Desplome de las bolsas: ¿Qué opinan las gestoras? ¿Dónde están las oportunidades?

  • 17-10-2018

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Las correcciones que sacudieron a las bolsas internacionales la semana pasada no han pillado por sorpresa a los gestores internacionales. El desplome sufrido por Wall Street, donde el Dow Jones llegó a caer más de un 4% en dos sesiones, ha dejado un ambiente de preocupación entre los expertos de la gestión de activos y los inversores.

Fuente: Bloomberg

Y no fue la única bolsa en sufrir: el mercado asiático también se vio afectado con un Nikkei que perdió casi el 4% y un Shanghai Composite cediendo más de un 5% en la madrugada del jueves.

En general, los mercados de renta variable han experimentado una corrección abultada y generalizada, lo que ha llevado a que la mayoría de índices registren un rendimiento negativo en el acumulado del año, con la excepción de los Estados Unidos.

Son varias las razones que explican esta corrección

El principal catalizador para la corrección actual en los mercados de renta variable ha sido el aumento de la rentabilidad de los bonos soberanos estadounidenses, según señala Karolina Noculak, Investment Strategist de Aberdeen Standard Investments. En concreto, la ruptura de la barrera del 3,2% del treasury, es más significativa desde un punto de vista psicológico, que económico.

“El aumento de la rentabilidad de los bonos soberanos estadounidenses ha despertado la preocupación en los inversores de que este factor puede comenzar a afectar pronto a los mercados de renta variable. No estamos aún en esos niveles (que según algunas encuestas se producen cuando los treasuries rondan el 3,5% – 3,6%), pero el mero hecho de que nos estemos aproximando a esa zona ha creado el pánico suficiente como para que los inversores comiencen a vender renta variable”.

Karolina Noculak, Investment Strategist de Aberdeen Standard Investments.

Sin embargo, este movimiento a la baja es algo diferente del ocurrido en febrero, comentan desde Fidelity, que fue realmente un extraño tipo de espiral de limitación de pérdidas que golpeó principalmente a los ETF especializados.

“Los descensos de octubre están achacándose al fuerte repunte de los bonos estadounidenses, pero las causas últimas van un poco más allá. Es un problema que ha girado en torno a los Estados Unidos (a pesar de que, como suele ocurrir en momentos como estos, otros mercados han sufrido la presión de forma más intensa)”.

Jeremy Podger, gestor de fondos de renta variable global de Fidelity

Entretanto, la economía estadounidense da muestras de una tremenda fortaleza, ya que creció a una tasa anualizada del 4,2% en el segundo trimestre. Del mismo modo, los beneficios empresariales de EE.UU. han batido hasta las previsiones más optimistas del año pasado y se prevé que este empuje se note también en el tercer trimestre; así, los estrategas esperan que el beneficio por acción anunciado del tercer trimestre en EE.UU. crezca en torno a un 25% con respecto al mismo periodo del año pasado. Eso es un salto considerable y contrasta con la subida mucho más modesta del 9% del índice S&P 500 durante los últimos doce meses. Así pues, en relación con los beneficios empresariales actuales, la bolsa estadounidense (y el resto de mercados por ese mismo motivo) está considerablemente más barata hoy que hace un año.

Thomas Herbert, Head of Portfolio Management en Ethenea, cree que la lista de posibles desencadenantes de la volatilidad vivida la semana pasada es bastante larga: los conflictos comerciales, las dinámicas de la deuda italiana, el Brexit, las tensiones en el entono saudí y el aumento de los precios del petróleo.

“Creemos que la gota que colmó el vaso fue que la rentabilidad del bono del tesoro estadounidense a 10 años alcanzase el 3,25%. En un entorno en el que los principales bancos centrales drenan lentamente la liquidez y continúa la política de elevar los tipos de interés cualquier endurecimiento de las condiciones financieras se recibe con mayor nerviosismo por parte de los mercados financieros. En particular, cuando la renta variable y los bonos corporativos se negocian en niveles relativamente ambiciosos”.

Thomas Herbert, Head of Portfolio Management en Ethenea

Históricamente, el endurecimiento de las condiciones financieras por parte de los grandes bancos centrales ha generado una mayor volatilidad en los mercados de capital. El hecho de que ni el BCE ni la Fed hayan hecho declaraciones tranquilizadoras a los mercados la semana pasada, indica que Draghi y Powell no ven nada inesperado en la situación actual, apunta Herbet.

Además, este movimiento bajista, ya iniciado por la subida de los tipos estadounidenses desde la semana anterior, se ha visto alimentado por la confrontación presupuestaria entre el gobierno italiano y la Comisión Europea, por las dudas sobre el crecimiento emergente, por la reciente flexibilización monetaria del Banco Popular de China que se ha percibido como la señal de que el crecimiento interno necesitaba apoyo, y por la continuación de las tensiones comerciales…, entre otras razones, según sostienen desde la gestora La Financière de l’Echiquier.

“No obstante, nada realmente nuevo bajo el sol. Al igual que los temores suscitados por una subida -muy modesta, sin embargo- de los tipos largos estadounidenses, los mercados empiezan, simplemente, a integrar ciertas realidades. También han aprovechado esta conjunción de factores para llevar a cabo una purga, probablemente necesaria, considerando los excesos de valorización en ciertos compartimentos”.

La Financière de l’Echiquier

Precisamente los valores de crecimiento y los tecnológicos han sido los más afectados En dos días, el índice tecnológico FANG+ ha perdido el 6%. Desde el comienzo del año, todos los valores caros han subido y todos los valores baratos han seguido bajando.

Además, desde la gestora francesa sostienen que “la violencia del movimiento se ha visto probablemente aumentada por la acción de las estrategias cuantitativas o sistemáticas, en las que la activación de ciertos stop-loss (límites de pérdidas) ha causado ventas masivas”.

Otro factor “técnico” importante, el periodo denominado de black-out (bloqueo) que precede a la publicación de los resultados de las empresas en Estados Unidos. Durante este periodo, que se prolonga hasta el final de mes, las empresas estadounidenses no pueden realizar recompras de acciones. Ahora bien, desde hace un año, gracias a la reforma fiscal que les ha permitido repatriar las cantidades en efectivo mantenidas en el extranjero, las empresas estadounidenses han sido casi las únicas compradoras netas de acciones de dicho país. Por lo tanto, este periodo de bloqueo retira un factor de apoyo fundamental al mercado estadounidense.

Tras el desplome, ¿dónde se encuentran las oportunidades?

Una política monetaria menos acomodaticia durante esta etapa del ciclo económico continuará causando una mayor volatilidad de la que hemos experimentado en 2017. Es probable que esta tendencia se mantenga. Sin embargo, esto no significa que el potencial de la renta variable esté limitado alrededor de los niveles actuales.

“En los EE.UU. en particular, los ‘esteroides de la política fiscal’ aún proporcionan un buen apoyo para el crecimiento, las ganancias y la renta variable, y veríamos cualquier otra corrección significativa como una oportunidad de compra”.

Thomas Herbert, Head of Portfolio Management en Ethenea

Respecto a Europa, todavía ven compañías atractivas pero optan por esperar y ver cómo evoluciona la situación política en el Viejo Continente antes de aumentar su amplia exposición a la renta variable. El debate sobre la sostenibilidad de la deuda y las debilidades estructurales en el sector bancario pueden extenderse rápidamente y ejercer presión sobre los mercados, especialmente en los llamados países periféricos del bloque monetario.

Desde Fidelity continúan pensando que la economía mundial marcha bastante bien y que los mercados presentan unas valoraciones relativamente atractivas, con unas perspectivas de beneficios favorables, Sin embargo, recalcan que “es importante mantenerse alerta y estar muy atentos a los riesgos aparentes, centrándonos más en la selección de valores y menos en las previsiones macroeconómicas”.