Recibe la newsletter de los profesionales de fondos   Suscribirse

China: Beijing bajo presión ante un doble shock de demanda

  • 18-05-2020

  • 2 minutos

En China los indicadores del mes de abril confirman en su conjunto la continuación de la recuperación económica. En particular, la producción industrial aumentó por primera vez desde el comienzo del año (ver gráfico ‘Chine: offre et demande de l’économie’). Las industrias clave como el cemento, el automóvil, la maquinaria y equipamientos fueron los principales contribuidores a la recuperación.

Por otro lado, la recuperación es más lenta en el sector de servicios. Aunque se recuperó por segundo mes consecutivo, el índice de producción del sector sigue estando por debajo de 4,5% a su nivel registrado el año anterior. La misma observación puede hacerse del lado de la demanda interna (ventas minoristas, gastos fijos de inversión, transacciones inmobiliarias) pero también del lado de las exportaciones de mercancías.

Se espera que la mejoría continúe. Sin embargo, no hay nada que indique una rápida reanudación de la actividad a corto plazo. China se enfrenta hoy a un doble shock de demanda. Rápido hasta ahora gracias al levantamiento de las medidas de restricción ligadas al confinamiento y al aumento en el gasto en infraestructura por parte de las autoridades locales, la recuperación industrial corre el riesgo de frenarse nuevamente por el colapso de la demanda mundial. Según la National Bureau of Statistics, los exportadores nacionales han señalado una fuerte caída en los contratos firmados y algunas fábricas han registrado cancelaciones de pedidos desde el extranjero.

El país también se enfrenta a la debilidad de la demanda de los hogares, lo que está frenando la recuperación de la actividad en el sector servicios. Con la confianza dañada por la pandemia de Covid-19 y el riesgo de una segunda ola, el gasto del consumidor, particularmente en restauración, ocio y viajes, no está volviendo al ritmo de progresión observada antes de la crisis. Los empresarios, por otro lado, también son cautelosos acerca de sus proyectos de inversión. Además, la inversión privada está luchando por recuperarse. A esto hay que añadir el riesgo sanitario y el complicado comercio internacional, lo que ha hecho que aparezcan signos desinflacionistas. Los precios a la producción cayeron en abril por tercer mes consecutivo, reavivando los temores sobre la situación financiera de las empresas en un contexto de endeudamiento ya ajustado (ver gráfico ‘Chine: prix à la production’).

El doble shock de la demanda (mundial y doméstica) ejerce presión sobre las autoridades en vísperas de la Asamblea Popular Nacional del Partido Comunista. Comenzará el 22 de mayo (en lugar del pasado marzo), este evento anual tiene la oportunidad de presentar los principales objetivos macroeconómicos y las grandes líneas de política económica previstas para el año 2020. Como resultado, se esperan varios anuncios de estímulo. Esta será la condición necesaria para evitar una recaída de la actividad durante el segundo semestre. 

China: escenario central

Nuestro escenario central sigue siendo el de favorecer un fuerte apoyo de Beijing, pero menos que en 2008 debido a la deuda. Tendrá efecto a partir del verano, de modo que la recuperación continuará gradualmente y el crecimiento del PIB alcanzará un ritmo de alrededor del 3% durante el conjunto del ejercicio de 2020.

El escenario alternativo, por otro lado, asume la ausencia de un plan de recuperación masivo y, por lo tanto, un crecimiento del PIB entre 0 y 2%. Este escenario nos parece poco probable, ya que constituirá un riesgo sin precedentes para el mercado laboral y, en última instancia, para la estabilidad social y política.