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Se cumplen dos años de MiFID II: ¿cómo ha cambiado el día a día de los asesores financieros?

  • 03-01-2020

  • 6 minutos

Hace justamente dos años dábamos la bienvenida a MiFID II, la normativa europea que ha provocado que toda la industria de la gestión de activos se haya visto obligada a transformarse tras su entrada en vigor. El objetivo de MiFID II es reforzar la protección al inversor, aumentando el nivel de concreción y exigencia en las obligaciones de información al cliente. Tras cumplir dos años de vida, hemos querido conocer cómo ha cambiado el día a día en el trabajo de los asesores financieros.

Alfonso Pascual, Director de Asesoramiento y Operaciones en PBI Gestión

La implementación de MiFID II ha supuesto cambios en todos los ámbitos. Desde el punto de vista de la gestión discrecional de carteras se han puesto en marcha las “clases limpias” de fondos de inversión, sin retrocesiones, así como la obligatoriedad de devolver íntegramente a los clientes las retrocesiones percibidas. El cambio hacia las nuevas clases ha sido en algunos casos bastante tedioso, ya que no todas las gestoras las tenían preparadas y, en algunos casos, seguimos con determinados fondos que no tienen clases limpias registradas. La utilización de estas clases con comisiones significativamente más bajas ha abaratado el coste de inversión, lo que redundará en unos mejores resultados. Además, el hecho de que estas clases de fondos, significativamente más baratas, estén restringidas a la gestión discrecional de carteras y el asesoramiento independiente, suponen un respaldo a este tipo de gestión, ya que, en muchos casos, para un inversor puede resultar más barato contratar a un gestor que intentar replicar la inversión de forma directa a través de productos más costosos.

Alfonso Pascual, Director de Asesoramiento y Operaciones en PBI Gestión

Otro cambio sustancial de MiFID II ha sido el cambio en el modelo de tarificación a los clientes, pasando a un sistema mucho más transparente, en el que el inversor conoce de antemano el coste real de la gestión de su cartera. La tarifa se fija con cada cliente en función del volumen gestionado y del nivel de riesgo asumido. De esta forma, los intereses de la empresa de servicios de inversión y del inversor quedan totalmente alineados y se evita cualquier tipo de conflicto de interés.

Un último punto positivo de MiFID II ha sido la mejora en la información que recibe el inversor, con un mayor detalle de los costes reales que soporta su cartera. Estos cambios, que han supuesto una mayor homogenización en la información enviada, permiten también al inversor tener más herramientas para realizar comparativas entre diferentes gestores.

Ana Fernádez, CEO de AFS Finance Advisors EAF

Para AFS Finance Advisors EAF la implementación de MiFID II nos ha impulsado a establecer protocolos, a mejorar nuestras herramientas informáticas y a tener una metodología de trabajo, desde preparar la reunión, hasta el cierre de una reunión redactando acta detallada que posteriormente nos lleva a elaborar las recomendaciones de inversiones personalizadas.

A nivel de recomendación sobre inversiones, la normativa es muy exigente en toda la información exigida en aras de proteger al cliente. Respecto a la elaboración de una recomendación de inversiones, la nueva normativa nos ha llevado hacer due diligence de cada producto, determinar un universo de inversión concreto y ad-hoc, el cual deber llevar detrás un profundo análisis pormenorizado y comparado con otras inversiones similares de su categoría.

Ana Fernádez, CEO de AFS Finance Advisors EAF

Se ha ampliado mucho la información y documentación a entregar al cliente, la cual puede ser tediosa y confusa para el inversor. Sin embargo, la introducción de elementos más visuales como los semáforos de riesgo, la numeración de riesgo de un producto y, en algunos casos, la especificación de niveles de rentabilidad esperada, así como la máxima pérdida potencial, me parece que aporta mucho valor. Cuanto más sencilla sea la exposición de la información, más fácil será de interpretar para un inversor no cualificado.

En AFS Finance somos pioneros en introducir herramientas de coaching y aplicar técnicas de finanzas conductuales, y estamos trabajando en anticiparnos a la exigencias futuras, desarrollando un anexo de comportamiento conductual, al test de idoneidad exigido actualmente.

Por tanto, mi visión respecto a la normativa, es positiva. Creo, que en un futuro próximo, será necesesaria la introducción de sesgos de comportamiento psicológico en los test de idoneidad. Estoy segura de que aportará respuestas más adecuadas a los asesores y permitirá que los inversores tomen decisiones más alineadas a su perfil de riesgo.

Javier Estévez, socio y director general comercial de Abante

Para el entorno de la inversión y el asesoramiento, MiFID II ha sido un largo y necesario proceso de adaptación a la normativa europea. Desde 2017 hasta 2019, las normas que han traspuesto la directiva comunitaria nos han obligado a estar en continua adaptación, tanto a profesionales como a clientes.

Su entrada en vigor ha traído muchos cambios en la forma de acceder a los mercados. Como todo proceso, tiene sus ventajas e inconvenientes y, en mi opinión, pesa más lo primero.

Javier Estévez, socio y director general comercial de Abante

¿El motivo? Los inversores ahora están más involucrados y tienen una mayor cultura financiera. Cuando hablamos con ellos vemos que conceptos como perfil de riesgo y test de idoneidad o conveniencia ya forman parte de su vocabulario habitual. Y, aunque en Abante siempre hemos situado a la persona en el centro, MiFID II ha sido una buena herramienta para que el asesor conozca más al cliente y adecue mejor las inversiones a su perfil y necesidades.

Además, se ha elevado el nivel de interlocución, y eso, en este entorno de represión financiera, ha hecho que aumente el interés de los ahorradores por inversiones más volátiles, pero con mejores expectativas de rentabilidad.

Por el lado de los inconvenientes o, mejor dicho, de las posibles mejoras, los objetivos de eficacia no se han conseguido. Los niveles de burocracia se han incrementado hasta niveles -muchas veces- poco entendibles, incluso para los inversores. Este alto componente administrativo requiere un tiempo excesivo y se aleja de los pasos que seguimos todos, como sociedad, hacia la simplificación y la eficacia tecnológica.

Espero que los próximos movimientos se dirijan a potenciar la formación de asesores e inversores y a que la relación entre ambos sea más eficaz, sin que disminuya la protección -siempre necesaria- del inversor.

En Abante hemos potenciado, aún más, la necesidad de conocer al cliente. Siempre hemos diferenciado a la persona (asesoramiento) de su dinero (gestión) y hemos priorizado las necesidades vitales del cliente a la recomendación de inversión. Quizás, el mayor énfasis en esta distinción es el cambio más relevante que está empujando MiFID II.

Félix González, Socio Director General de Capitalia Familiar EAF

La Directiva 2014/65/EU, relativa a los mercados de instrumentos financieros (MiFID II), entró en vigor el 3 de enero de 2018, pero su trasposición completa al ordenamiento español se demoró hasta comienzos de 2019. Para cumplir con la nueva normativa, durante estos dos últimos años, las Empresas de Servicios de Inversión se han visto obligadas a realizar un importante esfuerzo de adaptación de sus estructuras organizativas, sus procedimientos internos y sus plataformas tecnológicas. Todo ello con el objetivo prioritario del legislador de proteger al inversor y tratar de evitar que se repitan los abusos cometidos en el pasado, y que la crisis financiera de 2007-2008 vino a poner de manifiesto de una manera particularmente cruel.

Félix González, Socio Director General de Capitalia Familiar EAF

La menor complejidad (que no menor importancia) de las actividades que desarrollan las Empresas de Asesoramiento Financiero (EAF, según la nueva denominación) ha permitido que el proceso de adaptación de las EAF a la nueva normativa haya sido más sencillo, aunque no exento de conflictos, especialmente para aquellas Empresas de Asesoramiento Financiero no independientes (la mayoría), cuyo modelo de negocio descansaba (y deacansa) en gran medida en los acuerdos de vinculación con determinadas entidades depositarias y la consiguiente percepción de retrocesiones por cuenta de las recomendaciones efectuadas a sus clientes asesorados.

Desde su constitución hace ya más de una década, Capitalia Familiar EAF se ha declarado y actuado como Empresa de Asesoramiento Financiero independiente y, por tanto, no ha mantenido acuerdo de vinculación ni cobrado retrocesiones de entidad bancaria alguna. Un ejemplo: desde hace más de una década, los clientes de Capitalia Familiar EAF vienen accediendo a la clase comercial más barata de los fondos de inversión utilizados (antes la llamada “clase institucional” y ahora la denominada “clase limpia”).

Cuando el modelo de negocio de la EAF está alineado exclusiva e inequívocamente con los intereses de los clientes, el proceso de adaptación a MiFID II no ha planteado retos particularmente relevantes ni la necesidad de acometer transformaciones organizativas profundas, posiblemente porque el legislador y el regulador tenían inicialmente en la cabeza este enfoque puro del servicio de asesoramiento cuando crearon este tipo de Empresa de Servicios de Inversión allá por 2007 (puro en el sentido de exento de conflictos de intereses).

María Jesús Soto, agente financiero en Andbank

Para nosotros, como agentes financieros de Andbank la adaptación a la MiFID II durante 2019 ha sido realmente exitosa, tanto por la aceptación de los clientes, como por la simplificación de nuestro trabajo.

El hecho de categorizar a los clientes en los perfiles de autogestionado o asesorado, en base a los saldos y las preferencias del cliente, han hecho que el servicio se convierta en más personalizado, al tiempo que se consigue una mayor protección para los patrimonios de los inversores por el aumento de la diversificación, manteniendo la máxima independencia.

María Jesús Soto, agente financiero en Andbank

En el tema de las comisiones, para la gran mayoría de los clientes los costes siguen siendo prácticamente los mismos que antes de la adaptación, y nuestros ingresos se han mantenido, como era el objetivo a la hora de planificar al implementación de MiFID II. El valor añadido que les damos a los clientes con el servicio de planificación patrimonial, es muy valorado por los clientes, porque es un plus por las comisiones que nos pagan.