Comience 2019 con coraje y disciplina

  • 28-01-2019

  • 4 minutos

Después de un diciembre duro, que llevó a un abrupto reajuste de la valoración, los activos de riesgo se recuperaron en las primeras semanas del año, gracias a un giro favorable al mercado en la retórica de la Fed y a un mayor optimismo en las negociaciones comerciales. Como las razones actuales para el optimismo deben ser confirmadas, desde la gestora Amundi han dado a conocer sus perspectivas de inversión global para el mes de febrero y piensan que es hora de volver a aproximarse a los activos de riesgo que la corrección ha puesto en valor, especialmente en los mercados emergentes.

Desde nuestro punto de vista, los inversores deben empezar el 2019 con un criterio disciplinado, pero también deben tener el valor de mirar más allá del ruido a corto plazo en busca de valor a largo plazo.

Debemos observar cuatro áreas:

1. Perspectivas económicas: Las señales de una leve desaceleración en el crecimiento global son evidentes. Bajamos nuestras expectativas de crecimiento en EE.UU. para 2019 y 2020, con posibles revisiones más adelante. Sin embargo, no esperamos una recesión -al menos en los próximos 18 meses- y los mercados laborales deberían seguir apoyando el consumo personal. La economía de la UE, aunque se está desacelerando, debería mantenerse fuerte, ya que cuenta con la ayuda de una política monetaria laxa y un poco flexibilización fiscal (visible en Alemania, Francia e Italia, por diferentes motivos). Por otra parte, el suave aterrizaje económico de China ha sido bien manejado de momento, con el gobierno muy proactivo en la política y el crecimiento de mercados emergentes mostrando señales de estabilización (aunque con divergencias). No obstante, desde nuestro punto de vista, los riesgos que hay respecto al crecimiento global están sesgados a la baja y el mercado – también alerta de las negociaciones de la Fed (por una más reticente retórica de la FED)– observará detenidamente los indicadores prospectivos (por ejemplo, el índice de compras o PMI manufacturero – decepcionante) antes de quitar el riesgo de recesión del radar.

2. Política de la Fed: La estrategia de comunicación de la Fed parece ahora ser más sensible a la volatilidad del mercado. Con la Fed abandonando cualquier vía de política preestablecida y, probablemente terminando el proceso de ajuste en el primer trimestre (esperamos una subida en 2019), la presión alcista en las tasas de interés parece que se está desvaneciendo y la idea de que la liquidez del Banco Central se esté agotando podría ser menos preocupante de lo que se temía a finales de año.

3. Ganancias: esto podría ser un factor adverso para los activos de riesgo. Después de un fuerte incremento en los dos últimos años, se espera que el crecimiento de las EPS disminuya drásticamente en 2019, debido a una desaceleración en el crecimiento del PIB global, el impacto de la reforma fiscal estadounidense, descenso en las contribuciones del sector del petróleo y materias primas, y a un aumento de los costes laborales. Pero la mayoría de malas noticias ya parecen tener un precio tal como lo confirman las débiles reacciones a noticias negativas.

4. Disputas comerciales: el proceso en las negociaciones comerciales es clave. El camino hacia la cooperación parece más claro, fomentado por la débil actividad económica de China, con repercusiones en Estados Unidos que están presionando a los líderes para buscar soluciones. Sin embargo, los mercados van a requerir acciones tangibles antes de ajustar los precios del riesgo comercial. Además, seguimos manteniendo una sensibilización a largo plazo de las fragilidades estructurales del marco actual económico, político y social. Los desafíos a largo plazo seguirán siendo: la relación entre Estados Unidos con China, el suave aterrizaje económico de China, los bancos centrales de los mercados desarrollados con poco margen de maniobra para luchar contra las recesiones, la deuda global a niveles cada vez más altos, los motores de crecimiento global perdiendo fuerza y el aumento de las desigualdades. Cada uno de estos factores, aún más si se combinan, representan una receta para la agitación social.

El año pasado fue un periodo centrado en la revaloración de las clases de activos: mercados emergentes primero, acciones de la UE después y por ultimo las acciones de EE.UU. y el crédito en mercados desarrollados. Ahora nos estamos acercando a una nueva secuencia cuando algunas clases de activos tocarán fondo (empezando con los mercados emergentes), mientras que otros todavía pueden sufrir algunos problemas adicionales de revisión de precios o de liquidez (deuda de baja calidad). Desde nuestro punto de vista, los inversores que buscan tener carteras flexibles deberían aumentar las reservas de liquidez, centrándose en las valoraciones e identificando las clases de activos que podrían ofrecer puntos de entrada interesantes para poder reconstruir un poco de exposición al riesgo en distribución de activos.

Ideas de alta convicción

Multiactivos: Mantenemos nuestra posición defensiva, pero debemos aumentar la exposición al riesgo con cautela ya que los activos de riesgo deben de estar respaldados por unos bancos centrales más dovish (conciliadores) y las políticas expansivas de China. En crédito de mercados desarrollados, creemos que la mayor brecha ya ha pasado, ya que el mercado está descontando los riesgos de recesión. Preferimos el crédito de la UE, considerando una mejora de los fundamentales y unos antecedentes más favorables. Creemos que los inversores deberían añadir duración en Estados Unidos.

Renta fija: Esperamos que la incertidumbre y la desaceleración del crecimiento impidan un aumento significativo en las tasas de interés. Sin una firme convicción duradera, creemos que los inversores deben buscar oportunidades en estrategias de valor relativo, manteniendo una preferencia por la duración en EE.UU. El crédito de la UE está mejor valorado, por lo que sugerimos aprovechar la oferta en el mercado primario para reintroducir cierta exposición al riesgo. Asimismo, el alto rendimiento de Estados Unidos es ahora más atractivo, al igual que la deuda de mercados emergentes (también en la divisa local).

Renta variable: Se sigue centrando la atención en la sostenibilidad de los ingresos y en nombres que puedan proporcionar a medio plazo. La perspectiva de ganancias de Estados Unidos, aunque se debilita, todavía sigue pareciendo positiva para el año. También nos hemos vuelto más constructivos sobre la cotización de las FAANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix, Google) tras la corrección. En Europa, buscamos valor a los sectores cíclicos y en muchos casos descartando un escenario de recesión. Las acciones de mercados emergentes por ejemplo, que son baratas en términos de valor relativo frente a los mercados desarrollados, podrían ser las primeras en beneficiarse de una pausa de la Fed y podría ser una solución para aranceles o como incentivo estimulador para China. Las oportunidades se podrán ver a nivel de un solo país (por ejemplo, India, con un crecimiento muy por encima del resto de la región).