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China: ¿qué riesgos conlleva invertir en la segunda mayor economía del mundo?

  • 02-03-2020

  • 5 minutos

Dos miembros del equipo de analistas de Walter Scott (parte de BNY Mellon IM) acaban de volver de un viaje de análisis a China. La gran variedad de oportunidades disponibles en el país asiático les impresionó, como siempre, pero la experiencia también fue un recordatorio de los riesgos que conlleva invertir en China.

Opinión de los analistas de Walter Scott

Dos miembros de nuestro equipo de analistas se embarcaron hace poco en un viaje de dos semanas a Pekín, Hangzhou y Shanghái. Fue una oportunidad para hacerse una idea de la actualidad en China, cuestionar nuestras perspectivas existentes y constatar las previsiones y opiniones de más de 30 empresas, tanto chinas como extranjeras, algunas de ellas en cartera. Este tipo de viajes son un elemento esencial de nuestro proceso de inversión basado en el análisis: queremos ver las cosas con nuestros propios ojos, en lugar de confiar en las impresiones de terceros.

Hace muchos años que visitamos el gigante asiático con regularidad, conocedores de la enorme oportunidad que representa el país para los inversores. Aunque los titulares recientes han estado dominados por las guerras comerciales y la ralentización del crecimiento del PIB, China sigue siendo uno de los principales motores de la economía mundial.

¿Cuáles son los riesgos de invertir en China?

Dicho esto, somos plenamente conscientes de los riesgos que conlleva invertir en China, y en base a nuestra filosofía relativamente conservadora, procedemos con cautela al definir el mejor modo de obtener exposición al país. Nuestra preferencia por invertir de forma indirecta es reflejo de lo anterior. Ello no significa que nunca tomemos posiciones directas en empresas chinas, pero creemos que nuestro enfoque más prudente nos brinda cierta protección frente a algunos de los riesgos en cuestión sin impedir que nuestros clientes participen en la dinámica de crecimiento a largo plazo del país asiático.

Uno de estos riesgos se hizo aparente nada más llegar a la capital, en el marco de la inminente celebración del 70º aniversario de la fundación de la República Popular: cada domingo, Pekín queda paralizada en el marco de los preparativos y ensayos generales. Paseando por calles engalanadas con la bandera nacional, uno no tarda en darse cuenta de que, en China, el gobierno es omnipresente.

Esta ubicuidad es tan cierta para las empresas como para la mayoría de las demás facetas de la vida en el país asiático. El gobierno suele tener una participación mayoritaria en su capital, pero los ingresos de muchas compañías también dependen en gran medida de las autoridades. Y como cabe esperar en una economía centralmente planificada, el rumbo de la política puede hacer o deshacer la fortuna de una empresa. Por supuesto, el gobierno juega un papel en todos los mercados en los que invertimos, pero el “socialismo de mercado” de China requiere un examen minucioso de las estructuras corporativas y de los derechos de sus accionistas minoritarios. Cabe destacar que estos no son obstáculos insuperables: si una empresa china se adhiere a normas estrictas de gobierno corporativo, satisface nuestros exigentes criterios financieros y alinea los intereses de sus accionistas con los del estado, estamos más que dispuestos a considerarla como candidata de inversión.

«En China aplicamos el mismo nivel de análisis que en cualquier otro país»

Pese a nuestra exposición directa limitada, en China aplicamos el mismo nivel de análisis que en cualquier otro país. Las compañías que cumplen nuestros criterios estrictos de inversión son grupos de talla mundial, con balances saneados, tasas elevadas de generación de riqueza y capacidad de elevar sus niveles de beneficio a largo plazo. Cada vez más empresas de este tipo operan en China, y la demanda procedente del país asiático puede ser un importante motor de sus ingresos. Starbucks, por ejemplo, tiene cerca de 3600 locales repartidos en 150 ciudades chinas . La enorme oportunidad a su alcance queda claramente reflejada en el hecho de que el ciudadano chino medio se toma de media cinco tazas de café al año, una cifra insignificante comparada con las 400 que consume su homólogo estadounidense. Por su parte, LVMH —propietaria de Louis Vuitton— se concentra en un país que no tardará en representar un 40% de todas las compras de artículos de lujo a nivel mundial.

Tras Pekín, nuestro viaje nos llevó a Hangzhou y a la cosmopolita Shanghái. Las empresas con las que nos reunimos fueron tan diversas como las ciudades que visitamos, e incluyeron a proveedores sanitarios, cadenas de comida rápida, turoperadores y fabricantes de ascensores. Muchas de estas compañías están alineadas con las tendencias que dan pie a oportunidades en China, como la urbanización, el crecimiento de la renta y la digitalización. No todas ellas eran candidatas de inversión naturales para Walter Scott, pero todas nuestras reuniones aportaron perspectivas valiosas que tendremos en cuenta en nuestro análisis y debate regular en Edimburgo.

En Hangzhou nos reunimos con Ctrip, propietaria de Skyscanner y el mayor proveedor de viajes online de China, con una cuota de mercado superior al 60% . El sector de los viajes del país asiático experimentó una ralentización en 2019, pero sus perspectivas a largo plazo son muy positivas: Ctrip anticipa que el gasto chino en turismo (desde el extranjero, hacia el extranjero y doméstico) totalizará 1,3 billones de yuanes en 2022 .

Hangzhou también es el centro de la industria de la vigilancia en China. Hikvision, el mayor proveedor de soluciones de seguridad y de productos de videovigilancia del país, es una empresa muy rentable con un balance saneado. Esto quizá no deba sorprender a nadie, teniendo en cuenta la envergadura (creciente) de la red de vigilancia de China, con más de 200 millones de cámaras . No obstante, este sector suscita una gran preocupación desde un punto de vista ético, y el empleo de equipamiento de Hikvision en la provincia de Xinjiang— donde el gobierno está implementando medidas represivas de seguridad a largo plazo— añade una dimensión adicional a cualquier debate de inversión en torno a la empresa.

Shanghái nos brindó la oportunidad de reunirnos con varios operadores de comida rápida, entre ellos Yum China (con marcas como KFC, Pizza Hut y Taco Bell). La cultura de comer fuera de casa está ganando adeptos en China, y su sector de la restauración no tardará en ser el más grande del mundo . Hablando con el propietario de una cadena de restaurantes de sopas y fideos —un formato de comida casual popular entre las familias chinas— también nos aportó perspectivas sobre la crisis de peste porcina africana que ha afectado al país. La epidemia ha supuesto un desafío complicado para la industria alimentaria china dada la omnipresencia de la carne de cerdo en la dieta nacional, pero la mejora de las normas alimentarias parece una consecuencia probable (si bien imprevista). Las cadenas de suministro se están viendo obligadas a diversificar, y existe una creciente demanda de trazabilidad de los ingredientes.

En la recta final de nuestro viaje visitamos a Kone, la empresa con sede en Helsinki que fabrica y mantiene ascensores y escaleras mecánicas. El grupo finlandés es una verdadera historia de éxito global y lidera el mercado chino, que representa dos terceras partes de los pedidos de ascensores y escaleras nuevos a nivel mundial y más de un tercio de los ya instalados . El servicio técnico y la eficiencia han sido aspectos clave del éxito de la empresa en un momento de regulación creciente a nivel de mantenimiento y consumo de energía. Ante la expectativa de que la tendencia migratoria hacia las ciudades chinas continuará en los próximos diez años, el país asiático será cada vez más importante para las perspectivas a largo plazo de Kone y de otras empresas.

Nunca volvemos de China sin quedar impresionados por su innovación y dinamismo, y excitados por las enormes oportunidades que ofrece. Por supuesto, como cualquier mercado del mundo, el país presenta sus propios riesgos idiosincráticos, que consideramos a través de la lente de nuestro análisis bottom-up. En nuestro proceso debatimos y evaluamos a todo candidato de inversión en base a sus méritos, en busca de empresas capaces de generar riqueza a lo largo del tiempo: negocios de talla mundial susceptibles de tener éxito con independencia de su mercado doméstico. Encontrar a las beneficiarias de las fuertes tendencias seculares evidentes en China seguirá siendo una dimensión clave de nuestra labor de análisis.