¿Dónde encontrar compañías en las que invertir?

  • 15-11-2018

  • 5 minutos

I like to fish where the fish are. Esta es la respuesta del gran Charlie Munger en la Junta de Accionistas de Berkshire Hathaway de 2.017, a la pregunta de un accionista respecto a dónde encontraban sus mejores ideas de inversión.

Esta idea inicial sobre cómo identificar los caladeros donde acudir a la hora de buscar buenas compañías donde invertir, me ha ayudado a establecer un filtro natural en mi proceso de inversión, que contribuye a optimizar tiempos y reducir márgenes de error.

¿Y dónde están por tanto esos caladeros donde buscar las buenas compañías?

Pues yo me apoyo en mi búsqueda de compañías en las llamadas 3 Cs, los Cigar Butts, Cyclicals y Compounders.

Los Cigar Butts son aquellas compañías que las encontramos a precios irrisorios, con precios de cotización por debajo de su teórico valor de liquidación, identificado éste como el Valor Neto Contable. El término se lo debemos al gran Benjamin Graham, el padre del Value Investing. En ocasiones, se muestran también con valores de Capitalización inferiores al valor de la Caja Neta que poseen, de tal suerte que se crea una ficción en la que sientes que te pagan por invertir en la compañía.

El término colilla con la que las definen, sirve para mostrar al inversor, la escasa calidad de la compañías, que puede esconder un trampa de valor, un sector de presente dudoso e incierto futuro, o simplemente compañías fuera del interés mayoritario por diversas razones. No se invierte en estas compañías con vocación de futuro, sino con idea de aprovechar esa infravaloración injustificada, y con la intención de vender en cuanto la cotización se acerque al Valor Intrínseco. Siguiendo con el símil de la colilla de cigarro: darle un par de caladas y volver a dejarlas dónde se han cogido.

Los Cyclicals son aquellas compañías que operan en sectores fuertemente sometidos a ciclos económicos claramente identificables, de tal suerte que el inversor avezado que es capaz de identificar esos ciclos e interpretar su evolución, puede aprovecharse de ellos, comprando en los momentos bajos del ciclo, para vender en las fases altas.

Sectores como las utilities, especialmente las vinculadas a la energía, ciertos sectores industriales, inmobiliaria y sector financiero, son campos donde un buen experto puede identificar y rentabilizar inversiones aprovechando los ciclos sectoriales.

Por último pero no menos importante, los Compounders, son la inversión estrella para cualquier Value Investor, porque aúna elevada rentabilidad en el largo plazo, riesgo limitado, y ausencia de preocupación por el timing. Las compounders son aquellas compañías en permanente proceso de transformación, pero que a su vez descansan sobre un sólido negocio con fuertes ventajas competitivas. El negocio subyacente le otorga a la compañía un valor intrínseco elevado, pero el proceso de transformación al que está sometida le sirve como palanca para ir aumentando dicho Valor intrínseco, de forma que aunque el precio de cotización suba, el margen de seguridad crece en igual proporción.

Sin duda, los Compounders son la inversión más deseable para cualquier inversor en Valor, y las únicas inversiones que soportan la estrategia de comprar y mantener (buy and hold). Muchas son las compañías aspirantes a compounders, y muchos y peligrosos son también los falsos compounders. Pero una vez que se encuentran, mantener la inversión debidamente monitorizada en previsión de posibles cambios, es la única estrategia a seguir, siendo los retornos espectaculares.

Pero si bien estos caladeros suelen ser bolsas de oportunidades interesantes de inversión, es esencial en cada caso, un proceso de Valoración previo de la compañía que suscite el interés, que ratifique unas buenas percepciones establecidas a priori. Las compañías o sectores dotados de favoritismos, la réplica a otras carteras o inversiones de gestores admirados, no suelen ser buenas ideas si no van acompañadas de un adecuado proceso de valoración.

No olvidemos la norma básica de cualquier Value Investor: invertir en aquellas compañías con Margen de Seguridad suficientemente elevado, entendido éste como diferencia entre Valor Intrínseco y Precio de Cotización en los mercados.

Y para tener claro el Margen de Seguridad es esencial la determinación del Valor Intrínseco de una compañía. Y en este punto, me vienen a la cabeza dos frases de la mentalidad anglosajona: Eat your own cooking, o Do your own homework. La valoración de una compañía debe ser realizada por el propio gestor/inversor. Porque cada metodología de valoración refleja los sesgos propios del valorador que la aplica: unos más conservadores, otros más atrevidos, unos que intentan anticipar el futuro y otros que se conforman con que el futuro no les lleve por delante. Y en este sentido no valen atajos, no sirve tomar valoraciones ajenas, porque no representan tu carácter como inversor.

Porque el proceso de inversión siempre debe comenzar y terminar con la valoración. La inversión es una consecuencia de la valoración, nunca a la inversa.

En ese proceso de Valoración es esencial el dominio del lenguaje con el que se interpreta el mundo empresarial, que no es otro que la contabilidad. La contabilidad no es la esencia de una empresa, pero sí el lenguaje con el que se puede entender cuál es su estado de salud, su pasado y su presente. Y entender el pasado y el presente, es la única manera de poder anticipar su futuro. Citando de nuevo a mi admirado Charlie Munger: “invertir directamente en los mercados sin contar con unos sólidos conocimientos de contabilidad, es como jugar un partido de patadas en el culo siendo cojo, te van a dar siempre”.

Me gusta reivindicar el oficio del Valorador, porque en este mundo de la Bolsa, tan repleto de gráficos, datos, opiniones y noticias que más que informar desinforman, el ejercicio sereno de una acción de valoración, es lo único que importa. Y me gusta cocinar mis propios datos, extraídos directamente de los Informes y presentaciones de las empresas, y no de terminales, screenings o webs que comprimen cifras que nos aíslan de su contexto. Porque no es el mismo PER, el que en el denominador contempla el resultado del último año, o el de la media de X años, o el del beneficio previsto en el año en curso. Y cada gestor debe saber el origen de cada dato, y cual tiene más sentido para él.

Y para aquellos a quienes les resulte tedioso, complejo, aburrido o difícil adentrarse en el mundo de la valoración, pero que deseen invertir de forma activa sus ahorros, un consejo: hagan uso de ese fantástico instrumento financiero-fiscal que son en España los fondos de inversión. Más de 25.000 fondos traspasables se comercializan en España, para que cada partícipe encuentre su acomodo. Infórmese de sus gestores, de sus criterios, de su filosofía, y apueste y confíe. El principal riesgo de cualquier inversor es su propio nerviosismo.