Cinco recomendaciones para hacer una inversión socialmente responsable de impacto

  • 11-02-2019

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La inversión socialmente responsable (ISR) es “trending topic” en la industria de la gestión de activos y en la mente de todos, incluso entre los más escépticos, ya resuena un “¡Y ha venido para quedarse!”.

Este “movimiento”, que inicialmente fue abrazado fervorosamente por los países del norte y centro de Europa, ha ido adquiriendo mayor protagonismo en países, como España, más reticentes a su implementación. No hace falta más que ver el incremento del número de fondos, tanto de inversión como de pensiones, que las gestoras están actualmente gestionando con esta manera de entender la inversión.

Pero, ¿realmente tiene sentido ofrecer a los clientes un análisis mejorado en el que tenga cabida no sólo criterios financieros sino también criterios extra-financieros? Parece evidente que limitar el análisis al plano económico no sería buena idea, y sobre todo cuando ya existen numerosas empresas que, con corroborado éxito, dirigen sus negocios mediante la implementación de una visión fundamentada al unísono en los pilares económico, medioambiental y social. Por lo tanto, la toma de decisión de nuestras inversiones debería venir acompañada de un estudio exhaustivo sobre la viabilidad en cada uno de los planos que componen la inversión socialmente responsable.

Sin embargo, ¿con la adopción de esta metodología de toma de decisión es suficiente para sacarle el máximo provecho a la ISR? La respuesta es un rotundo “¡No!”. La ISR sólo añadirá valor a la industria de la gestión de activos si, y sólo si, se aplican acciones adicionales.

Así que, para aportar mi granito de arena a la difusión de la ISR, me tomo el atrevimiento de sugerir las cinco recomendaciones que la industria de la gestión de activos debería adoptar en los próximos años para tener un impacto más positivo en la sociedad y no se quede en agua de borrajas:

  • Diseñar un plan estratégico basado en la triple dimensión generada por los planos económico, social y ambiental. La coherencia entre nuestra manera de pensar, nuestras palabras y nuestras acciones determina el éxito de cualquier proyecto. Así que, sólo con comercializar fondos o carteras ISR no bastará, puesto que más tarde o más temprano saldrán a la vista nuestras contradicciones. Es necesario crear una cultura coherente.
  • Definir unos objetivos estratégicos tangibles y medibles, tanto desde el ámbito interno como externo, acordes con la visión y valores diseñados. Esta será la vara de medir, lo que proporcionará un indicador para saber cómo se está haciendo las cosas. Adicionalmente, dichos objetivos sirven para generar una diferenciación respecto a la competencia.
  • Diseñar productos de inversión socialmente responsable con un ideario concreto, con acciones de impacto determinadas y medibles. Aquí reside una de las mayores ventajas competitivas de la ISR, la personalización de los productos. De esta manera los clientes tendrán la oportunidad de tomar sus decisiones de inversión atendiendo a sus necesidades y principios extra-financieros junto con los criterios de rentabilidad y riesgo habituales. No nos olvidemos que los clientes huyen cada vez más de productos generalistas.
  • Implementar herramientas de toma de decisión multicriterio. Es la tarea más técnica de todas pero resulta imprescindible si queremos conseguir tener una ISR de impacto para nuestros clientes. Los gestores deben tener a su alcance una herramienta que les permita optimizar sus carteras atendiendo tanto a los criterios financieros como a los criterios ASG (ambiental, social y de buena gobernanza) que se han concretado en el ideario de cada producto.
  • Elaboración de informes ISR y divulgación de los resultados. El cliente quiere saber la rentabilidad que ha obtenido de sus inversiones, obvio, pero también quiere saber el impacto positivo que ha generado en la sociedad a través de su decisión de inversión. Si gracias al dinero invertido ha conseguido reducir un 20% los gases invernaderos o ha ayudado a la alfabetización de una persona al día, el cliente debe saberlo.