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¿Cómo adaptar las carteras a un futuro pospandémico?

  • 04-09-2020

  • 3 minutos

La pandemia de la Covid-19 ha acelerado las tendencias estructurales y ha desencadenado políticas fiscales y monetarias de una envergadura sin precedentes. “Como resultado de ello, persistirá el ambiente de bajas tasas de interés, bajo crecimiento y baja inflación. Los inversores deben acceder a oportunidades que generen rendimientos más atractivos, sin comprometer el riesgo que están dispuestos -y son capaces- de asumir” asegura Stéphane Monier, CIO de Lombard Odier.

La crisis tiene profundas implicaciones para los rendimientos de las carteras. Por ello, es importante tener en cuenta aspectos como los movimientos de los bancos centrales en materia de tipos de interés y los programas de compra de activos, así como las inyecciones de estímulo fiscal del gobierno para apoyar sus economías y proyectos de infraestructura.

En este contexto, Monier describe tres temas principales de asignación de activos que impulsan las decisiones de inversión:

1. El potencial de China

La gestión de la crisis de la Covid-19 por parte de China permitió que su economía, ahora la segunda más grande del mundo, se recuperara más rápidamente que muchas otras. La economía china representa ahora el 16% del PIB mundial. Sin embargo, esto aún no se refleja en los mercados financieros. China está en proceso de ser añadida a una serie de puntos de referencia y actualmente representa sólo el 5% de los mercados de valores del mundo. “Ha llegado el momento de que los inversores hagan una asignación de cartera específica a este enorme y próspero mercado” destaca Monier.

China está aplicando reformas estructurales destinadas a remodelar su economía y reforzar su liderazgo geopolítico. A medida que el país evoluciona hacia una economía impulsada por el sector servicios con grandes líderes tecnológicos, está creando oportunidades de crecimiento e inversión, especialmente en sostenibilidad. El país también está abriendo su economía para alinearla con los mercados de capitales, transformando el panorama de inversiones para los ahorradores nacionales y alentando las entradas de capital extranjero.

Para Monier, “la competencia geopolítica entre EE.UU. y China parece destinada a continuar, con independencia de quien se siente en la Casa Blanca en enero de 2021. Si las sospechas y la rivalidad mutua persisten, es posible que las dos únicas superpotencias del mundo diverjan en la búsqueda de soluciones separadas para los problemas tecnológicos. Esta posibilidad refuerza la convicción de que una asignación de cartera autónoma a los activos chinos, en lugar de una amplia exposición a China a través de los tradicionales puntos de referencia de los mercados emergentes, pronto será tanto lógica como esencial”.

2. Las megatendencias, una oportunidad

La pandemia de la Covid-19 es tan solo uno de una serie de cambios estructurales globales que incluyen la demografía, el cambio climático y la digitalización. Estas “megatendencias” están afectando profundamente a nuestras sociedades, paisajes y economías y presentan tanto riesgos como oportunidades. Sólo mirando más allá de un enfoque geográfico o sectorial tradicional podemos sacarles provecho. En los últimos meses, nos hemos centrado en el cambio climático y en las empresas en transición hacia una economía más limpia. Sin embargo, la pandemia de la Covid-19 también ha puesto de relieve la necesidad de abordar los cuellos de botella de la cadena de suministro, los actores más importantes de la economía virtual y las demandas de sociedades más inclusivas.

Además, el plan de recuperación de la Unión Europea, que se centra en una movilidad más ecológica, la energía del hidrógeno y la transición a una economía “limpia, ajustada, inclusiva y circular” (CLIC por sus siglas en inglés), impulsará la evolución. “Si bien los reglamentos y los consumidores han impulsado conjuntamente este paquete, el ‘Acuerdo Verde’ de la UE generará soluciones para el sector privado, facilitando una transición que puede ofrecer futuros beneficios de inversión”, ratifica Monier.

3. La importancia de la ampliación de los horizontes de inversión

Este es un ejemplo de los gobiernos de todo el mundo que aumentan el gasto en proyectos de infraestructura. Desde la salud pública y las redes de transporte más sostenibles hasta las tecnologías de la comunicación, muchos sectores están llevando a cabo una transición hacia soluciones más ecológicas o creando nuevas tecnologías para responder a los desafíos climáticos a los que nos enfrentamos.

En consecuencia, los inversores deberán tener una mentalidad más abierta y mirar más allá de sus asignaciones tradicionales cuando busquen oportunidades.

Son cada vez más las grandes empresas privadas que recurren al capital privado antes de aterrizar en los mercados públicos. Para Monier, “aunque todavía hay oportunidades de invertir en empresas en los mercados públicos, gran parte de la creación de valor puede ser captada por inversores del mercado privado, incluso a través de fondos de capital riesgo”.

Por último, en la búsqueda de fuentes alternativas de rendimiento, estamos añadiendo un componente inmobiliario a todas nuestras carteras y ampliando la duración de nuestra exposición a la deuda soberana. Además, estamos ajustando las carteras para aumentar su exposición a los activos internacionales, y alejarnos del tradicional sesgo del mercado doméstico que puede socavar el rendimiento. También añadimos una exposición estratégica al oro para aumentar la diversificación y como cobertura, dentro de nuestras carteras.

Mediante la ampliación activa de nuestras oportunidades de inversión, podemos generar atractivos rendimientos en las carteras de nuestros clientes, al tiempo que adaptamos sus inversiones a un mundo en evolución. Estamos posicionando las carteras de nuestros clientes hoy para las oportunidades de inversión del mañana, todo ello sin aumentar el riesgo ni comprometer la calidad.