¿Cuáles son las valoraciones de las gestoras acerca del nombramiento de Christine Lagarde?

  • 04-07-2019

  • 12 minutos

A raíz del nombramiento en el día de ayer de Christine Lagarde como nueva presidenta del Banco Central Europeo, surgen muchos interrogantes. Desde las gestoras A&G Banca Privada, Schroders, TwentyFour AM, Bank Degroof Petercam, Aberdeen Standard Investments, Ethenea, DWS, PIMCO, Allianz Global Investors y Natixis IM ofrecen su visión sobre el papel que podría jugar Christine Lagarde como presidenta del BCE.

Diego Fernández Elices, director general de inversiones de A&G Banca Privada

Christine Lagarde será percibida como “dovish”, especialmente después de sus declaraciones en el reciente G20. Es un perfil político más que técnico y ha argumentado con frecuencia que, los gobiernos que tengan la posibilidad de hacerlo, deberían utilizar su política fiscal para mitigar las desaceleraciones.

Aunque es pronto para sacar conclusiones, parece que un nuevo programa de compra de bonos es más probable con Lagarde que con algunos de los otros candidatos de los que se hablaba. Si bien no es su papel, puede ser una buena candidata para intentar unificar voluntades y tener algo de impacto en políticas fiscales necesarias en la UE.

Piya Sachdeva, economista de Schroders

Christine Lagarde, directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha sido nombrada para suceder a Mario Draghi como presidenta del Banco Central Europeo (BCE).

La fuerte implicación de Lagarde en la crisis de la deuda soberana griega desde su rol en el FMI demuestra su postura a favor de la integración europea. Aunque no tiene experiencia directa en política monetaria, Lagarde ha expresado en varias ocasiones su opinión acerca de que los tipos de interés negativos en Europa y Japón eran netamente positivos para la economía mundial. Con estos factores en mente, creemos que será una gobernadora dovish que debería ser visto como algo positivo para los inversores.

Por otra parte, la gran capacidad de comunicación de Lagarde será sin duda útil para la orientación futura del BCE, que -gracias a su predecesor- se ha convertido en una herramienta de éxito en la formulación de políticas del BCE.

Lagarde también ha expresado la necesidad de utilizar todas las herramientas políticas ante la próxima recesión, por lo que su nombramiento probablemente facilitará un mayor debate sobre el uso de la política fiscal en Europa para apoyar el crecimiento.

En cuanto a la actual orientación de la política monetaria del BCE, el banco central ha declarado que, si las cosas no mejoran, puede ser necesario un mayor estímulo. Esto podría incluir un cambio en la orientación a futuro, tipos de interés más bajos o una mayor expansión cuantitativa (QE). El reto al que se enfrenta el BCE es si estas iniciativas políticas pueden cambiar suficientemente las perspectivas, en particular dado el reto que supone la baja inflación, y si la política más acomodaticia se considera internacionalmente como una política de «empobrecimiento del vecino» que debilita al euro.

Mark Holman, CEO de TwentyFour AM

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Alivio para el mercado de bonos tras el cambio en el BCE que representará Lagarde

Los mercados de bonos europeos pueden disfrutar con un suspiro de alivio esta mañana al conocerse el anuncio de que Christine Lagarde se prepara para ser la nueva presidenta del Banco Central Europeo, sucediendo a Mario Draghi en octubre.

Un alivio que quizá se produce más por saber quién no va a ser el nuevo presidente, que por la persona que va a estar al mando del Banco Central. El presidente del Bundesbank alemán, Jens Weidman, fue considerado durante un tiempo como uno de los favoritos para el puesto. Pero mientras que Draghi será recordado por prometer hacer «lo que sea necesario» para preservar el euro, Weidman es conocido por intentar evitar que se promulgaran algunas de las políticas de Draghi. Cabe recordar que el primer coqueteo con los programas de expansión cuantitativa (QE) en la Eurozona se produjo con las operaciones monetarias simples (Outright Monetary Transactions, o OMT) que, aunque nunca se utilizaron, generaron una sensación de gran comodidad a los mercados justo en el momento en el que se encontraban en su punto más vulnerable. Fue Weidman quien se opuso con tanta fuerza a este programa que acudió al Tribunal Constitucional de Alemania para que se cuestionara su legalidad. Afortunadamente no tuvo éxito. Un BCE bajo el mando de Weidman siempre habría parecido más débil en los momentos de crisis del mercado, lo que habría hecho más probable que se produjeran nuevos ataques que hubieran puesto en cuestión la viabilidad del euro.

¿Y qué hay de Christine Lagarde? Se convierte en la primera mujer presidenta de la institución que, además, no es economista de profesión. Naturalmente, acogemos con satisfacción el gran espíritu de diversidad en las filas de la Eurozona, pero más que eso, creemos que un político al mando, con un currículum muy relevante, podría hacer un trabajo aún mejor que otro economista. El BCE tiene en sus filas todos los economistas competentes que necesita, ¿realmente sería necesario uno más? Mario Draghi no pasará a la historia por ser un gran economista, sino más bien por su sentido político, que contribuyó a preservar el euro con la ayuda de una fuerte voluntad y una gran determinación. Estas son las habilidades que Christine Lagarde ha adquirido en sus funciones en el ministerio de finanzas francés y como presidenta del Fondo Monetario Internacional. En su último mandato en el FMI siempre alentó a las naciones a hacer más para estimular sus economías, ya sea a través de políticas monetarias, expansión fiscal o reformas estructurales. Aunque es difícil etiquetarla de paloma o halcón en este momento, ya que todavía no ha votado sobre la política monetaria, nuestra sensación es que seguirá prefiriendo la cautela, que es lo que le gustará a los mercados.

Bruno Colmant, Head of Macro Research, Bank Degroof Petercam

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Christine Lagarde dejará el Fondo Monetario Internacional para ocupar la presidencia del BCE. Considero que es una excelente elección. En primer lugar, es una abogada de alto nivel, ha dirigido el FMI en tiempos complicados y ha tenido que gestionar la crisis griega en particular. Además, es una mujer que ha demostrado, sobre todo, una sensibilidad socioeconómica adecuada durante la crisis de la deuda soberana a escala europea. Tiene una doctrina de pensamiento que es moderada. Se trata, pues, de una elección equilibrada en relación con la candidatura del alemán Jens Weidmann que, sin duda, habría tenido una inclinación un poco más psicológica.

Pese a que es abogada de formación, no economista, es probable que no lleve a cabo grandes cambios en la gestión del organismo, ya que la mayor parte del trabajo ha sido realizado por Mario Draghi. Hoy, el Banco Central debe gestionar la emisión monetaria, los tipos de interés negativos, pero sobre todo la forma en que se abordarán las próximas crisis. Y en esta área, los estadounidenses están unos años por delante de nosotros. De hecho, la crisis de 2008, la famosa crisis de las hipotecas subprimes, fue un duro golpe para todas las economías. Ya en 2008-2009, los británicos y estadounidenses comenzaron a imprimir moneda. No fue posible hacerlo en Europa hasta 2015, lo que significa que llevamos un retraso de siete años. Mientras tanto, los estadounidenses han normalizado su política monetaria y están preparados para enfrentarse a otras crisis, mientras que Europa se ha quedado atascada en tipos de interés negativos. La dificultad para Christine Lagarde será, por tanto, saber cómo gestionar la próxima crisis, si es que alguna vez se produce.

Como la propia Christine Lagarde comentó hace meses, la eurozona no está suficientemente equipada para afrontar una nueva crisis. La eurozona no ha hecho ningún progreso institucional. Sólo el Banco Central Europeo ha mantenido la moneda en condiciones de mercado, de forma bastante hábil, pero hoy en día todavía no existe un presupuesto para la zona euro y no existe una gobernanza bien definida. De hecho, es la creación de dinero, la impresión de euros, lo que ha permitido reforzar la zona monetaria, pero al precio de unos tipos de interés negativos, lo que significa, por ejemplo, que el ahorro no está suficientemente remunerado, por lo que nos encontramos en una situación que no puede considerarse normal en términos de gestión financiera.

De hecho, es posible que vivamos durante años en un período de tipos de interés muy bajos, porque no hay inflación y porque la economía actual se ve afectada principalmente por el envejecimiento de la población, que está moderando las tasas de interés.

Paul Diggle, economista político de Aberdeen Standard Investments

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Una barrera gigante se alza en el camino de Lagarde para que sea efectiva

El Presidente del BCE siempre ha tenido que aplacar a los gobiernos nacionales para que hagan algo, una tarea para la que Mario Draghi siempre ha sido bueno. Christine Lagarde es probablemente la única candidata que es aún más experta que Draghi en esta labor.

Su nombramiento explica muy bien la situación en la que se encuentra Europa: están buscando a un hombre de Estado consumado para que haga un trabajo de política monetaria.  Eso no es necesariamente algo malo. Lagarde no es una economista formalmente capacitada, pero tiene una gran experiencia a sus espaldas. El economista jefe Philip Lane la apoyará hábilmente en los aspectos más técnicos del trabajo.

Los inversores aplauden su nombramiento porque creen que facilitará que se pongan en marcha nuevos estímulos. Podría servir. Ella ya se ha mostrado como una persona pro-estímulo monetario y  favorable al QE en particular. Bajo su supervisión, el FMI también ha apoyado los tipos negativos, aunque es consciente del potencial de desestabilización financiera que también traen consigo las tasas excesivamente negativas.

Los movimientos que se han producido en los mercados financieros son una reacción clara a la percepción que se tiene de ella como alguien dovish. Pero su nombramiento no cambiará mucho la política del BCE a corto plazo.  Los mercados de bonos europeos ya se estaban recuperando basándose en la creencia de que Mario Draghi está preparando un recorte de tipos y un QE. Al tratarse de una candidata dovish, el nombramiento de Lagarde acaba de añadir combustible al fuego.

Lo que el rally en los mercados ignora es la hercúlea tarea a la que se enfrenta Lagarde. Los recortes de tipos y el QE impulsarán los mercados de renta variable y de renta fija por el momento. Dará un respiro a los bancos europeos y ayudará a las empresas a mantener bajos los costes de financiación.

Sin embargo, el panorama a largo plazo es más preocupante. El BCE tiene muy poco margen de maniobra para recortar los tipos de interés de forma significativa, y las ganancias que se obtendrán de la reanudación de las medidas de ajuste cuantitativo serán limitadas. Lo que Europa realmente necesita es que los gobiernos persigan el estímulo fiscal, profundas reformas estructurales y una mayor integración europea. Todo el mundo lo sabe, y el propio Mario Draghi ha pasado años repitiendo el mensaje sin cesar, en gran parte en vano. Los políticos europeos habrán escuchado el mensaje de Mario Draghi y, sin embargo, no se han sentido atraídos por él. La ironía, por lo tanto, es que están nominando a alguien cuyas habilidades particulares tratarán de hacer que hagan cosas que claramente no quieren hacer.

Volker Schmidt, gestor senior de Ethenea

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En su actual cargo de directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde ha advertido a menudo a la eurozona que la forma más eficaz de impulsar el crecimiento es llevar a cabo reformas estructurales en los mercados laborales e introducir iniciativas para aumentar la competitividad. Sin embargo, como presidenta del BCE, sólo podrá apoyar a los gobiernos de la eurozona en la aplicación de estas medidas mediante una política monetaria prudente. Recientemente, el BCE insinuó un nuevo recorte de tipos y la posibilidad de una relajación aún más cuantitativa. Esperamos que la decisión final sobre este tema dependa menos de quién dirige el BCE y más de los indicadores económicos de los próximos meses y de la trayectoria futura de la economía. También cabe señalar que, aunque desde el FMI Lagarde recomendó utilizar las políticas fiscales nacionales para reducir los desequilibrios, en su nueva función no podrá obligar a Alemania a utilizar su margen de maniobra fiscal para gastar más en infraestructuras o a Italia a reducir su endeudamiento.

Además de fijar la política monetaria, el BCE también es responsable de la supervisión del sector bancario. Es probable que Lagarde utilice el poder del banco central para construir un sector bancario más robusto, lo que implica una mayor reducción de los préstamos improductivos en los balances de los bancos supervisados. Una medida que podría ayudar a fortalecer el sector bancario es la creación de una unión bancaria, tal y como propone el FMI, pero para conseguir que esto se apruebe dependería del incierto apoyo de los gobiernos de los Estados miembros del euro.

Con la nominación de Christine Lagarde, ahora tenemos una segunda presidenta de un importante banco central – la primera fue Janet Yellen en la Reserva Federal de Estados Unidos -. Aunque tiene poca experiencia en bancos centrales, Lagarde ha demostrado sus capacidades en muchas ocasiones, incluyendo la participación del FMI en las operaciones de rescate de varios países de la zona euro, y por lo tanto es una candidata cualificada para el puesto.

Ulrike Kastens, Economista de DWS

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No esperamos un cambio repentino de política. Es probable que la política monetaria acomodaticia del BCE continúe si la inflación se mantiene en un nivel bajo. Como Directora del FMI, Lagarde habló muy temprano y enfáticamente a favor de la flexibilización cuantitativa, el programa mediante el cual el BCE compra bonos. Al igual que Mario Draghi, Christine Lagarde también destaca la importancia de la política fiscal para apoyar la economía europea. Su experiencia comprobada en política fiscal puede ayudarla a aumentar aún más la presión sobre los jefes de estado y de gobierno europeos para ayudar al crecimiento. Ese también podría ser el caso de la unión fiscal; ella ha hecho campaña regularmente para ello. Al igual que Mario Draghi, Lagarde se caracteriza por un estilo no dogmático y pragmático. Además, posee una fuerte red política. Sin embargo, es probable que haya cambios en el estilo de liderazgo. Mario Draghi estableció repetidamente la agenda, la más reciente en el Foro del BCE en Sintra, compareciendo ante la prensa con declaraciones que no habían sido acordadas previamente con el Consejo de Gobierno. Por otra parte, es probable que Lagarde haga mayores esfuerzos para basar sus decisiones en la opinión de consenso del consejo. Si bien ella trae consigo un alto grado de gravitas institucionales, no es una economista capacitada y no tiene experiencia como banquera central. Esto no solo debería mejorar la función del Consejo de Gobierno, sino también la posición en la Junta Ejecutiva del economista jefe recientemente nominado, Philip Lane, quien anteriormente dirigió el Banco Central de Irlanda. Por lo tanto, será el único economista capacitado en el Consejo Ejecutivo de seis miembros del BCE. Otro cambio en la Junta Ejecutiva se llevará a cabo con la salida de Benoit Coeuré más adelante este año. Esperamos que sea reemplazado por un italiano y esperamos que la Junta mantenga su inclinación dovish.

Los mercados han acogido con satisfacción la elección de Lagarde con nuevas caídas en las tasas de interés. La reacción es más evidente en los bonos del gobierno italiano. Los rendimientos de los bonos a 10 años han caído de 2.1 a 1.75 por ciento en los últimos tres días, lo que emula la caída en el rendimiento de los bonos del gobierno alemán, pero también reduce aún más el margen a los bonos. Por el momento, por lo tanto, todo apunta nuevamente a un entorno de tasas de interés bajas y sostenidas, más bajo durante más tiempo, aunque asumimos que la presión a la baja de las tasas de interés perderá impulso.

Andrew Bosomworth, gestor de PIMCO

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Christine Lagarde debería aportar una perspectiva fiscal a la política monetaria, lo que podría ser oportuno, dado que el desafío que enfrentará el BCE durante la próxima recesión no solo será lo que haya en la «caja de herramientas», sino también la eficacia de esas herramientas. Una perspectiva fiscal de la política monetaria podría dar el enfoque de que el BCE continúe apoyando la emisión fiscal de los gobiernos a través de la compra de activos en el mercado secundario. Personalmente, ella ha abogado por que el BCE mantenga una postura acomodaticia y el FMI apuesta por una mayor simplicidad y simetría de la meta de inflación, por lo que se podría esperar que parte de su enfoque esté puesto en esto.

Ann-Katrin Petersen, VP Global Economics & Strategy, de Allianz Global Investors

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Se han llevado a cabo muchos «tomas y dacas» políticos para alcanzar un acuerdo sobre los principales puestos de la UE, incluído el sucesor de Mario Draghi como presidente del BCE. Algunos hechos subrayan por qué esto no es motivo para estar demasiado emocionado:

  • El presidente del BCE es miembro de la Junta Ejecutiva del BCE y del Consejo de Gobierno, el comité de formulación de políticas del BCE. La Junta Ejecutiva, en efecto, ejecuta el BCE día a día. Cabe mencionar que sus seis miembros tienen un voto permanente en las decisiones del Consejo de Gobierno (a diferencia de los gobernadores de los bancos centrales nacionales que actualmente rotan 15 votos entre 19 miembros).
  • Si bien el presidente del BCE claramente tiene un margen de maniobra con respecto a su tono comunicativo durante los discursos (por ejemplo, Sintra) y las conferencias de prensa del Consejo, incluída enla sesión de preguntas y respuestas, con lo que se configuran las expectativas del mercado, solo tiene un voto de 21 en el Consejo. En otras palabras: el equilibrio general entre los más dovish y hawkish de la política monetaria es crucial para el curso futuro de la política monetaria. Dado que Lagarde tiene una experiencia muy sólida y relevante como ex ministra de finanzas y responsable del FMI, pero como abogada capacitada no tiene antecedentes formales en economía y no ha trabajado en el BCE, se podría argumentar que el papel de los expertos en el Consejo de Gobierno del BCE podría fortalecerse en el futuro, por ejemplo, el papel del nuevo economista jefe del BCE, Philip Lane.
  • El Tratado de la UE requiere que se establezca una política del BCE para la zona euro en su conjunto, no para un estado miembro u otro. En general, aunque no hay duda de que el presidente del BCE tiene un papel importante, su papel en la toma de decisiones de política monetaria no debe ser exagerado.
  • Por último, pero no menos importante, la última decisión de política monetaria del BCE del 6 de junio ha limitado las manos del sucesor del Sr. Draghi en cierta medida: las tasas de interés clave se mantendrán en niveles récord «al menos hasta la primera mitad de 2020». Además, tras el discurso de Sintra del 18 de junio del Sr. Draghi, los mercados ahora valoran una alta probabilidad (actualmente 89,5%) de un recorte de tasas en la reunión de políticas del 12 de septiembre. En otras palabras: cuando la señora Lagarde entre a su nueva oficina en Ostende, en Frankfurt, el 1 de noviembre (el mandato de 8 años del Sr. Draghi finalizará el 31 de octubre), el BCE podría haber anunciado ya un recorte de 10 puntos básicos en la tasa de depósito.
David F. Lafferty, Chief Market Strategist de Natixis Investment Managers

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Si bien Lagarde puede implementar pequeños cambios en el margen, esperamos que continúe con las formas superacomodativas del BCE. El nombramiento de Lagarde fue algo sorprendente cuando pocos economistas predijeron que ella tomaría el mando del BCE. Esto da una idea de cuán complejas fueron las negociaciones para las nuevas posiciones de gobierno de la CE. En este punto, no importa mucho que sea economista, ya que su habilidad para moverse entre los políticos europeos probablemente es más valiosa que un doctorado en Económicas. Con una inflación baja, un crecimiento lento y una reforma estructural difícil de encontrar, las herramientas monetarias han perdido mucha de su eficacia. Sus antecedentes y habilidades de negociación se afianzaron: el FMI sin duda entrará en juego cuando ella defienda un mayor espacio fiscal y una reforma estructural en todo el continente, en un entorno donde sus herramientas han perdido eficacia.

Thomas Mayer, fundador del Flossbach von Storch Research Institute

La señora Lagarde es sin duda una excelente abogada y funcionaria política. Durante su mandato en el FMI, abrió la organización a cuestiones políticas como la justicia distributiva y la protección del clima y suavizó el núcleo del FMI (monitoreando políticas económicas sólidas y asistencia de ajuste condicional). Por lo tanto, espero que continúe la politización del BCE, que comenzó bajo Mario Draghi con el establecimiento del BCE como garante del euro. Con Charles Michel como presidente del Consejo Europeo y Christine Lagarde como presidente del BCE, Emmanuel Macron ha creado los recursos humanos necesarios para implementar sus ambiciosos planes para una integración financiera más estrecha de la zona euro. La Sra. Von der Leyen ciertamente no se interpondría en su camino si de hecho fuera confirmada por el Parlamento Europeo como Presidenta de la Comisión Europea