¿Qué conclusiones podemos sacar de la Cumbre del G7 en Biarritz?

  • 27-08-2019

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Este lunes ha finalizado la 45ª Cumbre del G7 que ha reunido en Biarritz a los líderes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón.

Este lunes ha finalizado la 45ª Cumbre del G7 que ha reunido en Biarritz a los líderes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón. Una economía mundial creciendo menos y la amenaza de una recesión en Reino Unido y Alemania, junto con las tensiones comerciales entre EE.UU. y China, son algunos de los temas que han estado más presentes durante el fin de semana en la ciudad francesa. En RankiaPro nos hemos hecho la siguiente pregunta: ¿qué conclusiones podemos sacar de la Cumbre del G7 en Biarritz?

Stephanie Kelly, economista política de Aberdeen Standard Investments

El G7 de este año ha reforzado la preocupación de que la búsqueda del consenso multilateral de la década anterior está falleciendo. Mientras que en la crisis financiera estas reuniones fueron una oportunidad para que los principales líderes mundiales se reunieran y fomentaran la confianza en la economía mundial y en las normas políticas liberales, los últimos años han representado todo lo contrario. Hoy, en lo que respecta a los inversores, el G7 de 2019 se centraba principalmente en dos países que se encontraban en el centro de una posible ruptura del consenso comercial mundial: el Reino Unido y Estados Unidos.

Para aquellos que ven la primera incursión de Boris Johnson en la esfera internacional como Primer Ministro, se requiere cierta lógica. Aunque la atención se ha desplazado hacia un acuerdo comercial entre el Reino Unido y Estados Unidos, nos sentimos escépticos sobre la magnitud y la rapidez de dicho acuerdo; este fin de semana hemos reafirmado que, como ha admitido Johnson, que cualquier acuerdo entre el Reino Unido y Estados Unidos se demoraría un cierto tiempo.

Mientras tanto, la preocupación por un brexit sin acuerdo va en aumento y con razón: los comentarios de Johnson de que un trato era posible pero incierto no hicieron más que reforzar este temor este fin de semana. Sin embargo, el centro de atención de la economía mundial es Estados Unidos. El presidente Trump entró en el G7 tras una tormenta de twitter, en la que aumentó las tensiones con China y criticó al presidente de la Reserva Federal, Powell. Añada a esto sus demandas para que Rusia vuelva a la mesa del G7 y sus comentarios que califican la pertenencia a la UE de «ancla» para el Reino Unido, y una cosa está clara: Trump no está interesado en la construcción del consenso multilateral del pasado. Para los inversores, la historia subyacente es la del proteccionismo entre las dos economías más grandes, que pesa sobre el ánimo y crea volatilidad en los activos de riesgo.

Philippe Waecther, economista jefe de Ostrum AM (filial de Natixis IM)

1 – El entorno macroeconómico es más frágil (por primera vez desde septiembre de 2009, el índice Markit para el índice de fabricación de Estados Unidos es inferior a 50 a finales de agosto, Alemania está entrando en recesión, no se ha llegado a un acuerdo sobre el Brexit, el panorama político en Italia es un caos), pero no se propondrán acciones coordinadas en la última nota de prensa. Por lo general, en esta fase del ciclo económico, una reunión del G7 aporta activos con los que desarrollar una política económica coordinada y cooperativa, además de medidas para potenciar el comercio internacional.

No obstante, no va a ser el caso en esta ocasión. Estados Unidos mantiene una política de restricciones comerciales egoísta y Reino Unido busca su apoyo para reforzar su posición en las negociaciones con la Unión Europea. Boris Johnson espera que la Comisión Europea cambie de opinión sobre el Brexit. El gobierno alemán no parece dispuesto a aumentar el gasto para reducir la prima de riesgo del país (la situación de Alemania no es tan delicada como para esperar que Berlín tome medidas) y evitar el efecto contagio en el resto de Europa. Italia tiene otros problemas, ya que actualmente no hay gobierno y Mattarella está en negociaciones para formar una nueva coalición. Es decir, a ningún país le interesa un escenario de cooperación porque sus puntos de vista son contrarios.

2 – Los bancos centrales son los principales encargados de las perspectivas económicas a corto plazo. Todos adoptarán una postura flexible (Fed, ECB, Emerging’s) a fin de limitar los riesgos del crecimiento. Los directivos de los bancos centrales no se reunirán en Biarritz, sino en Jackson Hole. Puede que muestren perspectivas coordinadas y comportamientos cooperativos, pero su capacidad de aumentar el crecimiento parece limitada. Las políticas monetarias internacionales ya han alcanzado un nivel muy flexible.

Las políticas monetarias flexibles que no cuenten con un impulso coordinado en las políticas económicas de los gobiernos no podrán mejorar las previsiones de crecimiento ni las expectativas de inflación. Será una pérdida de tiempo. No aportarán ninguna solución.

3 – El tema principal de esta cumbre del G7 es «cómo combatir la desigualdad». Se trata de un asunto muy importante. Desde el 1 % en Estados Unidos hasta los chalecos amarillos en Francia, pasando por el informe del Instituto de Estudios Fiscales (Deaton Review) de Reino Unido, no cabe duda de que la desigualdad es un problema acuciante que se debe gestionar. No solamente provocan alteraciones en el ámbito económico, también en el ámbito político. De hecho, es muy probable que se trate del elemento que mejor explica el resurgir de las tendencias populistas en todo el mundo.

El problema es que parece que se aborda un tema importante que todos conocen y sobre el que nadie está de acuerdo solo para evitar tratar temas a corto plazo, como el ciclo económico o el impulso del comercio internacional. En la nota de prensa, se destacarán los esfuerzos realizados, aunque ninguno será vinculante. No se evitará el riesgo de que muchos países entren en recesión.

4 – Macron ha puesto el cambio climático sobre la mesa con su discurso acerca de los incendios en el Amazonas. No obstante, no habrá acuerdos, ya que Estados Unidos apoyará a Bolsonaro en Brasil. Únicamente servirá para dividir a los países buenos que quieren mitigar el cambio climático y a Estados Unidos, donde ni en la Casa Blanca les preocupa este asunto. Es una lástima.