Día de la independencia de Chile: ¿qué necesidades tiene el país para crecer?

  • 12-02-2019

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El 12 de febrero se firmó el acta de independencia de Chile de la monarquía española. Esta fecha perdió importancia luego de que se fijara el 18 de septiembre como Fiesta Nacional, en conmemoración de la Primera Junta de Gobierno que en 1810 juró fidelidad al Rey Fernando VII que había sido capturado por Napoleón.

En 1810 comenzó un proceso que llevaría a alcanzar su soberanía y en el 2010 se celebró el Bicentenario con varias preguntas. ¿Cuándo y cómo alcanzaríamos el desarrollo?

Casi una década después, el país comienza a recuperarse de un retroceso económico. Tras un diagnóstico acertado sobre las brechas sociales, económicas y culturales que existen en el país, el gobierno pasado aplicó medidas que estacaron el crecimiento, desincentivaron las inversiones y aumentaron el desempleo.

Para el 2019, los economistas prevén un crecimiento en torno al 4%.

El 2018 hubo cambio de gobierno y tras cuatro años malos hubo signos de recuperación. Para el 2019, los economistas prevén un crecimiento en torno al 4%. Se trata de una meta que requiere atraer inversiones, especialmente en el sector minero. La producción de cobre sigue siendo la principal fuente de ingresos, aunque de a poco se ha ido diversificando la economía. Por ejemplo, China es el destino de gran parte de la producción frutícola.

La Asociación de Exportadores de Frutas de Chile (Asoex) informó que los envíos de fruta al exterior aumentaron en 6,7% entre el 2018 y la temporada anterior. De las 2.781.092 toneladas exportadas, 390.218 llegaron a China, un 45% más que el año 2017.

Pero Chile debe enfrentar una serie de desafíos para poder mantener su crecimiento y alcanzar la posición de una nación desarrollada y estos retos van más allá de dejar de ser un productor de materias primas.

La OCDE indicó que el 14% de los empleos en 32 países desarrollados entrarán en la categoría de “altamente vulnerables” a la automatización

Se ha repetido que es imperativo mejorar la educación, pero no se ha abordado de cara a una nueva revolución digital que viene de la mano de la Inteligencia Artificial. En el año recién pasado, la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) indicó que el 14% de los empleos en 32 países desarrollados entrarán en la categoría de “altamente vulnerables” a la automatización, mientras que el 32% se considera como “vulnerable”. Las categorías con más riesgo son la preparación de alimentos, construcción, limpieza, conducción de vehículos, agricultura y ventas.

¿Cómo se van a formar las nuevas generaciones? ¿Cómo se hará la reconversión laboral de muchos cuyas tareas serán realizadas por robots?

El segundo desafío relacionado con el capital humano es la inmigración. Chile era una isla, pero las cosas cambiaron. El gobierno acaba de anunciar que va a entregar la cifra oficial de extranjeros, que podría superar el millón de personas. Los cálculos del Departamento de Extranjería y Migración indican que a diciembre de 2017 eran 1.119.267 individuos, 5.9% de la población. ¿Cómo incorporar esta nueva fuerza laboral para que potencie el crecimiento y no afecte la empleabilidad de los chilenos? La tasa de desempleo llegó a 6,7% en el cuarto trimestre del 2018.

Para crecer Chile necesita mejorar su matriz energética

Para crecer Chile necesita mejorar su matriz energética y aprovechar el potencial que tiene para generar energía hidroeléctrica, eólica y solar, además de cuidar sus recursos naturales. En este último ámbito, el agua juega un rol fundamental.

El país está sufriendo los efectos del cambio climático y de una sequía prolongada. El primero se ha hecho muy presente en las últimas semanas. El norte –en donde se encuentra el desierto de Atacama- ha visto lluvias nunca vistas, además de corrientes de agua y lodo que bajan de la cordillera por el Invierno Boliviano. En el sur, las altas temperaturas incidieron en numerosos incendios.

Respecto al agua, el gobierno considera que se debe mejorar la gestión hídrica, aumentar las inversiones y la búsqueda de nuevas fuentes -las plantas desaladoras son una iniciativa interesante, considerando los 4.200 kilómetros de costa- y actualizar la legislación a través de una reforma al Código de Aguas, que priorice el consumo humano y que sea compatible con su uso productivo y el cuidado medioambiental.

Los desafíos para que Chile crezca están sobre la mesa, pero sin duda el mundo globalizado como lo conocemos también tiene algo qué decir.