¿Cómo preparamos nuestras carteras para el verano?

  • 20-07-2018

  • 7 minutos

Cada vez está más cerca. Ya llega ese esperado momento del año, las vacaciones. Unas vacaciones más que merecidas tras un año que empezábamos con pocas expectativas, y ha venido cargado de sorpresas. Unas vacaciones más que merecidas en esta ocasión, pues con todas estas sorpresas, el escenario en el que nos hemos movido se volvió mucho más complejo y extenuante.

Con motivo de la llegada del periodo vacacional hemos querido conocer cómo se preparan las carteras de los clientes, para que con ello, podamos ir con tranquilidad a disfrutar de la playa y a buen seguro, de alguna cerveza o refresco en primera línea.

Para la ocasión, hemos tenido el placer de contar con la ayuda de tres EAFIs. En primer lugar, Carlos Farras, de DPM Finanzas. Seguidamente, Christian Dürr, de Ética Patrimonios. Y por último Sergio Royuela, de Feelcapital.

DPM Finanzas

Aunque el período estival puede generar mayor volatilidad en las carteras por una menor liquidez en el mercado, y es conocida por todos la frase “Sell in May and go away”, sin embargo si uno aísla los shocks de mercado en esos períodos (que han sido totalmente aleatorios y descorrelacionados), vemos que no existe una gran diferencia entre las rentabilidades en un periodo y en otro. Algunos de estos shocks ni si quiera se produjeron en el período estival como son la caída del mercado de Septiembre de 2001 (debido al atentado terrorista a las Torres Gemelas) o la que se produjo en septiembre de 2008 (por el colapso de Lehman Brothers).

En definitiva no variamos nuestra estrategia durante el período vacacional por tener una vocación de inversión a medio/largo plazo.

Lo cierto es que seguimos defendiendo una posición conservadora actualmente (independientemente de la entrada del período estival) dada nuestra preocupación por la complacencia del mercado, las valoraciones exigentes de muchos activos y lo avanzado del ciclo económico (principalmente en EEUU). Aunque el posicionamiento defensivo es incómodo, dado que el objetivo a medio/largo plazo es maximizar rentabilidad ajustada a riesgo, es la posición más inteligente en una situación como la actual para preservar el patrimonio. Volveremos a incrementar posiciones en activos de riesgo cuando sus valoraciones sean atractivas y por tanto su potencial de revaloración mayor.

Seguimos defendiendo que la suma de la incertidumbre geopolítica + madurez del ciclo americano + valoraciones ajustadas en muchos activos no es una buena combinación para tener demasiados activos de riesgo en las carteras en los momentos actuales.

A nivel estratégico por tanto mantenemos una posición defensiva en las carteras, sin bien iremos entrando en aquellos activos que hemos identificado cuya rentabilidad/riesgo esté compensada en el medio/largo plazo.

A modo de ejemplo empezamos a ver potencial en:

  • Compañías de valor: Empresas que presentan unas valoraciones por debajo de su valor intrínseco, con un bueno equipo gestor, baja deuda y que por tanto tienen un potencial de revalorización mayor a largo plazo. De hecho la compañías de valor llevan un período excesivamente largo haciéndolo peor que la compañías de crecimiento y vemos que cuentan con valoraciones atractivas y mayor margen de seguridad ante correcciones del mercado.
  • Sector Telecomunicaciones: Llevan 5 años sufriendo por los costes regulatorios, caídas de márgenes y aumento en los gastos de inversión (infraestructura). Sin embargo su atractivo dividendo (aprox. 5%) y su valoraciones atractivas justifican su inversión en el medio/largo plazo.
  • Deuda emergente de gobiernos en divisa fuerte: La incertidumbre geopolítica, el pánico inversor y la apreciación del dólar han disparado los tipos de la deuda emergente gubernamental en divisa fuerte hasta niveles donde la rentabilidad/riesgo empieza a compensar la inversión a medio plazo. El principal riesgo de esta inversión es el impago del emisor o la ampliación de diferenciales, pero teniendo en cuenta las probabilidades de impago y que ofrecen retornos superiores al 7% actualmente pensamos que la rentabilidad riesgo se ve compensada.
  • Oro: Es de uno de los pocos activos con correlación negativa con la renta fija y la renta variable (suelen subir cuando el resto de activos bajan), por lo que en los momentos actuales pensamos que tiene sentido un cierto peso en las carteras para protegerlas. Es un activo que suele funcionar bien en momentos de corrección del resto de activos por lo que pensamos que tiene sentido su incorporación a las carteras.
  • Fondos market neutral: Pese al mal comportamiento de estos fondos este año, pensamos que la inversión alternativa debería tener su hueco en el entorno actual.

Ética Patrimonios EAFI

De cara al parón veraniego es importante tener la cartera bien diversificada para que contratiempos inesperados no hagan mella.

En la parte de activos cotizados, muy pocas temáticas han podido salvarse de la ‘quema’ de las últimas semanas en lo que se refiere a valoraciones. La vuelta de la volatilidad ha afectado tanto a la Renta variable como también a la Renta fija.

En Renta fija sólo vemos valor fundamental en la que está ligada a inflación (inflation linked) o la de ‘tipo flotante’ aunque en cuanto a valoraciones uno tiene que armarse de paciencia también en estos dos activos (sobre todo si son productos denominados en euros). En todo caso son los dos tipos de Renta Fija con la perspectiva más previsible en el medio/largo plazo.

Para los demás activos cotizados en Renta Fija, solo vemos valor puntual y a corto plazo cuando se dan fuertes correcciones en sus precios (aprovechar un momento oportunista y poco más). Esta parte de Renta Fija, que es la conservadora y la que ahora aporta poco valor en una cartera, buscamos compensarla con alternativas dentro de los siguientes tipos:

  • Fondos con estrategias de ‘retorno absoluto’ o ‘Market Neutral’.
  • Crowdlending: activos no cotizados o sin mercado organizado (deuda a 3-6 meses de vencimiento, Factoring a 1-3 meses vencimiento).
  • Vehículos de inversión que invierten en primas de seguros de vida que se anticipan al tomador con descuento.

Las dos últimas alternativas tienen mayor riesgo que la Renta Fija tradicional y son más recomendables cuando el entorno económico es favorable como en la actualidad. También es importante utilizarlos en una medida adecuada y sin superar el 10% de peso cada uno dentro de una cartera global.

La mayor ventaja que ofrecen es que no se orientan por los ruidos del mercado y no están expuestos a los vaivenes bursátiles. Por tanto son complementos idóneos para encontrar mayor equilibrio en el comportamiento de su cartera.

En lo que se refiere a la Renta Variable, existen algunas temáticas que se han comportado muy bien durante los primeros 6 meses del año cuando el entorno era complicado, sobre todo a partir del mes de marzo. La gran dificultad fue la correlación que ha habido entre los distintos activos y también dentro de la misma gama de activos.

Ante todo seguimos pensando que la Renta Variable es el activo que sin duda más valor aportará a su cartera una vez se despeja la actual situación de incertidumbre.

Los sectores que mejor lo están haciendo en 2018 son el de salud, tecnología y biotecnología. La duda es si éstos ya han cruzado el zenit de su buen momento. Por ello puede tener sentido apostar de nuevo por estrategias ‘puras’ como por ejemplo el ‘value’ o el ‘dividend yield’.

Por último, y para los muy pesimistas que consideran que los índices durante el mes de agosto tenderán a la baja, existe la posibilidad de hacer coberturas por parte de la cartera de manera relativamente sencilla. Se puede en este caso invertir en productos que se benefician cuando los mercados caen a través de ETF`s inversos sobre índices o también invirtiendo en algún fondo sobre el Eurostoxx 50 inverso (existen 1-2 productos en el mercado español).

Feelcapital EAFI

El periodo estival suele ser un buen momento para que los inversores analicen sus operaciones. Sin la presión diaria del trabajo, es muy saludable hacer un completo análisis de nuestra situación personal desde un punto de vista objetivo con el fin de realizar las medidas correctoras necesarias para estar contentos con nuestras inversiones al finalizar el año.

Dentro de este análisis debemos revisar por supuesto nuestro perfil de riesgo y nuestro horizonte temporal de inversión: ¿Cómo creemos que van a afectar los posibles riesgos futuros a nuestras inversiones? ¿en cuánto tiempo quiero obtener resultados? Cada persona percibe el riesgo de una forma y debe adecuar su inversión a esa capacidad para asumirlo.

Sin embargo, otros inversores prefieren aprovechar el verano para desinvertir. Existe una conocida frase en el mundo de la inversión muy utilizada cada vez que en verano los mercados acusan la volatilidad que dice “sell in May and go away” que viene a decir algo así como vende tus posiciones en mayo y despreocúpate de lo que pase después.

Si vemos los resultados de distintos índices desde el 1 de junio hasta el 1 de septiembre de los últimos 10 años podemos ver que esta frase en según qué activos tiene más sentido que en otros.

Fuente: Morningstar Direct

En la renta variable vemos que en estos últimos 10 años ha habido más periodos negativos siendo la renta variable española la que más periodos negativos tiene con 7 de 10. Sin embargo en la parte de renta fija es todo lo contrario en el que ningún activo tiene más de 3 periodos negativos.

Pese a estos datos no sabemos qué va a pasar cada año por lo que sacar conclusiones para nuestra estrategia de inversión nos puede inducir a error ya que estaríamos haciendo una especie de market timing burdo.

Hay varios estudios creados por Morningstar, como el que dirigió Matias Möttölä en octubre de 2016, que atestiguan que a la larga intentar hacer un timing de mercado provoca más pérdidas que beneficios.

La clave cuando creamos una cartera, además de buscar maximizar la rentabilidad dado nuestro perfil de riesgo, es conocer cuál es el Horizonte Temporal asociado a esa rentabilidad-riesgo lo que nos permitiría estar más tranquilos respecto a los posibles vaivenes estacionales que puedan darse en el mercado.

El Horizonte Temporal de la inversión nos marca, con unos porcentajes de más o menos precisión, el tiempo que debemos mantener nuestra inversión para obtener la rentabilidad esperada asociada a nuestro nivel de tolerancia al riesgo.

Es importante saber que el Horizonte Temporal de la inversión no es un dato fijo y que cambia de manera directa relacional al igual que lo hacen la rentabilidad y el riesgo.

En Feelcapital gestionamos estos tres conceptos a cada cliente de manera individual pudiendo adaptarnos a las distintas situaciones que cada uno de ellos tengan para que puedan cumplir sus objetivos de inversión que son distintos para cada persona.