¿Cómo se espera que evolucione el sector del agua?

  • 28-12-2018

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El agua es el recurso renovable por excelencia. Cada año los mecanismos del ciclo del agua hacen que una determinada cantidad de ella vuelva a estar disponible en un territorio. Dicha cantidad y su variabilidad en el tiempo lo determina el clima del territorio en cuestión. Hay partes de la tierra donde el agua puede considerarse “escasa” por la cantidad anual disponible (desiertos, por ejemplo). No obstante, la escasez de agua de la que hablamos aquí y a la que se enfrentan muchas economías no radica en que estén ubicadas en zonas secas; todo lo contrario, ya que las economías más pujantes se han desarrollado históricamente en territorios donde el agua es, climatológicamente hablando, abundante o, al menos, no escasa. La escasez se produce, pues, porque la actividad económica en su conjunto agota la disponibilidad que entrega regularmente el ciclo del agua en su territorio. A esta consideración hay que añadir los efectos de la variabilidad de la cantidad de agua disponible cada año, por lo que las crisis de falta de agua en una economía concreta se producen mucho antes de que el consumo alcance el valor promedio de la cantidad anual renovable. Son las sequías.

Líneas de acción del desarrollo del sector

La sociedad debe pues desarrollarse en el futuro con una atención mayor a la disponibilidad de agua, y no solo como limitante del desarrollo económico sino para la preservación de medio en que vive. Podemos sintetizar las líneas de acción en:

Ahorro y eficiencia

la actividad económica debe ser eficiente en el uso del agua. Muchas industrias son hace años conscientes de ello, puesto que integran el coste la misma, y han mejorado sus procesos en consecuencia. También se constata una tendencia a la baja en el consumo urbano per cápita, especialmente en aquellas poblaciones en que las sequías, y los consecuentes aumentos tarifarios, han ido progresivamente concienciando a la población. El salto cualitativo en el ahorro de agua debería darse en la agricultura, donde, pese a los esfuerzos hechos hasta el momento, hay mucho que hacer para alcanzar la eficiencia deseable.

Conservación

es fundamental preservar las masas de agua (ríos, lagos, acuíferos, … incluso el mar) de la contaminación. Muchas masas de agua se pierden como recurso y se degradan como medio ambiente al ser contaminadas por las actividades económicas. Pese a los esfuerzos realizados en los sistemas públicos de saneamiento en los últimos decenios, y el coste que ellos representan para el ciudadano, sigue habiendo acuíferos contaminados por nitratos procedentes de la agricultura y la ganadería, o vertidos industriales no autorizados y desbordamientos de los sistemas de saneamiento urbano por las lluvias, que afectan ríos y mar.

Nuevas fuentes de recurso

las principales serían la reutilización y la desalinización. La reutilización podría perfectamente incluirse en el apartado de eficiencia o el de conservación, ya que tienen características de ambas. Pese a su idoneidad conceptual, la reutilización topa habitualmente con un problema de coste. Se concibe habitualmente como el aprovechamiento para riego de las aguas residuales urbanas tratadas, pero no siempre la agricultura tiene capacidad de pago del tratamiento y las infraestructuras de transporte requeridas para ello.

Existen en algunos casos grandes oportunidades de eficiencia si el agua pudiese recircularse para el propio consumo urbano, cosa que es técnicamente factible y segura, pero que la legislación y quizá la percepción ciudadana no permiten. Debe considerarse, no obstante, que el coste de la purificación de agua residual tratada es mucho menor que el de desalinización de agua de mar.

La desalinización de agua de mar es la gran tendencia mundial para la generación de agua dulce en lugares de gran escasez

La desalinización de agua de mar es la gran tendencia mundial para la generación de agua dulce en lugares de gran escasez (y cercanos al mar, claro), y la ósmosis inversa es la tecnología actualmente más desarrollada para hacerlo. Parece razonable que dicha solución pueda ser la única factible para el suministro humano en las Islas Canarias o para la actividad minera en los alrededores del desierto de Atacama (por la escasez climática de estas zonas), pero, pese a su pujanza, es discutible que sea la solución económicamente más eficiente en otros entornos donde se está empleando.

Dicho esto, y pensando a muy largo plazo, habría que considerar también que el problema de la escasez de agua es un problema de energía; si algún día se consigue producir energía a coste ínfimo (¿fusión nuclear?) los problemas de escasez de agua no existirán. Dicho esto, y volviendo a hoy, cualquier tecnología que mejore el rendimiento energético, y económico en definitiva, de la desalinización, ya sea de agua de mar o de aguas salobres o residuales tratadas, tendrá un gran futuro.

Tendencias de futuro

La geografía y la economía de las sociedades es muy variada, por lo que no pueden generalizarse tendencias de futuro que apliquen a todas; no obstante, en términos generales, intuyo las siguientes:

• El coste de los servicios del agua subirá progresivamente, así que, a largo plazo las tarifas deberán subir si se pretende cumplir con el principio de recuperación de costes que establece la legislación europea, y el sentido común. Y no solo en las ciudades; la agricultura, especialmente, y la industria deberán pagar más por el agua. Además, si las tarifas del agua bajasen en un territorio de escasez, la señal que se estaría dando al consumidor sería contraria a la necesidad de ahorro.

El sector del agua, tanto público como privado, debe enfrentarse a un elevado nivel de inversión en reposición. Los servicios del agua son intensivos en gestión, pero también en inversión. Por ejemplo, el gran esfuerzo en depuración realizado en España en los últimos decenios se ha conseguido con aportaciones de subvenciones europeas que no me consta que vayan a existir para su reposición … y hay que contar con que las infraestructuras y equipos que tratan con aguas residuales tienen una menor vida útil.

• Pese a los esfuerzos en optimizar la tecnología de la ósmosis inversa, desalinizar agua de mar sigue siendo muy caro. Frente a esto se me ocurren dos oportunidades:
una tecnología disruptiva que permita realizar ese proceso con menor gasto de energía (hay tecnologías esperanzadoras como la Cool Steam desarrollada por CIMNE, ver http://www.freshwaternature.com/vpage/8/0/Technology), y
aplicar la ósmosis inversa a la purificación total de aguas residuales tratadas (“agua regenerada”) para apoyar el suministro de agua potable, en lugar de desalinizar agua de mar.

• El sector de servicios del agua, al menos en España, es un mercado muy regulado, si bien, paradójicamente, carente de un regulador fuerte como en el caso del modelo inglés. Esto, junto con las tendencias ideológicas que defienden la mayor eficiencia de la gestión pública, hace que las oportunidades de negocio de gestión privada en el sector agua sean reducidas y que se sitúen más bien en la construcción y el suministro de materiales y tecnología. Aquí surgen pues oportunidades tanto en el suministro para reposiciones como en la introducción de nuevas tecnologías.

La aplicación de las novedades tecnológicas de big data y data analysis tiene mucho camino que recorrer en el sector del agua.