¿Cuál es el pronóstico de los gestores ante la reunión de la Fed?

  • 19-06-2019

  • 13 minutos

Ante la inminente reunión del FOMC, tendrán que hacer frente tanto a la desaceleración del crecimiento, como a la débil inflación, por ello, las diferentes gestoras han mostrado su opinión ante los distintos escenarios.

François Rimeu, estratega senior de La Française AM

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La reunión de este jueves de la FED va a ser un encuentro difícil. Los mercados están descontando una posición dovish, por lo que el organismo tendrá que tener cuidado de no defraudar y, al mismo tiempo, dejar suficiente margen de maniobra en caso de que se produzcan flujos de noticias positivas en relación con la guerra comercial. Y si basamos nuestro análisis en reuniones anteriores y en cómo el Sr. Powell ha mantenido la presión, esta misión va a ser difícil de completar.

Algunos puntos a tener cuenta para esta reunión:

  • El ritmo de crecimiento se está ralentizando y la inflación se mantiene por debajo del objetivo (y se mantendrá por debajo de éste hasta finales de año). Los pronósticos de crecimiento e inflación podrían ser ligeramente revisados a la baja, pero no serán el foco de atención de esta reunión.
  • Las tensiones comerciales siguen muy vivas, pero también podrían disminuir significativamente durante la celebración del G20 del 26 al 28 de junio.
  • El mercado ya está descontando un recorte de tipos en julio y aproximadamente tres bajadas en total antes de que finalice el año. Con una economía creciendo alrededor del 2,5% este año y unas condiciones financieras que no muestran estrés, podría ser difícil para el Sr. Powell argumentar a favor de tal sesgo de relajación.
  • Creemos que la mediana del gráfico de puntos para 2019 será revisada a la baja, pero permanecerá lejos del nivel que el mercado está descontando.

El Sr. Powell tiene mucho margen para decepcionar y no ha sido, ni mucho menos, el presidente más fácil de leer. Reconocemos que la incertidumbre es alta, y reduciremos nuestra exposición al riesgo antes del evento, especialmente dados los movimientos que vimos en los mercados de renta fija tras el discurso de Draghi en Sintra.

Laurent Denize, director adjunto global de Inversiones de ODDO BHF AM

Con la fuerte inversión que presenta la curva de tipos, la Fed sufre presiones cada vez mayores del mercado para rebajar los tipos. Los forwards implícitos apuntan a rebajas de 50 pb ya descontadas de aquí a fin de año y otros 50 pb para 2020. Sin embargo, no es probable que la Fed actúe tan pronto, lo que supondrá obstáculos negativos.

El PIB de EE. UU. del primer trimestre registró un buen dato, 3,1%, aunque gracias a la gran contribución de la acumulación de existencias. Para el segundo trimestre se prevé un PIB de solo el 1,5%. Los índices PMI han descendido, debido a la reducción del estímulo fiscal y al aumento de la incertidumbre comercial. Por su parte, la demanda de consumo sigue respaldada por la fuerte creación de empleo. Por último, es probable que la Fed tenga que bajar los tipos antes de fin de año.

Evan Brown, responsable de responsable de estrategias macro de UBS AM

Con esta expansión económica de EE.UU., hasta ahora la más larga registrada, no es sorprendente que los inversores sean cada vez más cautelosos sobre cuánto tiempo puede durar. Pero se ha materializado una confluencia de acontecimientos que sugieren que esta expansión económica puede continuar hasta bien entrado el 2020 y probablemente más allá.

Después de haber girado en medio de la aguda restricción de las condiciones financieras a finales del año pasado, la Reserva Federal ha cambiado su enfoque a la obstinada caída de la inflación frente a su objetivo del 2%. Esto ha llevado a un creciente debate sobre el marco estratégico de la Reserva Federal y sobre la necesidad de que el banco central piense en errar en el lado de una política más acomodaticia con el fin de llevar la inflación y las expectativas de inflación a su objetivo de forma sostenible. Además, los riesgos a la baja para el crecimiento relacionados con el conflicto comercial podrían, en última instancia, llevar a la Reserva Federal a una cierta relajación.

Otros bancos centrales de todo el mundo se han movido de manera casi uniforme en una dirección similar, con el Banco Central Europeo y el Banco de Japón haciendo presión sobre las expectativas de endurecimiento y el Banco de la Reserva de Australia cambiando hacia una relajación total. Si hay una lección del período posterior a la crisis, es no apostar a que los bancos centrales encuentren formas creativas de proporcionar la acomodación necesaria para amortiguar el crecimiento económico. Y la caída sincronizada de los rendimientos a largo plazo está proporcionando un importante estabilizador automático contra la incertidumbre comercial y otros vientos en contra. Mientras tanto, la productividad está aumentando realmente en los Estados Unidos, lo que sugiere que el ciclo, a pesar de su duración, todavía tiene patas.

La Reserva Federal no ha logrado alcanzar de forma sostenible su objetivo de inflación del 2%.

Adrien Pichoud, economista jefe y gestor de carteras

La dinámica de crecimiento en los países desarrollados lleva mostrando atonía desde hace varios meses; una tendencia que no se ha revertido. En este contexto, la economía estadounidense sigue destacando gracias a una demanda interna firme y sostenida, pese a que el contexto de crecimiento global sigue frenando esta dinámica. La fortaleza del mercado laboral y un crecimiento leve, aunque positivo en las rentas personales reales siguen alimentando el crecimiento del PIB. Las repetidas insinuaciones de la Reserva Federal acerca de que a día de hoy está dispuesta a asistir a una aceleración de la inflación de hasta el 2% o por encima de esta cota durante cierto tiempo antes de plantearse nuevas medidas de ajuste garantizan implícitamente que la política monetaria continuará siendo favorable durante bastante tiempo.

Las sólidas rentabilidades registradas en lo que va de año responden a una política monetaria más acomodaticia en EE. UU., así como a las expectativas de mejora del crecimiento y a una resolución a la situación arancelaria. Pero es difícil entusiasmarse con la sostenibilidad de un repunte del mercado que consista en ampliar las valoraciones en un entorno de beneficios a la baja. Dicho de otro modo, es probable que los mercados se hayan anticipado.

Nick Wall, co-gestor del fondo Merian Strategic Absolute Return Bond

La paciencia ya no es un lujo a disposición del presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), Jerome Powell. Ya se habría sentido acorralado por los fuertes recortes de los precios de los mercados, y la guerra comercial entre China y EE.UU. debilitó la confianza de las empresas, y ahora, el Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha aumentado la presión para actuar. Los comentarios de Draghi en Sintra hoy señalan que se anunciarán recortes en las tasas y, potencialmente, más medidas de alivio cuantitativo antes de que finalice su mandato en octubre. Esto ha provocado la debilidad del euro, ya que miles de millones de euros más de deuda europea se negocian ahora con un rendimiento negativo.

¿Por qué es esto importante? Si la Reserva Federal toma una postura agresiva mañana, alegando que los diferenciales de crédito y los mercados bursátiles están cerca de niveles récord, entonces es probable que el dólar estadounidense se mueva con fuerza. Los diferenciales de rendimiento entre los tipos de interés de EE.UU., Europa y Japón serían tan amplios que el dinero simplemente fluiría hacia los fondos del mercado monetario de EE.UU., privando al resto del mundo de la divisa de financiación mundial. Esto es importante dada la acumulación de deuda denominada en dólares en los mercados en desarrollo desde la crisis. También presionaría al renminbi chino para que se debilitara, alimentando las tensiones geopolíticas antes del G20 a medida que el renminbi se acercaba a siete por dólar. Y, por último, los diferenciales de crédito se ampliarían a medida que la Fed devaluara y los mercados bajaran los precios de los beneficios en el extranjero para las empresas estadounidenses debido a la fortaleza del dólar. A medida que esto se desarrollaba, la Reserva Federal, en mi opinión, terminaría realizando otro giro de 180 grados y validaría los precios de mercado.

Es por ello que tiene sentido esperar que la Reserva Federal se mantenga firme durante el verano, ya que cualquier reticencia a la relajación se sentirá rápidamente en los mercados, pero el momento es difícil de predecir. Todavía no conocemos lo suficiente a esta Reserva Federal como para tener confianza en que será proactiva y extenderá el ciclo de crecimiento que rompe récords. Si la Reserva Federal no está dispuesta a reducir el grado de divergencia de la política monetaria con otros bancos centrales de los mercados desarrollados, corre el riesgo de poner fin a este ciclo económico mediante un desastroso repunte del dólar.

Juan Ramón Casanovas, Head of Private Portfolio Management en Bank Degroof Petercam Spain

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La Reserva Federal estadounidense celebra esta semana su cuarta reunión del año. Este evento puede caracterizarse por marcar un cambio de rumbo radical en la estrategia seguida por la Fed desde hace varios meses. De las últimas declaraciones de su presidente, Jerome Powell, y de algunos de sus miembros, se desprende que las subidas de tipos han llegado a su fin y que incluso podríamos asistir este año a una posible bajada.

La ralentización del crecimiento económico en las últimas semanas, unido a la incertidumbre generada por el recrudecimiento de la guerra comercial con China y unos datos de inflación muy por debajo de las expectativas, justificarían este cambio de rumbo del organismo.

Jerome Powell ya dio un giro en su discurso en las pasadas reuniones, cuando renunció a las dos subidas de tipos que había previsto con anterioridad para 2019. La constatación de que el crecimiento se está viendo afectado por el incremento de la tensión comercial entre Estados Unidos y China ha sido el factor clave para este cambio de estrategia.

El presidente de la Fed de San Luis, James Bullard, adelantó hace unos días que una rebaja en los tipos de interés podría estar garantizada pronto. Bullar apuntó que la incertidumbre generada por la guerra comercial puede ser un factor desestabilizador del crecimiento global y puede afectar a los datos macroeconómicos de Estados Unidos.

Por otro lado, desde la Administración de Donald Trump llevan ya meses exigiendo a la Fed y a su presidente un cambio de estrategia que ayude a mitigar en el crecimiento económico la falta de estímulos al no poder aplicar una nueva rebaja de impuestos, tal y como ellos pretendían.

La evolución de las bolsas en el mes de mayo, con correcciones provocadas básicamente por los peores datos macroeconómicos y por la tensión geopolítica, han llevado a los tipos de interés de toda la curva a niveles no vistos en mucho tiempo. El bono a 2 años se encuentra en niveles del 1,87%, el de 5 años prácticamente en el mismo nivel en 1,86%, el de 10 años en 2,11% y el de 30 años en 2,61%. La curva está prácticamente plana o ligeramente invertida hasta el 5 años y toma algo de pendiente a partir del 7 años.

El mercado descuenta ya con una probabilidad muy alta esta bajada de tipos antes del cierre del ejercicio, por lo que, de no anunciarse o dejarse entrever en esta reunión, provocaría una mayor incertidumbre y probablemente correcciones en los mercados de renta variable y de renta fija.

Frank Borchers, gestor senior de Ethenea

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Una muestra del escenario al que nos enfrentamos es el índice de Gerentes de Compra o PMI manufacturero. Este indicador adelantado del desarrollo económico ha descendido en los últimos meses. Recientemente también hemos visto una inflación más débil, con cifras del mes de mayo por debajo de las estimaciones de los analistas.

En nuestra opinión, este débil crecimiento es atribuible principalmente a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que se intensificó aún más a principios de mayo con la imposición de nuevos aranceles.

Ahora, la atención está puesta en la cumbre del G20 que se celebrará en Japón los días 28 y 29 de junio, ya que se espera que tenga lugar un encuentro al margen de la cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe de Estado de China, Xi Jinping. Dado que es probable que el resultado de esta reunión tenga un impacto significativo en las perspectivas de la economía mundial, creemos que la Fed se abstendrá de reducir los tipos de interés en la reunion de esta semana y esperará a que continúen las conversaciones antes de decidir sobre nuevas medidas. El aplazamiento de este debate hasta su próxima reunión en julio debería dar al Comité de la Fed una idea más clara de si decidirán o no bajar los tipos de interés oficiales. Actualmente, los precios de los futuros de los fondos federales están descontando unos tipos de interés más bajos.

Franck Dixmier, Global Head of Fixed Income de Allianz Global Investors

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Los mercados esperan con impaciencia la próxima reunión de política monetaria de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que tendrá lugar los días 18 y 19 de junio. La escalada de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ha provocado que los inversores teman una fuerte desaceleración del crecimiento mundial; la volatilidad del mercado de renta variable ha vuelto a subir; mientras que las expectativas de inflación han seguido cayendo, con la previsión de la tasa de swap de inflación dentro de cinco años para dentro de otros cinco cayendo (5Y5Y inflation swap rate) a 2,03% a principios de junio, a pesar de un ligero repunte en la inflación subyacente en abril, y el índice de precios PCE «básico» (Core PCE) pasando del 1,5% en marzo a 1,6% en abril. Como resultado, los mercados ahora están anticipando un poco más de tres recortes de tipos de 25 puntos básicos en los próximos 12 meses, incluyendo un poco más de dos para finales de año. Además, la presión política está aumentando, ya que el presidente Trump quiere mantener la actividad económica a toda costa.

Jerome Powell, el presidente de la Fed, por lo tanto, tendrá que comprometerse en un acto de equilibrio: si la resistencia de la economía de los Estados Unidos, que sigue siendo sólida, no le proporciona un argumento que justifique un cambio en la política monetaria debería indicar, no obstante, que El banco está listo para una «Fed Put» (una bajada de tipos) si es necesario para compensar los efectos negativos de las tensiones comerciales.

Esto probaría que está escuchando el mensaje enviado por los mercados para no endurecer las condiciones financieras. En un discurso pronunciado en Chicago el 4 de junio, Jerome Powell dijo que estaba supervisando de cerca el impacto de las tensiones y que estaba dispuesto a actuar de manera apropiada si fuera necesario, abriendo así la puerta a un recorte de tispos sin mencionarlo explícitamente.

Nos parece muy probable que ahora el próximo movimiento de la Fed sea un recorte de tipos, no un aumento. Sin embargo, creemos que la Fed no tomará una decisión en la reunión del 19 de junio. Hay varias razones para esto:

  • La economía de los Estados Unidos es resistente, al estar apoyada por el consumo de los hogares y tras haber superado el objetivo de pleno empleo. La Reserva Federal necesita más tiempo y datos reales para ajustar sus orientaciones a la baja, y esto debería incluir indicadores convergentes que confirmen un deterioro real de la actividad.
  • La normalización de la política monetaria quedó en suspenso tras nueve alzas en los tipos, con los del Fondo Federal que fluctuaron entre 2,25% y 2,50%, desde niveles históricamente bajos. Por lo tanto, el margen de maniobra del banco central es limitado: los recortes de tipos serán un recurso escaso, cuyo momento debe ser particularmente bien medido para garantizar la máxima eficiencia.
  • Los mercados de renta variable estadounidenses, a pesar de la volatilidad, están cerca de máximos históricos y continúan experimentando uno de los ciclos alcistas más largos de la historia.
  • Finalmente, Jerome Powell debe evitar un error de política monetaria a toda costa: incluso si es poco probable, no se puede excluir la posibilidad de que se alcance un acuerdo comercial favorable entre los Estados Unidos y China. Esto podría reactivar la economía estadounidense y conducir a un aumento de la inflación y de las previsiones de inflación.

Dadas las altas expectativas del mercado, un discurso menos moderado de lo esperado debería decepcionar temporalmente a los inversores tanto en renta variable como en renta fija. Creemos que cualquier corrección en los tipos en Estados Unidos brindaría la oportunidad de tomar cierta duración de bonos americanos en las carteras.

Gary Kirk, gestor de TwentyFour AM

Esta semana Jerome Powell y sus compañeros del FOMC (Comité Federal del Mercado Abierto) de la FED se sentarán a determinar el nivel de los tipos de interés y, a pesar de la expectativa de que no se producirá ningún cambio, esta reunión será seguida muy de cerca por los participantes del mercado, ya que analizarán cada una de las frases y de los comentarios que se hagan en la rueda de prensa posterior.

Powell sabe que la economía y los mercados han llegado a un delicado punto de transición. Los datos económicos continúan mostrando que EE.UU. se encuentra en un período de expansión, y los datos de las ventas al por menor del viernes sugieren que el consumidor de los EE.UU. se mantiene en una forma adecuada, pero la actual disputa sobre los aranceles con China y otros socios comerciales importantes está creando claramente un viento económico en contra que la economía no puede permitirse en la actualidad. Además, la inflación se mantiene en unos niveles obstinadamente bajos, por lo que el mercado mantiene cierto escepticismo ante la posibilidad de que la Reserva Federal tenga las herramientas adecuadas en sus manos para mantener cerca de la meta oficial del 2%. Además, existe una considerable presión externa para recortar los tipos tanto por parte de la Casa Blanca como de Wall Street.

El mercado le está dando una probabilidad del 20% a un recorte de tipos en la reunión del miércoles, y coincidimos en que un movimiento de la Reserva Federal generaría una conmoción considerable, en particular antes de que se produzca la reunión del G20 a finales de mes en Osaka. Se espera que en este foro se produzca un diálogo entre bastidores entre funcionarios estadounidenses y chinos, y cualquier anuncio de que se reanudan las conversaciones comerciales posiblemente será recibido con alivio tanto por los mercados como por las empresas. Es probable que en esta reunión la Reserva Federal mantenga la paciencia y que espere a ver el resultado de Osaka y cómo podría afectar el sentimiento subyacente y a los fundamentales de la economía.

Para nosotros la retórica que use el FOMC va a ser más interesante que la propia decisión. Con una probabilidad implícita del 96% de un recorte de 25 puntos básicos en la reunión de julio y del 97% en la de septiembre (no hay reunión de agosto), el mercado se ha preparado para decepcionarse si los comentarios de la Reserva Federal se interpretan como demasiado hawkish. De hecho, el mercado descuenta una probabilidad de un 86% a que se producirán al menos dos recortes de 25 puntos básicos hasta finales de año.

La posición de Powell es delicada, ya que tiene que seguir una línea muy delgada para mantener el equilibrio de las expectativas con la incertidumbre geopolítica como telón de fondo. Asimismo, mantenemos en enfoque equilibrado con flexibilidad para ajustar nuestro sesgo en esta encrucijada actual.

Stefan Kreuzkamp, CIO de DWS

En nuestra opinión, la Reserva Federal (Fed) no modificará los tipos de interés el miércoles. Sin embargo, podría estar preparando el terreno para un recorte de tipos en un futuro próximo. Esto estaría menos relacionado con el clima económico actual, y mucho más con la presión externa e interna que está afectando a la Reserva Federal.  

Si observamos el doble mandato de la Reserva Federal – pleno empleo y estabilidad de precios-, actualmente no hay necesidad para actuar en relación con el primer mandato. La tasa de desempleo se encuentra actualmente en un mínimo histórico del 3,6%. De hecho, las empresas siguen teniendo problemas para cubrir los puestos de trabajo. Recientemente se han creado nuevos puestos de trabajo temporales, que a menudo son un indicador de referencia. Los índices de gerentes de compras (PMI) ha caído ligeramente, pero incluso en este caso el componente de empleo ha seguido siendo expansivo. 

En términos de estabilidad de precios, existe una discrepancia entre las cifras actuales y las expectativas. Este año, la tasa de inflación de EE.UU. parece ser un poco más débil, sin embargo, la inflación subyacente ha oscilado entre el 1,7 y el 2,3 % desde hace tres años. Dicho esto, en los últimos dos meses las expectativas de inflación han caído casi medio punto porcentual. Tienden a seguir de cerca los precios del petróleo, que cayeron alrededor del 20% en el mismo período. El comportamiento del precio del crudo se vuelve realmente significativo para la Reserva Federal, sólo cuando impacta en los precios secundarios.

Otro efecto secundario más relevante es cómo están reaccionando el mercado de bonos. En las últimas semanas han enviado señales claras, especialmente en el mercado de futuros sobre fondos de la Reserva Federal. Este está descontando entre dos y tres recortes de tipos de interés para finales de año.    

Precisamente de ahí podría venir el mayor potencial de presión sobre la FED. En las últimas semanas ha hecho poco para contrarrestar estas expectativas del mercado. De hecho, han hecho todo lo contrario con los comentarios de algunos de sus miembros que han añadido más combustible a estas expectativas. Por lo tanto, el potencial de decepción es alto si la Reserva Federal no indica el alcance de un recorte en la próxima reunión o en la siguiente. Es probable que esto tenga un impacto a corto plazo en los mercados de renta variable y de renta fija. A su vez, estos canales llevarían a condiciones de financiación más difíciles para las empresas, lo que también es un indicador importante para la Reserva Federal.

El resultado es que la Reserva Federal está pasando de ser un motor del mercado a estar impulsada por el mercado. Esto se ve exacerbado por las críticas del presidente de los EE.UU. a la Reserva Federal. Ya sea porque los guardianes monetarios sucumban a la insistencia de Trump en cuanto a tipos de interés más bajos o no, habrá sospechas de que sus acciones han sido motivadas políticamente.

Durante sus dos días de reunión, la Reserva Federal deliberará sobre consideraciones políticas y técnicas de mercado mucho más que sobre los factores económicos. Creemos que reconocerán la presión al menos revisando su postura de «ser paciente» como en el pasado, para anunciar, «reaccionar adecuadamente». Después de los sorprendentes comentarios moderados de Mario Draghi en Sintra el martes por la mañana, esto es probablemente lo menos que el mercado espera ahora de la Reserva Federal.