China: ¿qué situación, riesgos y oportunidades de inversión presenta el gigante asiático?

  • 13-03-2019

  • 5 minutos

China está experimentando diversos cambios, tanto desde el punto de vista de económico (un menor crecimiento), de mercado (mayor peso en los índices globales), político (relajación fiscal) y comercial (en plena guerra contra EE.UU.). Con este telón de fondo, son varios los expertos que han analizado la situación del gigante asiático y las oportunidades de inversión y riesgos que conlleva para los inversores y para la economía mundial.

La historia de China: ¿sufrirá la economía mundial?

Hervé Chatot, gestor de multiactivos de La Française AM

Tras un año de continuas tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, el crecimiento mundial se ha debilitado y las economías emergentes se han visto afectadas por el endurecimiento de las condiciones financieras.

La política comercial representa un riesgo significativo para las perspectivas mundiales este año. Sin embargo, estimar el impacto del proteccionismo es difícil dentro de un comercio globalizado en el que
las economías se han interrelacionado mucho.

El mayor riesgo para las perspectivas económicas sería un fuerte deterioro del crecimiento chino, que podría representar un importante shock. Dada su posición en la economía mundial, las perspectivas de China serán claves.

Se espera que el crecimiento mundial se ralentice este año y debería seguir condicionado principalmente por las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China. El crecimiento entre países está menos sincronizado que en el pasado. Estamos empezando a ver una divergencia entre una economía estadounidense todavía robusta y el debilitamiento de las economías europea, china y japonesa.

En un entorno de desaceleración del crecimiento, la economía estadounidense se mantiene por delante del resto del mundo. China está soportando la mayor parte de la guerra comercial y una desaceleración más pronunciada de su economía podría afectar más severamente al crecimiento europeo, dada la actividad comercial entre Europa y China.

Las preguntas clave relativas a la guerra comercial que todavía no tienen respuesta son:

  • ¿Hasta qué punto podría empeorar la situación?
  • ¿Cuánto tiempo durará?
  • ¿Qué daño causará a la economía mundial?

Dicho esto, echemos un vistazo más de cerca a EE.UU., China y Europa.

En primer lugar, la economía de EE.UU. sigue siendo bastante robusta, incluso aunque el crecimiento se desacelera a medida que van quedando atrás los efectos de los recortes fiscales. Los datos más recientes muestran que la economía de EE.UU. está resistiendo bastante bien la ralentización mundial. La economía ya funciona con pleno empleo y el sector servicios sigue mostrando solidez. Creemos que los fundamentales económicos siguen siendo sólidos y que el pesimismo que rodea a la economía estadounidense está fuera de lugar. Además, la Reserva Federal se ha mostrado más cauta, pidiendo paciencia ante el aumento de los tipos de interés este año.

En segundo lugar, la economía china se ha debilitado en los últimos meses, pero el apoyo político prestado por el Banco Central de China, incluidas las medidas de política monetaria y de facilidades de crédito (recortes de impuestos y tipos), deberían tener efectos positivos en los próximos meses y
permitir un mayor crecimiento en la segunda parte del año. China tiene herramientas para estimular su economía. Seguimos confiando en ella y no prevemos un aterrizaje forzoso a corto plazo.

En Europa, seguimos siendo prudentes en cuanto a las perspectivas económicas. Esperamos una tasa de crecimiento más reducida, ya que existen riesgos a la baja (políticos, Brexit, guerra comercial). Los datos de actividad siguen siendo débiles, pero parecen mostrar algunos signos de
estabilización. Sin embargo, no esperamos un descenso importante en este momento.

A nivel mundial, prevemos un crecimiento más lento, pero excluimos el riesgo de una recesión. Los bancos centrales seguirán siendo débiles en todo el mundo y las condiciones financieras se suavizarán gradualmente, lo que debería favorecer el impulso del crecimiento.

Por otro lado, tras el anuncio por parte del presidente Trump del retraso del aumento de los aranceles del 10% al 25% sobre los 200.000 millones de dólares de importaciones procedentes de China, -cuya entrada en vigor estaba prevista para el 2 de marzo-, creemos que los efectos de la guerra comercial en ambas economías serán limitados, especialmente en Estados Unidos, donde el comercio es una parte relativamente pequeña de la actividad económica.

Sin embargo, un acuerdo no significa necesariamente un «buen acuerdo» para otros países. Un gran aumento de la compra de productos estadounidenses por parte de China crearía perdedores debido a la sustitución de importadores. Las regiones más expuestas serían la UE (los sectores aeronático y automovilístico, en especial) y Japón (automóviles, maquinaria y electrónica), seguidos de los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático).

Por último, el conflicto comercial entre la UE y EE.UU. volverá al centro de atención en las próximas semanas. Habrá un debate sobre los posibles aranceles a la importación de vehículos a los Estados Unidos. La subida de los aranceles sobre los automóviles procedentes de la UE sigue siendo una
grave amenaza para los fabricantes europeos y para la economía de la región. Alemania es el país más expuesto. Un aumento de los aranceles estadounidenses sobre los automóviles europeos del 25% podría costar este año entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales de crecimiento del PIB de la eurozona.

China intenta frenar su desaceleración, pero no se vislumbra un repunte económico significativo

Hans Bevers, Chief Economist, Bank Degroof Petercam

Los responsables de la política presupuestaria y monetaria china están intensificando sus esfuerzos para detener la actual desaceleración, estimulada por la disminución del crecimiento del crédito y las tensiones comerciales internacionales. El crecimiento oficial del PIB, que actualmente es del 6,5%, sobreestima el crecimiento real de la actividad económica (una estimación más realista se situaría en torno al 5%). Por lo tanto, la ligera reducción del objetivo de crecimiento del PIB a 6,0%-6,5% (desde “alrededor del 6,5%”), tal como se anunció durante el Congreso Nacional Popular, merece matices y es, en gran medida, simbólica.

La reducción de las tasas de interés interbancarias, los recortes de impuestos (principalmente dirigidos a las familias y las PYMEs) y algunos gastos de inversión adicionales deberían producir, en algún momento, resultados estabilizadores. Esperamos que esto suceda a mediados de año. El amplio crecimiento del crédito, aunque sigue sugiriendo que la actividad económica continúa bajo presión, está mostrando signos tempranos de estabilización. En general, si bien los políticos en China siguen tratando de detener la desaceleración del crecimiento, es poco probable que las medidas de estímulo relativamente modestas adoptadas hasta la fecha (en comparación con las adoptadas en la desaceleración de 2015/16) den lugar a un aumento significativo de la demanda.

En términos más generales, la situación en el mundo emergente es muy diferente de una región a otra y de un país a otro. Dicho esto, a pesar de que la confianza de la industria manufacturera se recuperó en febrero, el panorama general sigue mostrando signos de debilitamiento económico.

China se adapta a los cambios económicos

Thomas Rutz del equipo de inversión en mercados emergentes de MainFirst

El gobierno chino está relajando su política fiscal y monetaria para lograr un crecimiento más lento pero estable en el futuro y está fijando un objetivo de PIB más moderado del 6-6,5 por ciento. La desaceleración es una evolución natural, que fue anticipada por los mercados y que viene ocurriendo desde hace tiempo. Al abordar activamente el problema, China se asegura de que la ralentización natural se produzca de forma controlada y de que el apalancamiento pueda gestionarse adecuadamente. Creemos que China todavía tiene suficiente espacio para hacer crecer su economía en el rango establecido y que el empleo de medidas para impulsar el consumo es el camino correcto a seguir.

Para el consumidor medio chino, la renta se mantiene estable o está experimentando un ligero descenso -el 2018 fue la primera vez en muchos años en que las nóminas cayeron- y el desempleo ha ido en aumento, aunque sea lentamente. Para garantizar que esto no provoque malestar social, el Gobierno está tomando medidas y se ha fijado el objetivo de crear puestos de trabajo, y está aplicando recortes fiscales, incluyendo el IVA, para mejorar el sentimiento de los ciudadanos y estimular el consumo futuro.

Por el momento, la atención mundial sigue estando muy centrada en las negociaciones comerciales. Esperamos que esto dé paso a un sentimiento positivo que también beneficiará a la renta variable. No obstante, los inversores interesados deberían seguir de cerca las acciones de China a medio plazo para poder reaccionar adecuadamente en caso necesario.