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¿Dónde invertir en el segundo semestre de 2020?

  • 13-07-2020

  • 11 minutos

Tras una primera mitad del año marcada por la crisis del Covid-19, toca planificar el segundo semestre de 2020 y ver qué activos se beneficiarán de la recuperación económica durante los próximos meses. Las medidas llevadas a cabo tanto por los bancos centrales como por los gobiernos a nivel mundial han apoyado, sin duda, la economía y los expertos prevén que la recuperación llegue en el tercer trimestre del año en la mayoría de los países desarrollados. Por ello, la pregunta que los inversores se están haciendo en estos momentos es en qué activos invertir en el segundo semestre de 2020. Las firmas BlackRock, Candriam, Diaphanum, Hamco, Jupiter AM, Pictet AM, Quadriga AM, Rentamarkets y Santander AM nos dan las claves.

¿Dónde invertir en el segundo semestre de 2020?

Manuel Gutiérrez-Mellado, Responsable del Negocio Institucional de BlackRock para España

Sin duda esta crisis del Covid-19 trae consigo unos cambios significativos: nuevas normas, nuevos comportamientos por parte de los consumidores, y está contribuyendo a acelerar unas tendencias estructurales que van a cambiar el mundo tal y como lo conocemos hoy en día. Por ello, en BlackRock creen que el posicionamiento estratégico de las carteras también debería cambiar. Ese posicionamiento es la decisión más importante y es el que va a hacer que podamos conseguir los objetivos a largo plazo.

En relación a la aceleración de las tendencias estructurales, señalan cinco en concreto: la desglobalización, la desigualdad -esta crisis no afecta igual a todas las regiones-, la sostenibilidad, los bancos centrales están llegando al límite de sus políticas convencionales -lo que abre nuevos caminos a que los gobiernos traten de incentivar el crecimiento económico a través de medidas fiscales y, por último, la dificultad de invertir en un mundo con tipos de interés tan bajos. ¿Dónde invertir en el segundo semestre de 2020? BlackRock recomienda:

  • Menor exposición a bonos soberanos, ya que el papel que juegan es secundario. «En estos momentos el atractivo de estos bonos nos hace pensar que la exposición del inversor debería menor», afirma Manuel Gutiérrez-Mellado.
  • Mayor exposición a crédito.
  • Mayor exposición a China por apertura mercado y por la diversificación que ofrece frente a otros mercados más tradicionales.
  • Activos ligados a la inflación como, por ejemplo, bonos ligados a la inflación.
  • Incremento en cartera de las inversiones alternativas. «Sobre todo lo canalizamos través de materias primas, activos refugio como el oro, estrategias que aporten descorrelación a otros activos que se tengan en cartera como el retorno absoluto, y mercados privados», concluye Gutiérrez-Mellado.

Johan Van Der Biest, gestor del fondo Candriam Equities L Robotics & Innovative Technology

Una estrategia de inversión basada en la selección de empresas dentro del universo de la robótica y la tecnología de innovación ha sido muy gratificante en casi todos los horizontes temporales. En los tiempos actuales de inestabilidad (Covid-19, guerra comercial EE.UU. – China, elecciones presidenciales…) y con la mayoría de los mercados bursátiles a en máximos históricos, los inversores podrían verse tentados a obtener algún beneficio. Sin embargo, esto implica un gran riesgo: perder el evidente potencial a largo plazo. Estamos convencidos de que tres grandes tendencias continuarán impulsando las inversiones en la robótica y la tecnología de innovación: la revolución tecnológica, la evolución demográfica y los desafíos medioambientales.

La revolución tecnológica está bien probada y las nuevas aplicaciones basadas en Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas, Big Data, 5G, Computación Cuántica… están todavía en sus inicios. Por lo tanto, la demanda final actual y potencial de las tecnologías de la información están realmente en marcha.

La evolución demográfica podría ser muy importante, ya que la disminución y el envejecimiento de la población inducirá una necesidad urgente de robots y automatización, tanto en el sector manufacturero como en el sanitario, a las personas de avanzada edad.

Por último, nos gustaría mencionar brevemente los desafíos ambientales que deben abordarse con urgencia. Una vez más, la tecnología de vanguardia será esencial en la lucha contra la contaminación, el agotamiento de los recursos naturales y el calentamiento global.

Cuando se construye un cartera con una exposición significativa a estas mega-tendencias, a corto plazo, esta estrategia es relativamente «a prueba de corona», ya que la demanda creciente de robots de servicio (especialmente en el sector sanitario – robots de desinfección, robots de logística hospitalaria,…), y el auge de la inversión para permitir el teletrabajo (PCs, equipos de red, software de colaboración, software de seguridad de Internet,…) compensarán una posible recesión inducida por Covid-19. El tiempo es importante pero extremadamente difícil, pero cuando las tendencias seculares son claras, el tiempo se vuelve menos relevante.

Equipo de Diaphanum

Diaphanum apuesta por sobreponderar la tesorería para reducir la volatilidad de la cartera y aprovechar oportunidades, de cara al segundo semestre de 2020, a pesar de que la facilidad del depósito del BCE permanecerá en el -0,5%, y por invertir en bonos corporativos aprovechando el aumento de los diferenciales, en un entorno donde los bancos centrales están introduciendo liquidez en estos mercados y los gobiernos también tomando medidas encaminadas a proteger el tejido empresarial y evitar las insolvencias.

Además, la entidad apuesta por los activos ilíquidos (entre el 5% y el 15% del patrimonio invertido), que tienen una descorrelación real de los mercados financieros con la finalidad de aumentar la rentabilidad y dar estabilidad a la cartera. Diaphanum explica que “renunciando a la liquidez inmediata se pueden encontrar activos que dan rentabilidad muy atractiva, si se mantienen a vencimiento”. Por otro lado, opta por una posición neutral en los fondos de gestión alternativa, centrando la inversión en los de baja volatilidad y expectativas de retorno reducido.

En el caso de la renta variable, la entidad explica que existe mucha incertidumbre, lo que dificulta realizar proyección de resultados, con una expectativa de disminución beneficio por acción para 2020 del 22% en el caso del S&P y del 30% en Europa, según el consenso del mercado, pero con una previsión de crecimiento muy alto para 2021 y 2022. Javier Riaño, miembro del equipo de inversiones de Diaphanum señala que “mantenemos la apuesta por renta variable, aunque con un toque más conservador, sobreponderando sectores con mayor predictibilidad de resultados como tecnología, salud o consumo no cíclico, y zonas de alto crecimiento, emergente asiático. En un entorno de tipos bajos, el atractivo de la rentabilidad por dividendos aumenta”.

En el caso del oro, puede revalorizarse ante el temor por la expansión monetaria de los bancos centrales, un debilitamiento del dólar, los tipos de interés reales en negativo y el aumento de la demanda acompañado de un escaso crecimiento de la oferta. Diaphanum cree que se producirá un repunte de las materias primas industriales en la medida en que se absorba el exceso de capacidad de producción y se reactive la economía. En cuanto a las divisas, la entidad mantiene los objetivos previos a la pandemia, dólar descubierto a niveles de 1,20EUR/USD y vender la libra a niveles de 0,85EUR/GBP.

John Tidd Kimball, asesor de HAMCO Global Value Fund

Después de un primer semestre que sin duda será recordado por todos como el momento en el que el mundo frenó y donde algo tan pequeño e invisible tuvo un coste humano y económico sin precedentes a nivel mundial, comienza la segunda parte del año que trae consigo varios interrogantes e incertidumbres.

Por un lado, nos encontramos con que Estados Unidos aún sigue luchando contra la primera ola de contagios focalizada ahora principalmente en los estados del sur; con un gobierno que a pesar de todo, presiona para reabrir la economía de forma inminente; con elecciones presidenciales que no sólo distorsionan el mercado, sino que apuntan a una posible victoria del candidato demócrata, que podría incrementar el impuesto de sociedades; con una escalada en las fricciones comerciales con China; con un banco central que se encuentra ofreciendo liquidez y manteniendo este rally en precios; con informes del segundo trimestre del año que probablemente dejen ver mejor los efectos de la frenada abrupta, caída del consumo, producción y desempleo masivo y, finalmente, con un mercado de bonos y empresas que, en nuestra opinión, está altamente sobrevalorado, en particular en la industria tecnológica.

A todo esto se le suma un ambiente global donde algunos países europeos y asiáticos (entre ellos China) están experimentando rebrotes focalizados del virus, forzando de nuevo a tomar medidas de cuarentena y cierre; un ambiente donde los bancos centrales siguen ofreciendo liquidez para sostener el mercado financiero; los efectos poco claros del Brexit; una desaceleración del crecimiento económico; un potencial nuevo impuesto a los servicios digitales que afectaría a las grandes tecnológicas norteamericanas, investigaciones antimonopólicas en las big tech y también una sobrevaloración en muchos de estos mercados, aunque quizás no tan marcado como en EE.UU.

Esta falta de conexión entre los fundamentos macroeconómicos y la sobrevaloración de los mercados a nivel global nos vuelve cautelosos frente a todas estas incertidumbres que trae la segunda mitad del año. En HAMCO Financial seguimos viendo oportunidades value muy interesantes en el mercado asiático en países como Japón, Indonesia, Filipinas, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong, donde la crisis sanitaria llegó primero y donde en muchos casos fue manejada de forma sobresaliente.

Talib Sheikh, responsable de estrategia del área de Multiactivos de Jupiter AM

La lista de preocupaciones es larga: los casos de Covid-19 han aumentado claramente en los estados económicamente importantes de EE.UU. Aún no se ha visto el efecto completo del coronavirus: se espera que continúen las quiebras y los impagos. El ritmo de la aceleración económica posterior al cierre se ha ralentizado claramente en las últimas semanas.

Biden y los demócratas están más adelantados en las encuestas, lo que podría llevar a un aumento de los impuestos, la regulación y menos apoyo político a los mercados si se materializara una victoria demócrata. En los próximos meses esperamos ver que los mercados presten más atención a la posibilidad de un triunfo demócrata.

Las tensiones comerciales entre EE.UU. y China también continúan. Estados Unidos y China llegaron a un acuerdo comercial de fase 1 a finales de 2019, pero pensamos que las tensiones todavía están en plena ebullición y podrían volver a resurgir, creando esporádicamente titulares negativos en los próximos meses y años. Pero también hay que tern en cuenta de que gran parte de todo esto probablemente sea «ruido» por el momento.

Al mismo tiempo, los mercados han demostrado constantemente que son capaces de escalar el «muro de la preocupación» durante el segundo trimestre. Diríamos que el aumento de los casos de contagiados por el Covid-19 es una primera oleada, no la temida segunda, y está afectando a gente más joven y causando menos hospitalizaciones y muertes. El apoyo político sigue siendo masivo y es probable que continúe creciendo antes de que se reduzca. La capacidad de los demócratas para efectuar un cambio radical puede ser menor de lo que se teme. Paralelamente, el sentimiento y la valoración han mejorado mucho, lo suficiente como para que no apoyen abiertamente a los mercados, pero no lo suficiente como para ser una preocupación importante.

Todos los factores anteriores y más deben ser cuidadosamente vigilados durante las próximas semanas y meses. En este entorno de espera, nuestro posicionamiento está en torno al riesgo neutral, como era de esperar, pero estamos gestionando el riesgo de la renta variable de forma táctica y estamos muy contentos de seguir manteniendo los activos habituales como las acciones, la deuda de alto rendimiento y de grado de inversión y las inversiones alternativas.

Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM

La renta variable de mercados desarrollados muestra desconexión con la macroeconomía, pues los indicadores de actividad diarios muestran que las economías de EEUU, Eurozona y Japón siguen por debajo de niveles de enero. Parece descontar que la pandemia, aunque siga existiendo, está bajo control, que no hay riesgo de segunda ola de contagios y que los estímulos fiscales funcionan y si no, habrá más. Para mostrarnos menos cautos precisamos que mejore el flujo de noticias pandémicas y se estabilice el impulso económico en EEUU. De hecho es probable que el crecimiento tarde un par de años en recuperar tendencia.

Mientras seguimos neutrales en renta variable, aunque selectivamente más optimistas en áreas que pueden beneficiarse de la recuperación, como materialesLas cíclicas europeas, como fabricantes de automóviles, son más atractivas ahora que la Eurozona avanza hacia mayor unidad fiscal, en un momento en que las acciones europeas cotizan con 30% de descuento respecto a EEUU en precio/beneficios, 15% teniendo en cuenta la composición sectorial en Europa, más dominada por bancos. De todas formas necesitamos mejora de datos económicos y seguimos cautos. Sobreponderamos oro, franco suizo, deuda del Tesoro de EEUU y renta variable defensiva, incluyendo sector salud y acciones de Suiza y, en menor grado, servicios de comunicación. En renta fija estamos más positivos en deuda grado de inversión de mercados desarrollados y de manera selectiva de emergentes, como China y Rusia, de rentabilidad real baja, pero con valor en las divisas.

A medio plazo es cuestionable que las acciones de valor se comporten mejor que las de crecimiento, pues incluye bancos -de débil crecimiento-, energía -bajo precio del petróleo y regulación- o servicios públicos -que básicamente se comportan como bonos-. Será cuando los tipos de interés suban lentamente cuando es más probable que las acciones de valor empiecen a comportarse realmente mejor.

Diego Parrilla, Socio y Director General de Quadriga AM

Los mercados globales seguirán sometidos a tres fuerzas tectónicas.

Primero, el problema de fragilidad preexistente. La última década de políticas monetarias sin limites y tipos de interés artificialmente bajos podría resumirse como la transformación de “interés sin riesgo” a “riesgo sin interés”, que ha distorsionado la valoración de los activos y creado una serie de burbujas síncronas sin precedentes.

Segundo, el shock sin precedentes del Covid19. Un shock de volatilidad, de demanda, de oferta, médico y político, entre otros. El daño hecho ha sido muy relevante y la incertidumbre no va a desaparecer rápidamente, por lo que anticipamos niveles de volatilidad muy elevados.

Tercero, una respuesta monetaria y fiscal sin precedentes. Mucho más agresiva, más rápida, y más extensa que en el 2008. La Teoría Monetaria Moderna (MMT en inglés) se nos presenta como la solución mágica que pretende resolver problemas de solvencia con liquidez y que de momento han conseguido evitar el colapso del sistema.

El resultado de estas tres fuerzas es un cambio de paradigma, un cambio en las reglas del juego, que busca transformar burbujas sistémicas (demasiado grandes para caer) en inflación. Pero la desesperada nueva huida hacia delante de los bancos centrales y gobiernos no resuelve los problemas, sino que simplemente los retrasa, transfiere (vía devaluaciones competitivas), los transforma (en inflación), y finalmente los aumenta.

Ante una problemática de políticas monetarias y fiscales sin límites, valoraciones artificiales, devaluaciones competitivas, guerras comerciales, e inflación, entre otros, recomendamos carteras equilibradas que protejan el capital tanto en términos nominales como reales (ajustados por inflación). Como “delanteros”, recomendamos más renta variable y menos crédito. Como “centrocampistas”, recomendamos más activos reales y menos cash. Y como porteros y defensas, recomendamos más activos anti-burbujas, como el oro, y menos bonos de gobierno.

Ignacio Fuertes, socio y director de inversiones de Rentamarkets

La firma de servicios de inversión y gestión de activos financieros y patrimonios Rentamarkets apuesta por grandes compañías cotizadas europeas para sus carteras de renta variable y tecnológicas para renta fija. En la segunda mitad del año, Rentamarkets prevé una recuperación de los mercados financieros a pesar de la posibilidad de rebrotes y eventuales confinamientos por el Covid-19.

Entre las tendencias que destaca la firma española en el escenario post pandemia, destaca la mayor participación gubernamental en el sector privado en Europa y EEUU; la digitalización de las economías; un aumento de la volatilidad en los mercados y de la presión fiscal, al tiempo que se acelera la pérdida de poder adquisitivo de las monedas de referencia.

Ignacio Fuertes, socio y director de inversiones de Rentamarkets, enumera diferentes riesgos para la macroeconomía, “como el problema de crecimiento anémico de las economías más desarrolladas, especialmente en Europa fruto de la parálisis política; así como de un problema de sobre endeudamiento global, con una deuda mundial récord de 253 trillones de dólares, o lo que es lo mismo, el 322% del PIB mundial. Algo que se verá incrementado con las inyecciones masivas de liquidez introducidas en el sistema por parte del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal americana, cuyas políticas expansivas muestras síntomas de agotamiento”. “En este contexto, persiste entre los inversores una falta aparente de refugio, que lleva a los institucionales a optar por activos sin valor o con valor negativo, como el bono alemán”, añade Fuertes.

Cristina Rodríguez Iza, directora de Global Multi Asset Solutions (GMAS) España de Santander AM

Dice el refrán que después de la tormenta viene la calma. Algo así podríamos aplicar a lo que ha ocurrido en los mercados tras la recesión económica provocada por la pandemia global y el cierre de las economías. De cara a la segunda parte del año, el escenario no está del todo claro, y, aunque los últimos datos económicos que se están publicando están siendo positivos, no debemos olvidar que partimos de una base mucho menor. El reconocimiento de esta fase de recuperación tras la caída es lo que los mercados vienen descontando desde abril, pero de cara a final de año no tenemos suficiente visibilidad de si esa recuperación va a ser continuada o tendremos algún invitado inesperado (elecciones EEUU, tensión China-EEUU, una posible segunda oleada de Covid-19 y riesgo de nuevo cierre en las economías).

Por esta razón, creemos que las principales oportunidades están todavía en la renta fija corporativa, en todos los tramos de calidad crediticia, dependiendo de cuál sea nuestro perfil inversor. La ausencia de rentabilidad positiva en el activo refugio en euros, unido al apoyo incondicional que ya han anunciado los Bancos Centrales, invita a pensar que las estrategias de carry vuelven a ser protagonistas a la hora de invertir lo más eficientemente posible nuestra cartera (rentabilidad ajustada por riesgo). Por esta razón, al crédito investment grade europeo, sumaríamos el investment grade global, los bonos de alto rendimiento tanto en EEUU como en Europa y la renta fija emergente.

Respecto a la renta variable, creemos que, si bien el entorno tiene todavía mucha incertidumbre, en una cartera global bien diversificada también tiene sentido construir posiciones, si bien insistimos en que en las fases iniciales de recuperación el crédito suele comportarse mejor.