Cuatro estrategias con enfoque defensivo a considerar en 2019

  • 24-01-2019

  • 4 minutos

El último informe del equipo de analistas de WisdomTree analiza las estrategias de inversión a considerar en este 2019 de cara a mitigar los riesgos de una recesión.

Los mercados globales, con la renta variable de EE.UU a la cabeza, ha tenido un pasar bastante sólido desde la crisis financiera mundial de 2008-09. A medida que comienza 2019, los inversores están comenzando a pensar qué pasaría si se concretase la próxima recesión teniéndose en cuenta que EE.UU estaría atravesando, muy posiblemente, la expansión económica más prolongada desde el período pos Segunda Guerra Mundial. Es importante destacar que las variables de volatilidad indican un nivel de riesgo general más elevado en relación al comienzo de 2017 o 2018.

En semejantes entornos, creemos que los inversores podrían estar pensando en adoptar estrategias de cartera de un modo más defensivo. Igualmente, aún podría haber una buena razón para mantener una exposición a los activos de riesgo, pues las subidas de fin de ciclo pueden y de hecho ocurren. De todos modos, ahora convendría más mitigar el riesgo a la baja.

Citaríamos el antiguo truismo de la inversión que dice: si una cartera pierde el 50% de su valor: ¿cuál es la tasa de rendimiento requerida para volver al punto inicial? Si bien muchos podrían decir inicialmente “50%”, la verdadera respuesta es 100%. Las estrategias que conducen a la posibilidad de rendimientos menos negativos en mercados más desafiantes, pueden ser por ende bastante valiosas.

En WisdomTree, podemos pensar acerca de cuatro estrategias que mitigan el riesgo de pérdida de valor significativo de una cartera en fases de mercado bajistas. Lamentablemente, no siempre funcionan al mismo grado y nada asegura de que lo hagan en cada declive de mercado. De todos modos, igual es importante tenerlas en mente.

Estrategia 1: encontrar valoraciones históricamente bajas.

Cuando los inversores encuentran valoraciones que están o yacen cerca de mínimos históricos, significa que existe un importante indicio de que muchos de los riesgos que acaparan los titulares, puedan ya haber sido descontados. Otro modo de pensarlo es que todos los factores preocupantes que existían, ya llevaron al mercado en cuestión a caer y por lo tanto, al dejar de haber nuevos y sorprendentes motivos para preocuparse, podría ser difícil para dicho mercado caer aún más. A esta estrategia suele estársele asociado el siguiente término: enfoque contra-tendencia.

Los posibles mercados a considerar para una estrategia de esta clase son: los mercados emergentes, la renta variable italiana-sobre todo su sector financiero- y la japonesa.

Estrategia 2: encontrar valores que ofrezcan altos dividendos

Un aspecto de esta estrategia es que considera que en la renta variable, siempre está el componente de dividendo y el componente de precio en el cálculo de una determinada rentabilidad total. El componente de dividendo, en el peor de los casos puede ser cero, o sea, cuando no hay dividendos. El componente de precio en cambio, claramente puede ser positivo, nulo o negativo. En una estrategia basada en valores de rendimiento más alto, la generación de la rentabilidad total se orienta más hacia los dividendos y menos a los precios. Dado que el componente del dividendo es menos volátil, existe un modo de disminuir el riesgo de una estrategia de renta variable.

El otro aspecto a considerar se refiere al hecho de que los valores de mayor rendimiento tienden a encontrarse en sectores más orientados al área defensiva, como las empresas de servicios públicos. La tendencia de exposición hacia estos sectores puede ser otra vía potencial a través de la cual se puede reducir el riesgo total de una estrategia de renta variable.

Los posibles mercados a considerar para una estrategia de esta clase son: la renta variable emergente, de Europa y EE.UU.

Estrategia 3: venta de activos que tienen una correlación positiva con la volatilidad

Utilizando la historia como guía, cuando los mercados de renta variable entran en fases fuertemente negativas, es normal ver variables como el Cboe Volatility Index (VIX) dispararse. El VIX tiene una capacidad de señal importante, dado que indica las volatilidad futura esperada en el S&P 500. Si el VIX sube, significa que existen unas expectativas de una mayor volatilidad a futuro. En algunos activos como las opciones put que tienen al S&P 500 como su índice subyacente, sus precios tenderían a subir en línea con el incremento del VIX.

Una estrategia muy conocida es aquella en donde el inversor puede vender opciones put sobre el S&P 500, pudiendo así hacerse de las primas. Obviamente en una estrategia de emisión de puts, se está totalmente atado a la evolución del índice subyacente sobre el cual las opciones son emitidas. Si las primas logran aumentar junto con el incremento del VIX, entonces existe el potencial de que se mitigue el riesgo bajista en condiciones de mercado más desfavorables.

En EE.UU, la renta variable alcanzó máximos históricos a principios de octubre del año pasado, momento en el cual las valoraciones eran elevadas en comparación a otros mercados globales. Los precios récord y las altas valoraciones relativas tienden a preocupar más a los inversores por los riesgos de caída. En nuestra opinión esta preocupación es un factor crítico al momento de considerar una estrategia de emisión de puts.

El posible mercado a considerar para esta estrategia es: la renta variable de EE.UU.

Estrategia 4: a no olvidarse de los “activos refugio” clásicos

En cada una de estas tres primeras estrategias se aplica un enfoque para reducir el riesgo a una determinada exposición, sea a la renta variable de modo directo o a algún activo con una alta correlación con ella. Reconocemos que a medida que la volatilidad se incrementa, el mantener la exposición a la renta variable puede ser una opción menos favorable dependiendo de si se utiliza o no cualquier modo de reducción de riesgo dentro del enfoque.

En caso de que la volatilidad se incremente debido a la percepción de un riesgo geopolítico acentuado, el oro puede valer la pena tenerlo presente. Históricamente, cuando los inversores han estado preocupados por la ocurrencia de eventos inesperados o sorprendidos por el cambio de la situación política de un país grande, el oro ha estado asociado a una capacidad de generación de rentabilidad diferente a la de la renta variable.

Otra opción puede ser la exposición a ciertos mercados de divisas como el del dólar estadounidense o el yen, los cuales han tendido a valorizarse en momentos de aumento de la volatilidad.

Los posibles mercados a considerar para una estrategia de esta clase son: el oro, el dólar de EE.UU y el yen.

Debido a los recientes acontecimientos, aquí nos hemos focalizado más en las estrategias de corte defensivo. Si los inversores no saben cómo posicionarse en 2019, estos enfoques pueden reducir el riesgo global de la cartera.