La deuda emergente despunta entre las mejores opciones de renta fija

  • 19-03-2019

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La deuda de mercados emergentes está hoy entre las mejores opciones en el universo de renta fija, tanto la denominada en dólar como la denominada en moneda local. Un factor de primer orden para ello es la voluntad expresada por el banco central estadounidense de no subir los tipos de referencia a corto plazo, una pausa anunciada por la Reserva Federal que tiene una incidencia muy positiva en los activos emergentes a los que afecta.

Contexto actual

Si estudiamos el contexto actual de los mercados emergentes, surgen dos aspectos especialmente destacables: de un lado, los rendimientos de la deuda soberana son los más elevados desde el final de la crisis financiera mundial y las perspectivas para el crecimiento de los mercados emergentes continúan siendo resilientes, con previsiones del 4,4% en 2019 y del 4,6% en 2020. De otro lado, sus valoraciones actuales, mucho más atractivas que a comienzos de 2018. A estos dos factores hay que añadir el hecho de que los efectos derivados del fuerte descenso de la inflación en algunos países emergentes —un fenómeno que comenzó en el cuarto trimestre del año pasado— darán impulso a la demanda interna de estos países. Los mercados domésticos ofrecen, a su vez, grandes oportunidades, como es el caso de Brasil, Rusia y México, con inflaciones de entre el 3% y el 4%, lo que se traduce en tipos de interés reales muy interesantes comparados con los de los países desarrollados, donde son prácticamente cero o negativo.

Además, el porcentaje de quiebra en mercado corporativo y soberano goza de un ratio de default por debajo del 3%, en niveles por debajo del high yield estadounidense-excepto excepciones, que siempre las hay y siempre las habrá-. Estos niveles de impago, para un inversor de deuda, es un factor muy importante a tener en cuenta.

Por otro lado, y a diferencia de los mercados desarrollados, la creación de crédito en los países emergentes tiene un efecto económico positivo. La capacidad de endeudamiento en países emergentes todavía es muy grande en relación a su capacidad de producción respecto de la economía global. Actualmente, los países emergentes tienen una ponderación de casi el 60% de la economía global, mientras que en los desarrollados es del 42%. Y el endeudamiento en mercados emergentes es todavía muchísimo menor de lo que su capacidad global podría transportar. La capacidad de este mercado para seguir creciendo es muy grande. Y esa capacidad de crecimiento tiene un efecto multiplicador positivo que se retroalimenta: una unidad de deuda en emergente genera más de una unidad de crecimiento, frente a los mercados desarrollados, donde necesitamos más de una unidad de deuda o crédito para generar una unidad de crecimiento.

EEUU y Europa

A escala mundial, especialmente en los países industrializados, los tipos de interés se mantienen en niveles extremadamente bajos. En Estados Unidos, los tipos de los bonos se encuentran ligeramente por encima de los mínimos registrados a comienzos de año. De cara al futuro, prevemos que los rendimientos de la deuda pública de la Reserva Federal se mantengan estables. Pensamos que la no subida de los tipos de referencia debería apaciguar los temores de recesión y posibilitar el retorno de los tipos de referencia a una situación de neutralidad en los próximos meses. Finalmente, en Europa, el Banco Central Europeo proseguirá con su política muy expansiva este año y no prevemos variaciones de los tipos a lo largo de 2019.

Nos encontramos, en general, con un mercado global en el que, si bien observamos una ralentización de la economía, esta no parece perturbar el optimismo, ni entre los inversores ni entre el consumidor. Un marco interesante en el que la gestión activa, el control de riesgo y la volatilidad, y un horizonte en el largo plazo, ganan peso y efectividad.