¿Cómo posicionarse como inversores de renta variable en estos momentos de incertidumbre?

  • 25-01-2019

  • 5 minutos

El equipo de renta variable de BBVA Asset Management ha hecho balance de 2018 y da una serie de pautas al inversor de bolsa para encarar 2019 de la mejor manera posible.

Cerramos el año 2018, uno de los más complicados desde la perspectiva de los mercados financieros que podamos recordar. La desaceleración de las principales economías mundiales, la incertidumbre sobre el Brexit o las tensiones comerciales entre EEUU y China son factores que han despertado la preocupación de los mercados a lo largo del año, y a pesar de que los beneficios de las compañías se han comportado de manera saludable, la volatilidad se ha apoderado del mercado y prácticamente ningún activo financiero ha sido inmune a las caídas.

Los mercados de renta variable han cerrado el año con caídas significativas, el MSCI Europe se dejaba un 13,10%, el Eurostoxx 50 un 11,76% y el IBEX 35 un 15%, aunque el descenso de algunos sectores y compañías ha sido mucho mayor, destacando el caso de autos o bancos, con caídas del 28% y construcción y materias primas, con caídas cercanas al 20%. Podemos ver en los índices compañías que han perdido cerca del 50% de su valor en apenas unos meses sin sufrir un deterioro tangible en sus beneficios, y la pregunta que cabe hacernos es: ¿cómo posicionarse como inversores de renta variable en estos momentos de incertidumbre?

En momentos como este es de vital importancia recordar que para inversores de largo plazo, la renta variable siempre ha sido el activo con mayor potencial de rentabilidad, aunque también es el más volátil, por lo que es igualmente importante aceptar la volatilidad que sufren las bolsas a cambio de este mayor retorno potencial a largo plazo, no dejarse llevar por las emociones al comprar o vender, seguir un proceso riguroso y objetivo y procurar no contagiarse de los vaivenes nerviosos de unos mercados que son capaces de pasar de la euforia más complaciente al pánico más absoluto en cuestión de horas. 

Normalmente cuando el mercado entra en pánico y todo el mundo ha vendido suele ser un momento óptimo de compra a largo plazo y viceversa, aunque es imposible estimar con certeza cuál será el día exacto en que el sentimiento se dé la vuelta. En verano de 2007, antes de quebrar Lehman Brothers, invertir en bolsa americana parecía una decisión cómoda y razonable, con las volatilidades bajas, los beneficios subiendo y el consenso de mercado mostrándose optimista… justo antes de retroceder un 55% el S&P500 desde máximos. En enero 2009 sin embargo parecía que el mundo iba a acabarse, y la volatilidad y el riesgo percibido por el mercado estaban disparados… justo antes de comenzar el mayor rally alcista que se recuerda en 30 años. En cualquier caso, incluso comprando el S&P500 en el peor momento (máximos en bolsa) de 2007, un inversor paciente y de largo plazo  habría recuperado las caídas en 3 años, y si mantuviese la posición otros 3 años habría generado una rentabilidad del 30% (que seguiría subiendo en años sucesivos). Esto son las bolsas: volatilidad en el corto plazo y rentabilidad atractiva en el largo plazo para los que realmente sepan y puedan aprovechar la oportunidad.

¿Dónde nos encontramos ahora? 

En este contexto, el posicionamiento de los flujos a corto plazo ha sido el de rotar la cartera agresivamente desde empresas percibidas como cíclicas, y por tanto de mayor sensibilidad al ciclo económico, a otras percibidas como más estables y defensivas, con la esperanza de que ante un (probable) enfriamiento económico sufrirán menos que las primeras. Este movimiento lo hemos visto este año en su máxima expresión con sectores como el eléctrico o el farmacéutico, que apenas han sufrido caídas. La pregunta que cabría hacerse es si el mercado no estará discriminando de manera poco razonada entre compañías, metiendo en precio en algunos casos ya una recesión severa, y en otros casos no realizando ajuste alguno.

En BBVA Asset Management nuestro proceso de inversión en los fondos BBVA Bolsa Euro, BBVA Bolsa Europa, BBVA Bolsa y BBVA Bolsa Plus busca la consistencia y la objetividad por encima de todo, y bajo nuestro punto de vista la volatilidad sufrida en 2018 por los mercados ha abierto ventanas de oportunidad que llevábamos mucho tiempo sin ver. Ahora tenemos la oportunidad de comprar compañías que cotizan a un precio sensiblemente menor a su valor real, en algunos casos incluso llegando a descuentos del 50% al 60%. El inversor prudente, objetivo y con una orientación de largo plazo (mínimo 3 años, óptimo 5 años) está en una muy buena posición para aprovechar estas oportunidades que un mercado volátil siempre genera, pero la condición indispensable para poder aprovecharlas a su favor es la aceptación de ese horizonte de largo plazo.

En este mercado tan dividido y volátil encontramos empresas de calidad, balances saneados, buenos equipos gestores y negocios sólidos que han caído enormemente hasta tal punto que ya tenemos una recesión severa (que en cualquier caso vemos poco probable que se produzca) incorporada al precio de cotización. En estas acciones al estar todo lo potencialmente negativo (o muy negativo) descontado en el precio, bastará una confirmación de que las cosas no van tan mal como el mercado se apresuró a descontar con rapidez para ver revalorizaciones importantes. No olvidemos que el mercado siempre anticipa el ciclo económico, por lo que invertir cuando la economía empieza a ir mejor y desinvertir cuando la economía empieza a ir peor no suele ser necesariamente una receta para el éxito, al haber anticipado el mercado ya con anterioridad esos movimientos.

También vemos la otra cara de la moneda: muchas empresas con balances muy endeudados y negocios de dudosa calidad han sufrido caídas leves, y el potencial de que el mercado reconozca que sus beneficios podrían deteriorarse más de lo esperado es elevado. Procuramos evitar estas compañías al percibir un riesgo latente que el mercado ahora mismo parece ignorar.

En un contexto como este es cuando un gestor activo de Renta Variable puede y debe demostrar su valor añadido. Se trata de dedicar tiempo al análisis detallado de las compañías en cartera, para luego progresivamente recoger los frutos en forma de mayores rentabilidades conforme alargamos el plazo. Este año nuestro equipo ha dedicado todo su esfuerzo a detectar buenas oportunidades en el mercado, buscando siempre margen de seguridad en las inversiones, negocios de calidad, poca deuda y equipos directivos excelentes. A continuación detallamos algunas pinceladas de las principales posiciones en las carteras, ya que la mejor forma de entender cómo invertimos es explicando el análisis que hay detrás de cada decisión de inversión en las carteras.

En las carteras de nuestros dos fondos europeos bajo gestión tenemos compañías castigadas de forma irracional por el mercado y que ya descuentan una recesión (que creemos poco probable en cualquier caso), como Valeo o Renault, ambas con activos excelentes, posición de balance saneada y unas perspectivas de negocio buenas para los próximos 3 a 5 años, que es nuestro horizonte inversor. También tenemos en cartera ideas como Ahlstrom Munkjso, que consideramos una joya desconocida por el mercado capaz de ofrecer retornos anuales de doble dígito bajo hipótesis sumamente conservadoras, o Altran, empresa tecnológica francesa que opera en el nicho de I+D, creciendo a tasas del 7% anual el pasado año y que cotiza igualmente en mínimos a pesar de la buena salud de su negocio.

En los fondos españoles por su parte podemos destacar compañías de extrema calidad como Inditex, en las que a pesar de un desempeño magnífico de la compañía, las dudas sobre su sector han hecho caer la acción a niveles poco razonables y que generan una grandísima oportunidad de entrar en el valor a largo plazo en nuestra opinión. Acerinox también sería un ejemplo claro de compañía con activos excelentes excesivamente penalizada por el mercado a corto plazo, mientras que otras, como Gestamp, son un perfecto ejemplo de compañía con ventajas competitivas, capaz de crecer a tasas muy superiores a su mercado de referencia (componentes de automóvil) gracias a un equipo directivo excelente y a su buen posicionamiento de mercado. Miquel y Costas por su parte es una compañía con unas características muy defensivas, sin deuda y que ofrece de acuerdo a unas estimaciones un retorno anual cercano a doble dígito con un modelo de negocio muy robusto.

En el equipo de Renta Variable Europa de BBVA Asset Management tenemos claro que el cliente es lo primero. Por eso ponemos todo nuestro esfuerzo en invertir sus ahorros de forma sensata y con un riesgo contenido, para que aquellos ahorradores cuyo horizonte temporal en la inversión sea de largo plazo puedan aprovechar las excelentes oportunidades de inversión que siempre aparecen en la Renta Variable en tiempos de volatilidad, pero que exigen a los gestores ser especialmente precavidos y exhaustivos en su análisis para poder aprovecharlas. Creemos que nuestras carteras actuales suponen una excelente oportunidad para aprovechar estas oportunidades.