Recibe la newsletter de los profesionales de fondos   Suscribirse

¿Cómo afecta el coronavirus a la economía y los mercados?

  • 03-04-2020

  • 17 minutos

El coronavirus ya ha provocado la muerte de más de 53.000 personas en todo el mundo. Aunque la mayoría de los casos originalmente se concentraron en la ciudad china de Wuhan, el virus salió del país y se ha propagado por 204 países, incluido España. En concreto, el virus continúa exponencialmente con su expansión fuera de China, con focos importantes en Italia, Estados Unidos, España y Alemania. En España, la suma de los contagiados supera los 112.000, y por el momento parece que el estado de alarma se va a prolongar hasta el próximo 11 de abril.

Pero, ¿cómo está afectando el coronavirus a la economía? El pasado 16 de febrero Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, advirtió de que el crecimiento de la economía mundial, estimado en un 3,3% para este año, podría verse recortado entre un 0,1% y 0,2% por el coronavirus. Las gestoras Lazard AM, Lazard Frères Gestion, A&G, Allianz GI, Renta 4, Jupiter AM, UBS AM, Edmond de Rothschild AM, MFS, TwentyFour AM, Banque SYZ y Fidelity, nos muestran sus perspectivas ante esta situación.

Coronavirus mercado chino

Ronald Temple, Head of US Equity en Lazard AM

Los bancos centrales han inyectado más liquidez en el sistema, siendo la Fed la más agresiva. Con tipos negativos o cercanos a cero en la mayoría de los países del G10, las compras de activos a gran escala y las facilidades de financiación son las principales herramientas disponibles de los banqueros centrales. Creemos que los bancos centrales han sido extremadamente eficientes para facilitar liquidez y financiación en el universo de grado de inversión. Hasta ahora vemos poco efecto fuera del investment grade, pero sospechamos que llegará.

La caballería viene en camino con financiación, liquidez y estímulos fiscales. Aunque la ejecución del estímulo fiscal conlleva ciertos desafíos en lo que respecta a las pequeñas empresas. La pieza que falta para cuadrar el puzzle, es una noticia positiva con respecto a los tratamientos del COVID-19, pero esperamos que mejore en abril.

Creemos que la crisis de COVID-19 persistirá más de lo que muchos inversores sospechan y que el daño económico será más profundo y potencialmente más duradero. Por ello, creemos que el mejor enfoque es concentrar el capital en empresas con balances y perfiles de financiación más sólidos y con capacidad de mantener los rendimientos de capital mejor que sus competidores.

Analistas de Lazard Frères Gestion

Lanzamiento fondo renta fija rankiapro

El impacto económico será extremadamente violento ya que combina un choque de demanda y un choque de oferta. Sin embargo, parece positivo que esto esté pasando en una economía mundial que se está acelerando y, por lo tanto, más capaz de resistir al choque que, por ejemplo, hace 9 meses.

Considerando la magnitud del choque y su dimensión temporal -a priori-, la clave está en las medidas tomadas por los gobiernos para apoyar la actividad y, sobre todo, la viabilidad de los actores económicos. A diferencia de la crisis de 2009, los gobiernos actualmente muestran una gran capacidad de respuesta, con medidas que se implementan incluso antes de que comience el impacto negativo en la economía. El desafío será doble: apoyar a las empresas y los hogares durante la crisis, asegurando la recuperación más rápida y fuerte posible de la economía.

Para los bancos centrales, se trata de garantizar la liquidez de los mercados financieros y evitar que los flujos de financiación a las empresas no se agoten, asegurando así la liquidez de los bancos. Para los gobiernos, el primer paso será compensar la pérdida de ingresos de los hogares y las empresas; y garantizar préstamos a las empresas. En el muy corto plazo, la prioridad es evitar quiebras, por medio de la extensión de plazos o préstamos puente. La capacidad de hacerlo para todas las empresas afectadas y, en muy poco tiempo, sigue siendo incierta.

Equipo de A&G Banca Privada

Por primera vez desde el 14 de marzo, el día 30 de marzo hubo menos contagios en el mundo (incluso excluyendo a China, donde la situación es ya de cierta normalidad) que el día anterior. Puede ser algo prematuro, pero gran parte de la mejora viene de Europa, lo que sugiere que las medidas tomadas funcionan. Debemos diferenciar el pico de contagios del pico de enfermos y quedan aún semanas difíciles pero cada vez hay más argumentos para poder afirmar que la situación actual deberá comenzar a mejorar en unas pocas semanas.

A nadie sorprende a estas alturas, pero los datos macro que se irán conociendo desde ahora ya incluyen el fuerte impacto del Covid-19, que recordamos comenzó a impactar a Europa ya en febrero, pero es en marzo cuando se ha ahondado en el coma inducido a la actividad económica. Esta semana se han publicado los PMI de marzo, que son el primer indicador adelantado relevante tras la propagación del covid-19 a Europa. Destaca sobre todo el PMI de Servicios en Europa que cae hasta mínimos de la serie (desde 52,6 en febrero hasta 28,4, vs mínimo anterior de 39,2 en feb’09). Esta caída estaría en línea con la vista en el PMI de China de febrero, más adelantada en la propagación/contención del virus. En EE.UU, las peticiones semanales de desempleo se dispararon hasta los 3,2 millones. Máximo histórico en línea con la rapidez de esta crisis.

El mercado está preparado para este tipo de datos, que no generarán optimismo, pero no tienen por qué ser catalizador para caídas adicionales. La clave, no es tanto como de profunda será la contracción del 1S’20, sino en qué magnitud las medidas de confinamiento tienen éxito y cuánto ayudan a recuperar el crecimiento las medidas monetarias y fiscales adoptadas. La posible recuperación “V” a partir de 2S’20.

Stefan Scheurer, Director, Global Capital Markets & Thematic Research, de Allianz Global Investors

Allianz GI expands alternatives range with absolute return launch ...

El coronavirus (COVID-19) tiene al mundo en vilo y, como consecuencia, a los mercados de capitales internacionales, que han oscilado entre la esperanza y el temor durante las últimas semanas: esperanza por que se
logre contener la pandemia y temor a que la creciente propagación a nivel global del nuevo coronavirus provoque una importante ralentización del crecimiento económico mundial. Solo sabremos la verdad durante las próximas semanas. ¿Se puede ralentizar la propagación del virus? ¿En
qué medida se verá afectada la economía? ¿Son eficaces las medidas monetarias y fiscales?

1) Ya podemos ver los primeros rayos de esperanza en el sector médico. Aunque se están investigando diversas posibilidades para avanzar en la investigación de un fármaco mediante inteligencia artificial, los resultados
iniciales indican que los medicamentos existentes pueden acortar la duración de la enfermedad. En otros lugares, parece que la vida diaria comienza a recuperar la normalidad. Los consumidores chinos están volviendo a la acción y la producción del país se está reanudando poco a poco. Además, la vuelta a la normalidad en Wuhan parece estar muy cerca.

2) El hecho de que la pandemia haya llegado a los indicadores de laeconomía se refleja principalmente en los recientes indicadores adelantados y en los índices de los gestores de compras de la zona euro.
Hay claros signos de un cambio de tendencia en el mercado laboral estadounidense. La interrupción de las cadenas de valor mundiales y la creciente limitación de la vida social están pasando factura. El impacto sobre la economía es grave, por lo que en las próximas semanas los economistas y los analistas ajustarán sus estimaciones de la actividad económica y las previsiones de beneficios, en algunos casos de forma
considerable. En vista de estos acontecimientos económicos, la probabilidad de recesión en la economía mundial también ha aumentado considerablemente, por lo que ahora forma parte de nuestro escenario básico.

3) Para amortiguar las consecuencias de la crisis provocada por el COVID-19, los bancos centrales y los gobiernos han anunciado recientemente la puesta en marcha de unos planes financieros y de
liquidez masivos sin precedentes, en algunos casos incluso más sólidos que durante la época de la crisis del mercado financiero de 2008/2009. Los bancos centrales de todo el mundo han reducido en parte sus tipos de interés de forma masiva y han anunciado nuevas y amplias medidas de apoyo a la economía. La Reserva Federal de Estados Unidos ha prometido
que comprará bonos de deuda pública estadounidense y títulos respaldados por hipotecas de forma ilimitada, lo que supondría la reactivación de la flexibilización monetaria («QE», por sus siglas en inglés). Aunque es posible que la política monetaria sirva de poco para hacer frente
a los imprevistos ocasionados por la oferta y la demanda, es importante garantizar el funcionamiento de los mercados y flexibilizar las condiciones de financiación en los mercados financieros. Sin embargo, parece que las
políticas monetaria y fiscal se están convirtiendo en dos caras de una misma moneda, ya que muchos gobiernos están aplicando medidas de estímulo monetario y fiscal en serie. En algunos países, estas medidas se
han convertido en el mayor programa de apoyo de la historia. En las próximas semanas, es posible que los mercados de capitales (entre otros) sigan oscilando entre la esperanza y el temor, así como que la
incertidumbre nos siga acompañando y que provoque importantes perturbaciones en muchas economías nacionales.
Aunque todavía no parece vislumbrarse el fin de la caída del mercado, las contramedidas
internacionales contra la pandemia tanto en el sector médico como en el económico siguen en marcha.

Miguel Jiménez, gestor Renta 4

Lo que está ocurriendo es, sin duda, un shock externo para el que ni organismos, gobiernos ni empresas estábamos preparados.Las noticias empresariales y económicas a corto plazo van a ser muy malas, tal y como hemos visto en China con el peor dato en los últimos 50 años. Por otra parte, los mercados financieros han sufrido caídas de casi el 40% en el caso europeo, lo que históricamente coloca esta crisis en una de las peores sufridas jamás.

Está por ver si la situación actual daña la capacidad empresarial. Mucho de ello tiene que ver con la duración de la pandemia y los daños irreparables que va a hacer en la economía. La respuesta de los Gobiernos tendrá un papel importante a la hora de limitar los efectos en la economía.

Entre las compañías más perjudicadas hay que señalar las empresas más endeudadas y con mayor apalancamiento operativo. Otras compañías, con poca deuda y un mejor posicionamiento, no deberían estar tan afectadas. En palabras del gestor: aquí, más que nunca, el análisis de compañías y la gestión activa son elementos muy diferenciales que deberían ayudar a obtener mejores resultados.

Lo único que sabemos ahora mismo es que el punto de partida actual es mejor que en otras crisis debido a la ausencia de desequilibrios, ya que las finanzas del sector privado están en orden, a diferencia de otras crisis.

Una reflexión optimista: una vez que el virus esté controlado y si no ha habido mucho daño económico, podría haber subidas importantes y rápidas en los mercados. Nos situaríamos en un escenario con unos estímulos fiscales y monetarios sin precedentes que llevaría a una apreciación importante de las bolsas, como pasó en 1998 donde la intervención de LTMC provocó una subida en los mercados financieros.

Equipo de Jupiter AM

El impacto del virus ha avanzado rápidamente y ahora se espera que cause una crisis global, pero la cuestión clave en esta recesión no es si las ganancias de las empresas caerán, sino si necesitarán nuevo capital. Además, los expertos señalan que la desaceleración ya está en las áreas más cíclicas del mercado, algo que contrasta con la recesión de 2008/9 que pilló por sorpresa al mercado.

El segundo punto clave es cómo tratarán los gobiernos de mitigar el impacto de una crisis, ya que, en las más recientes, la respuesta ha sido recortar los tipos de interés para ayudar a las empresas y a las personas a pagar sus deudas y estimular la demanda, como ya hizo ayer el Banco de Inglaterra y que le deja con muy poco espacio para recortar aún más. Así, los gobiernos tendrían que abordar el impacto del coronavirus a través de la expansión fiscal, algo totalmente diferente de todo lo visto en el pasado reciente, aunque no esta claro cual sería el impacto.

El virus en sí será transitorio: alcanzará un pico y luego disminuirá, aunque es imposible predecir cuándo. Pero el efecto secundario de una combinación de diferentes respuestas políticas venidas de diferentes países ha producido un impacto económico global que no se ha visto desde la crisis del petróleo de la década de 1970. Esto se debe a que abarca simultáneamente tanto la dislocación para el suministro de bienes y servicios como una fuerte reducción en la actividad del consumidor, lo que obviamente ha tenido mayor impacto en los sectores de viajes, eventos y ocio.

Hace apenas un mes, las posibilidades de una recesión global parecían mínimas pero, cuanto más persiste el virus y el parón que lo acompaña, más perjudicial es el efecto y mayor es la posibilidad de una volatilidad económica prolongada.

Equipo de UBS AM Iberia

Esperamos nuevos recortes en los tipos de interés y una expansión de los balances de los bancos centrales en las principales economías, incluidas Estados Unidos, Reino Unido, la Zona Euro y Japón, en los próximos días, en respuesta a la crisis del crecimiento del coronavirus y a los riesgos de contagio por la caída del precio del petróleo. Pero la eficacia de la política monetaria se ve reducida, al menos a corto plazo, por el impacto del coronavirus en el crecimiento económico.

Por lo tanto, en nuestra opinión, debería ser el gasto fiscal de las principales economías la clave para revitalizar las expectativas de crecimiento y mejorar la confianza de los inversores. Y si los responsables políticos son capaces de evitar el contagio y la recesión, hay margen para un rebote muy fuerte del crecimiento económico y de los activos de riesgo, dados los beneficios de una política monetaria flexible y el bajo precio del petróleo.

En cuanto a la renta variable estamos aprovechando esta situación excepcional para aumentar la exposición a valores que han caído por debajo de nuestras estimaciones de valor a largo plazo, siendo conscientes al mismo tiempo del riesgo de una mayor dislocación. Nuestra experiencia ha demostrado que esos momentos presentan excelentes oportunidades potenciales para aprovechar las sobrerreacciones de los mercados

Benjamin Melman CIO Global Edmond de Rothschild Asset Management

La visibilidad no es aún lo suficientemente buena como para poder tomar decisiones importantes de asignación de activos. Sin embargo, las incertidumbres de hoy no son las mismas que hace unas semanas. A mediados de marzo, los mercados sufrieron una grave dislocación cuando los bonos soberanos se vieron sometidos a una fuerte presión en medio de una baja liquidez y los yields de los bonos a largo plazo aumentaron. Pero ahora las cosas están volviendo a la normalidad para los principales bonos soberanos y la liquidez está mejorando gradualmente en el mercado investment grade.

En los últimos días, este impulso ha permitido que varios emisores de EE.UU. y Europa empiecen a aprovechar el mercado de nuevo, lo que supone un avance positivo en un segmento clave y todo gracias a la acción de los bancos centrales. Sin embargo, la liquidez en los mercados de deuda de países emergentes y de high yield sigue siendo escasa, aunque se están beneficiando de la normalización en otros segmentos.

Los mercados se han tranquilizado por la estrategia que busca «lo que sea necesario», promovida por los bancos centrales y los planes de estímulo masivo de los gobiernos de Estados Unidos y Europa. Estados Unidos, por ejemplo, han lanzado su mayor paquete de estímulos y ya están pensando en seguir con otro. La mera determinación de los organismos monetarios y fiscales de hacer frente a una crisis sin precedentes ha mejorado sin duda.

El pico de la pandemia y su coste siguen siendo inciertos

Todavía no sabemos cuánto costará esta pandemia y los inversores están centrados ahora en saber cuándo podría llegar a su punto máximo. Hay algunas señales alentadoras en Europa, pero debemos ser cautelosos. Aún así, un escenario más preciso está tomando forma. Algunas compañías de seguros creen que podríamos ver un pico en las próximas semanas, una visión que podría ayudar a los mercados a hacer proyecciones más allá del período de bloqueo.

Y también hay algunas estimaciones, ciertamente frágiles, del coste exorbitante de un cierre parcial de la economía. El Instituto Insee de Francia estima que la economía está trabajando al 65% de la actividad normal, y cae un punto del PIB por cada mes que dure esta situación. En Italia, donde el cierre es más pronunciado, el golpe podría ser el doble de perjudicial.

Los planes de estímulo del gobierno están proporcionando un gran apoyo pero probablemente no compensarán ningún período de cierre prolongado. Las medidas de Italia podrían compensar unas cinco semanas de recesión inducida por el confinamiento. El problema es que se espera que el bloqueo dure, en teoría, al menos 8 semanas.

La actividad se está recuperando muy gradualmente

Al igual que en China, en el período posterior al confinamiento sólo se producirá un retorno a la normalidad de manera gradual. Y el proceso podría durar dos o más trimestres. La economía ciertamente se recuperará, pero la mejora podría verse frenada por la prolongación de las medidas de distanciamiento social. Además, no sabemos la rapidez con la que se reabrirán las fronteras y no hay forma de saber si el virus no volverá en otoño. Los déficits de los gobiernos se podrán revisar cuando la crisis termine.

Estamos descartando cualquier movimiento alcista de la inflación debido a que los bancos centrales vuelven a las políticas de flexibilización cuantitativa. Hace unas semanas, no vimos ningún signo de inflación, aunque las brechas de producción en las principales zonas se encontraban en territorio positivo, por lo que es difícil argumentar que la inflación debería repuntar cuando son extremadamente negativas y las tasas de desempleo tan altas. En cualquier caso, los bancos centrales están ayudando a los gobiernos a pedir préstamos pero no monetizan en absoluto esta deuda.

Cada día que pasa significa un día menos de crisis, lo que nos ayuda a hacer proyecciones aunque todavía hay mucha incertidumbre. Necesitamos más pruebas sólidas antes de tomar decisiones definitivas de asignación de activos. Por eso nos mantenemos neutrales en los mercados de renta variable. Es cierto que actualmente se están negociando a niveles atractivos al beneficiarse de políticas monetarias y económicas ambiciosas, pero todavía es demasiado pronto para sobreponderar.

También estamos ligeramente infraponderados en el crédito. Hemos puesto fin a nuestra sobreponderación en bonos soberanos y hemos vuelto a la neutralidad ahora que los rendimientos de los bonos a largo plazo han caído tanto, y vemos alguna oportunidad puntual siendo muy selectivos en bonos investment grade en Europa y Estados Unidos. Las yields han subido sustancialmente durante estas semana y la acción de los bancos centrales proporciona una protección sustancial.

Robert M. Almeida, Jr. y Erik Weisman de MFS Investment Management

MFS Investment Management - Top Funds Bluerating.com - Bluerating.com

Puede que el impacto del coronavirus se traduzca en la destrucción más precipitada de la actividad económica en la historia de Estados Unidos. Las cifras económicas de marzo, abril y, quizás, mayo probablemente se revelarán nefastas. El desempleo en Estados Unidos presenta todas las papeletas de dispararse y podría eclipsar el punto álgido de la crisis financiera mundial.

Los datos preliminares relativos a las solicitudes de subsidios de desempleo iniciales ya están poniendo de manifiesto las perturbaciones venideras. Aun con los estímulos fiscales y los pagos de transferencias gubernamentales en marcha, las rentas familiares se desplomarán a buen seguro y es probable que el consumo caiga en saco roto. A pesar de los créditos fiscales, la disponibilidad de financiación muy barata y el aplazamiento de otros gastos empresariales, muchas pequeñas y medianas empresas pueden verse muy castigadas.

A nuestro parecer, no estamos ante una situación similar al 11-S, en la que la gente volvió enseguida a montarse en aviones, alojarse en hoteles, trabajar y salir de compras. Por poner un ejemplo, al menos 40 firmas han cerrado sus tiendas minoristas, una lista que seguramente se engrosará. Muchas de ellas podrían no sobrevivir. Siendo justos, muchas no deberían haber llegado tan lejos para empezar, y el virus sencillamente constituye el catalizador de su extinción. Resulta irónico que se precise una pandemia para que desaparezcan empresas «zombie».

Seguramente, la vida retornará a la normalidad en unos pocos meses, aunque podría llevar más tiempo. Sin embargo, reviste cierta dificultad cuantificar la magnitud de los estragos que se habrán producido entre ahora y entonces. No podemos predecir el ritmo de recuperación hasta
que sepamos la profundidad del agujero económico. Ahora bien, se puede sacar algo tremendamente positivo de todo esto. Es posible que la mejor
referencia a este hecho sea la que uno de los líderes del sector tecnológico en Estados Unidos, Tim Dittmer, hizo en la reunión del sector que tuvo lugar el miércoles, y que abrió con una de las muchas grandes citas de Andy Grove, exconsejero delegado de Intel: «Las crisis destruyen a las malas empresas. Las buenas empresas sobreviven a ellas. Y las grandes empresas mejoran con ellas.» Todas las reuniones sectoriales se están desarrollando en torno a esta máxima.

Ya vaticinábamos que habría volatilidad. Los activos de riesgo se recuperarán, pero no sucederá lo mismo con los «zombies». La recuperación podría llevar más tiempo que en anteriores ocasiones y, de ser así, no pasa nada, porque anticipamos cierto nivel de distorsiones en la etapa final de un ciclo largo y agotado. Además, pese a la gravedad de la pandemia, somos muy optimistas respecto de las oportunidades de inversión que están por venir.

Mark Holman CEO de TwentyFour AM boutique de (Vontobel AM)

Una vez que el virus ya no está contenido en China, creemos que las posibilidades de una recuperación en forma de V de la actividad económica mundial son ahora muy bajas. La rápida propagación a Italia y Corea del Sur ha cambiado las cosas, y es difícil imaginar que esto no ocurra en otros países en poco tiempo, una vez que las pruebas convencionales a los pacientes se adopten a nivel mundial.

Los inversores en renta fija han tratado de anticiparse al flujo de noticias que probablemente presenciaremos en las próximas semanas y reflejarlo en los precios de los bonos, pero dada la incertidumbre es muy difícil determinar exactamente el precio actual.

Los mercados de tipos libres de riesgo se han movido agresivamente para reducir la rentabilidad, comportándose exactamente como sus tenedores esperarían que lo hicieran en ese entorno. Esto debería servir para recordar por qué los inversores suelen tener activos como Bunds, Gilts o bonos del Tesoro de EE.UU.; no es por el rendimiento, es por la protección, y en la parte superior de la lista casi siempre se encuentran los treasuries americanos. La parte corta de la curva también se ha derrumbado, con la rentabilidad del bono a dos años cayendo hasta 0,75%, incluso a pesar de que la tasa los Fondos Federales se encuentra actualmente en el 1,50% al 1,75%, lo que implica claramente que el mercado de renta fija espera recortes de tipos de forma inminente. Los mercados de futuros en los tipos nos permiten juzgar con bastante precisión lo que los inversores están valorando con respecto a la actividad del banco central, y actualmente se indican tres recortes de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal para finales de julio. Sin embargo, algunas empresas están pidiendo una acción más agresiva. Goldman Sachs espera recortes de 100 puntos básicos por parte de la Reserva Federal en total y un inminente recorte de 50 puntos básicos este mes.

Naturalmente, ni siquiera un intento coordinado de los principales bancos centrales mundiales puede curar un virus, pero puede inyectar confianza en el sistema cuando más lo necesita. Desde una perspectiva técnica, también estamos asistiendo a un agresivo endurecimiento de las condiciones financieras impulsado por el mercado, que si se dejara demasiado tiempo tendría un impacto perjudicial en las economías mundiales, algo que los bancos centrales normalmente tratarían de mitigar. Por lo tanto, hay buenas razones para que los bancos centrales actúen.

En el otro extremo del espectro de riesgo de la renta fija, los mercados de crédito habían resistido bastante bien hasta la última semana de febrero. A lo largo de la semana pasada vimos cantidades récord de venta de ETF, pero todo esto fue relativamente ordenado y los bancos de inversión de comercio estaban haciendo frente a los fuertes flujos.  Para el viernes, las partes de beta más altas del crédito estaban volviendo a los niveles vistos en octubre y noviembre pasados.

Con la rápida propagación del virus en Italia, no es sorprendente que las emisiones italianas se encuentren entre las más afectadas, especialmente en los sectores de la banca y los seguros, donde algunas emisiones recientes se han negociado hasta 10 puntos de efectivo más bajos que sus precios de emisión, por lo que definitivamente se trata de una importante corrección. El High Yield de EE.UU. se movió más que el europeo impulsado en particular por fuertes movimientos negativos tanto en el sector de la energía como en las compañías con rating CCC, que actualmente rinden un 12% y un 11%, respectivamente.

La gran pregunta para nosotros ahora es cuánto tiempo puede durar el impacto del virus, y cómo será el shock entre oferta y  demanda como consecuencia de los diversos esfuerzos para detener su propagación. Es probable que los titulares del virus empeoren, especialmente en nuevos territorios como EE.UU. Por consiguiente, creemos que los mercados de tipos libres de riesgo seguirán estando bien apoyados durante este período, especialmente porque los bancos centrales parecen dispuestos a actuar. Es probable que los mercados de crédito sigan siendo volátiles, pero se ha descontado muy rápidamente un gran número de malas noticias.

En este momento nuestra opinión es que el impacto del Covid-19 en las economías es probablemente profundo, pero también transitorio, con una recuperación que tiene forma de U y que se producirá en algún momento del segundo trimestre. Debemos ser cautelosos con las acciones improvisadas de las autoridades, tanto en forma de estímulos monetarios como fiscales específicos.

Definir cuál va a ser el momento en el que se toque los mínimos será virtualmente imposible para los inversores de renta fija (y otros), por lo que preferiríamos añadir pequeñas cantidades de riesgo de forma gradual en los días de debilidad, manteniendo al mismo tiempo un equilibrio saludable de tipos libres de riesgo para ayudar a compensar la volatilidad.

Luc Filip, Head of Private Banking Investments SYZ

Como hemos sugerido hace unas semanas, la implicación económica del coronavirus fue ignorada por los mercados demasiado complacientes. La alta dependencia de muchos negocios de productos de fabricación china iba innegablemente a impactar en su propia capacidad de suministro en un momento dado, ilustrado ya hace una semana por la advertencia de beneficios de Apple. Además, la mayoría de las empresas hoy en día dependen de la demanda china para alimentar el crecimiento, por lo que un choque en la demanda de China se sentiría necesariamente en todo el mundo.

La caída registrada desde el principio de la semana pasada refleja el despertar del mercado en estos importantes vientos en contra. Sin embargo, pensamos que esta es sólo una caída de primera etapa que podría sugerir una mayor por venir. Nos cuesta creer que la situación mejore rápidamente, especialmente con la amenaza de que las cuarentenas lleguen a Europa y a los Estados Unidos. Por lo tanto, recomendamos evitar aumentar la exposición a las acciones en este momento.

Con China representando alrededor del 40% del crecimiento del PIB mundial, se hace más difícil encontrar empresas que no dependan del gigante asiático. Para los inversores que deseen reducir la correlación de su cartera con China, sugerimos salir de los sectores industriales (especialmente los relacionados con la automoción), los semiconductores, las compañías petroleras y colocar parte de los beneficios en Sanidad, Tecnología (excluyendo los semiconductores) y Productos Básicos.

Paras Anand, Responsable de gestión de activos para Asia-Pacífico

Logo de fidelity

¿Por qué los mercados esperaron tanto para ceder a la presión vendedora tras el brote del coronavirus? Podemos encontrar algunas pistas en el posicionamiento que mantenían los inversores antes de los brotes anteriores.

La oleada de ventas en los mercados ha sido sorprendente, no por la magnitud de la caída, sino porque hacía tiempo que tenía que haberse producido. Se puede afirmar que los esfuerzos para contener el contagio del covid-19 han sido más contundentes y perturbadores que en episodios anteriores (SARS en 2003 y gripe porcina H1N1 en 2009).

Esta vez, el impacto ha sido especialmente acusado a la vista del mayor peso que ha adquirido China en las cadenas de suministro internacionales y en el conjunto de la economía mundial a lo largo de la última década. En este contexto, la pregunta interesante no es por qué los mercados cayeron de repente, sino por qué, a tenor del claro impacto sobre la producción económica y los beneficios empresariales, se mostraban tan confiados en los días previos a las caídas que han tenido lugar a partir del lunes pasado.
 
Parece que los inversores estaban más centrados en otros dos factores:

En primer lugar, parece claro que muchos creen que la lección aprendida de las emergencias sanitarias anteriores es que los mercados terminarán en cotas superiores después de un periodo de volatilidad inicial. Aunque eso es lo que ocurrió con el SARS y el N1H1, una diferencia clave es que esos brotes se desencadenaron poco después de un mercado bajista importante en las bolsas (es decir, tras la explosión de la burbuja puntocom y después de la crisis financiera mundial). Por el contrario, hoy nos mantenemos en (o podría decirse que nos acercamos al final de) uno de los mercados alcistas más largos de la historia.

El segundo factor es que el deterioro de las perspectivas de beneficios de las empresas ha convertido a los inversores en “optimistas contracorriente”. La idea esperanzadora aquí es que los gobiernos y los bancos centrales seguirán inyectando liquidez, primero para mitigar las repercusiones económicas, pero también, y de forma específica, para sostener los precios de los activos a corto plazo. De nuevo, se trata de un guion que las autoridades monetarias de todo el mundo han aplicado con éxito durante los últimos años: cuando se sopesa escoger entre una demanda económica titubeante o la inyección de liquidez, se opta por lo segundo.
 
Sin embargo, el uso repetitivo de este guión hace que, en muchas partes del mercado, las valoraciones ya se sitúen por encima de los fundamentales de base. Durante los últimos meses, he señalado que cabía esperar un retroceso de los mercados. Aunque pensamos que eso podría generar una oportunidad de compra, especialmente en Asia y los mercados emergentes, los inversores también harían bien en ser conscientes de que la debilidad reciente podría durar, sobre todo si ese guion tan manido ha dejado de funcionar.