guerra comercial, el rechazo chino y americano a la globalización, la conciencia medioambiental y la pandemia de COVID-19 han puesto de manifiesto la fragilidad de nuestras cadenas de suministro. Las empresas buscan ahora un equilibrio entre seguridad y optimización.

Las compañías se enfrentan hoy a cinco grandes obstáculos: la incertidumbre ecológica, el progreso tecnológico, la desaparición de la multilateralidad, el creciente populismo y las estructuras distorsionadas del mercado. Las empresas que acepten todo esto y se adapten, sobrevivirán. Las reglas del juego han cambiado. Las firmas de inversión tendrán que reunirse con las compañías, procesar los datos resultantes y demostrar buenas habilidades analíticas y de juicio.

Hasta hace poco, dar un mandato a una empresa de inversión tradicional, de altas convicciones, parecía un error de inversión. Las soluciones de inversión pasiva ofrecían optimización de costes y los fondos alternativos con técnicas de inversión poco transparentes hacían promesas tentadoras. Pero ahora los mercados no pueden ponerle precio a una situación compleja – el valor y los precios están entremezclados – mientras que algunas estrategias alternativas se han derrumbado debido a la excesiva exposición al riesgo. En las condiciones actuales, la inversión activa de alta convicción se impone en la búsqueda de la creación de valor en el largo plazo.

Después de la Primavera Árabe de hace unos años, todos celebramos la nueva era de la información online, el triunfo del ciudadano-periodista, el enorme flujo de datos y la capacidad de Internet para esclarecer la verdad. Pero la manipulación de la opinión en las elecciones de 2016 en Estados Unidos y el actual caos del coronavirus nos han recordado que los datos de buena calidad tienen un precio y que el periodismo profesional es una fuerza positiva en las democracias y que vale la pena pagar por ello.

Es hora de distinguir entre certezas y convicciones y enfrentar los desafíos. Cuando la crisis termine, habrá mucho que hacer y debemos esperar que la resiliencia de nuestros sistemas esté en el centro de los futuros debates.