Cronología de la guerra comercial

  • 06-08-2018

  • 6 minutos

Mucho se ha hablado de la guerra comercial durante los últimos meses. Donald Trump nos ha llevado por una montaña rusa, con momentos en que se temía lo peor, y momentos en que parecía que la guerra comercial no iba a llegar más allá de los 280 caracteres de sus tuits.

Aprovechando que estamos en unos días más tranquilos, algunos ya de vacaciones y otros contando los días para el merecido descanso veraniego, vamos a tomar una visión más amplia y a ver con perspectiva lo que ha ido aconteciendo desde los primeros momentos hasta el día de hoy.

Aproximaciones de la guerra

A pesar de que la “Guerra comercial” se ha materializado este año, Trump ya llevaba un tiempo acechando al gigante asiático. En concreto, durante 2017 desde el gobierno de la Casa Blanca se iniciaron investigaciones sobre las importaciones del acero y sobre posibles prácticas comerciales desleales, refiriéndose al robo de propiedad intelectual.

Estas acciones fueron envenenando la relación entre EEUU y China, se implementaron algunos aranceles, concretamente a placas solares y lavadoras de gran capacidad. Sin embargo, no sería hasta marzo de 2018, cuando el gobierno de EEUU diese el paso más importante, y que marcó el inicio de la guerra. Trump implementó aranceles al acero y al aluminio, de un 25% y un 10% respectivamente.

Primeros compases

El 9 de marzo, se implementaron los aranceles al acero y al aluminio, con la exención de la Unión Europea, Canadá y México, países vecinos de EEUU. Además, Trump agregó que se podrían hacer otras excepciones siempre y cuando el país no supusiese una amenaza real para la economía de EEUU.

En definitiva, se trató del primer gran ataque de los EEUU a China, y es que no es casualidad que éste último sea el mayor exportador de acero del mundo.

Los últimos planes de Trump para los aranceles a la importación de aluminio y acero van a echar más leña al fuego. Cualquier economista nos dirá que iniciar una guerra comercial es una mala decisión, en cualquier circunstancia, pero hacerlo mientras se está estimulando a una economía que se encuentra cerca de su plena capacidad es un cóctel macroeconómico tóxico.

Lukas Daalder, Director de Inversión de Robeco IS

Con ello empezaban los primeros temores reales a que se produjese una escalada de las tensiones comerciales. A pesar de calificar los aranceles como un “ataque grave” al comercio internacional, no fue hasta casi un mes después cuando China respondió al ataque.

El 2 de abril, China anunciaba que iba a imponer aranceles por valor de 3.000 millones de USD. Las medidas se basaron en la imposición de un gravamen del 15% a una cesta de 120 productos estadounidenses (frutas, frutos secos, vinos y tubos de acero), así como un impuesto del 25% a ocho productos más, como el aluminio reciclado y la carne de cerdo.

Además, el gobierno chino anunciaba que las medidas eran una respuesta a las medidas tomadas por EEUU.

¿Empieza la guerra del “ojo por ojo”?

La rapidez es la esencia de la guerra.

Sun Tzu, El arte de la guerra

Menos de 24 horas tras las represalias chinas, el gobierno americano respondía con una nueva ronda arancelaria. Esta vez con motivo de los resultados de la investigación sobre la propiedad intelectual. Por ello, imponía aranceles por valor de unos 50.000 millones de USD a una cesta de productos chinos del sector aeroespacial, médico y de maquinaria.

La respuesta de China, fue mucho más ágil en esta ocasión, pues al día siguiente de la respuesta del gobierno americano, contraatacó con un incremento en la cesta de productos afectados por los aranceles del 25%, con un valor aproximado de 50.000 millones de USD.

Las represalias de China sorprendieron claramente a los mercados. Dado que las exportaciones chinas a EE.UU. son cuatro veces superiores a las del país norteamericano a China, el gigante asiático parece arriesgar más en este proceso de «ojo por ojo». Aun así, creemos que el resultado más probable es que ambas partes inicien un dilatado proceso de negociación, en vez de una verdadera guerra comercial.

Witold Bahrke, responsable sénior de estrategia macroeconómica de Nordea Asset Management

Interludio

Tras un mes de máxima tensión, parecía que ambos bandos se habían tomado un descanso. Nada más lejos de la realidad, y es que a modo de interludio en la guerra comercial, entraban nuevos actores. Tras las amenazas de Trump de la eliminación de la exenciones, la Unión Europea decidió contraatacar con aranceles por valor de 7.100 millones de USD.

Canadá tampoco se hizo esperar, y entró en el juego anunciado impuestos a productos de EEUU por valor de 12.800 millones de USD. Entraron en vigor el 1 de julio, afectando a más productos de los inicialmente anunciados.

México también se unió a las represalias, gravando más de 3.000 millones de USD en acero, cerdo, queso y otros productos de EEUU.

De vuelta a la acción

Finalmente, el ingeniero de todo este caos, Donald Trump, se decidió a imponer aranceles por valor de 50.000 millones de USD a la importación de bienes procedentes de China. Desde Pekín, como dejaron entrever en la anterior ocasión, estaban listos para responder a la intensificación de las tensiones comerciales.

La respuesta, de igual magnitud no tardó en llegar por parte de China, que anunció aranceles por 50.000 millones a productos estadounidenses.

En este juego de pujas, China tiene mucha menos munición que Estados Unidos. Las importaciones estadounidenses a China se estiman entre 130.000 y 160.000 millones de dólares, mientras que las importaciones chinas en Estados Unidos ascienden a 520.000 millones.

Olivier de Berranger, CIO de La Financière de l’Echiquier

Pero no había acabado ahí, y es que si a alguien le gusta tener la última palabra, es al presidente de los EEUU, que respondió con más aranceles, en esta ocasión en más de 200.000 millones de USD en productos chinos. Además, anunció que estaba preparado para incrementar los aranceles otros 200.000 millones.

Por lo que respecta a la Unión Europea, y tras las amenazas recibidas por parte del presidente Trump sobre la imposición de aranceles al sector automovilístico, Jean-Claude Junker acudió a la Casa Blanca a intentar llegar a un acuerdo.

Finalmente se alcanzó un acuerdo comercial en el que contempla la reducción de los aranceles por ambas partes, relajando así las tensiones bilaterales de los últimos meses.

En cualquier caso, la guerra no ha terminado, y va a ser un tema que va a dar que hablar próximamente.

En la guerra no hay ganadores, ¿o sí?

No hay ejemplo de una nación que se beneficie de la guerra prolongada.

Sun Tzu, El arte de la guerra

En la gran cantidad de artículos que se han podido leer estos meses, se ha mencionado en repetidas ocasiones que en una guerra comercial, no habría ganadores. Es más, la guerra comercial podría afectar negativamente al crecimiento global y poner fin al ciclo alcista tras la crisis del 2008.

Si se intensifica en una guerra comercial total entre los EE.UU. y China, las implicaciones son evidentemente malas para la economía mundial, con un crecimiento que probablemente sea más débil y una inflación más alta.

Nuestro pronóstico apunta a la estanflación (alta inflación, desaceleración del crecimiento y aumento del desempleo) con un crecimiento global menor en 0.8% y una inflación 0.7% mayor en comparación con el escenario base. Nuestro escenario base es actualmente crecimiento acumulado de 6.6% e inflación de 5.1% durante 2018 y 2019.

Craig Botham, economista de Schroders

Pues bien, parece que es complejo decir si hay un ganador, pero la verdad es que los mercados bursátiles tienen una opinión diferente. Y como ya sabemos, el ciclo bursátil anticipa al ciclo económico.

Shanghai Composite vs. S&P 500

Fuente: Investing

Como podemos observar, el selectivo chino ha entrado en caída libre, mientras que el S&P 500 está acechando su máximo histórico. Habrá que estar atentos para ver si el Shanghai Composite consigue rebotar, apoyándose en los estímulos que está implementando el gobierno, y si el S&P 500 alcanza su máximo histórico, hitos que podrían marcar la tendencia de los mercados los próximos meses.

Conoce a tu enemigo

Desde Lazard Frères Gestion nos destacan la posible reforma de la Organización Mundial del Comercio. Los ejes de esta reforma, como el endurecimiento de la lucha contra el robo de propiedad intelectual, ponen de manifiesto el claro objetivo de mejorar la eficiencia y eficacia de las funciones de supervisión y transparencia de la OMC en el caso chino.

“Esto nos hace creer que el escenario más probable para los próximos meses será el de una guerra comercial principalmente chino-estadounidense, y no global. Pero con Donald Trump, nunca se sabe, y la amenaza de un aumento de los aranceles a las importaciones de automóviles sigue sobrevolando”.

Julien-Pierre Nouen, economista-jefe y responsable de gestión multi-activa en Lazard Frères Gestion

En respuesta, China contraataca y anuncia subir los aranceles sobre una parte de las importaciones de Estados Unidos mientras propone bajar los aranceles a las importaciones del resto del mundo. La tensión política no parece aliviarse.