El efecto yo-yo de los bonos corporativos

  • 13-05-2019

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A principios de semana, el presidente estadounidense, Donald Trump, sorprendió por completo a los mercados al amenazar por Twitter con aumentar los aranceles sobre las importaciones chinas. Esto provocó fuertes caídas en las bolsas el pasado lunes, así como una considerable ampliación de las primas de riesgo de los bonos corporativos. Esto último no tiene por qué ser una mala noticia para los inversores. La historia demuestra que los bonos corporativos pueden recuperarse a menudo mucho más rápido que otras clases de activos y, por lo tanto, son ideales en una estrategia anticíclica.

“Esta característica queda reflejada en los bonos corporativos denominados en euros. En los últimos 15 años, han sufrido pérdidas tan sólo una vez durante dos años consecutivos”, señala Per Wehrmann, Head of European High Yield en DWS.

No se puede escapar del valor fundamental

La pregunta es, ¿por qué existe esta característica? El factor más importante será que un bono – siempre que el emisor no incumpla – se liquide en un momento específico en el futuro. Como consecuencia, a medida que se aproxima a la madurez, se produce el efecto “pull-to-par”. Esto significa que el precio se aproxima al valor nominal. “A diferencia de un valor líquido, el precio de un título de deuda no puede diferir de su valor nominal durante un período de tiempo ilimitado”, añade Wehrmann.

Por otra parte, frecuentemente la recuperación del mercado de bonos high-yield estadounidense se desborda, lo que hace que las inversiones anticíclicas en sus equivalentes denominados en euros valgan la pena. La razón por la recuperación tan rápida de los bonos de EE.UU. es que existe una base mucho más amplia de inversores especializados en esta clase de activos. Además, al otro lado del Atlántico, hay un mayor número de seguidores del Value que se centran en cualquier clase de inversión que actualmente tenga un precio atractivo y que también están dispuestos a redistribuir el capital en esa dirección.

La debilidad económica disciplina a las empresas

Por último, la caída de los precios tiende a ir de la mano de un empeoramiento de los datos económicos y de los balances de las empresas. Esto hace que las compañías se centren casi automáticamente en los intereses de los acreedores, concentrándose en la reducción de la deuda y defendiendo la calidad del crédito.

Al mismo tiempo, en una crisis, los bancos centrales saltan a la ayuda de la economía reduciendo los tipos de interés. Este apoyo de la política monetaria de la Reserva Federal o del Banco Central Europeo, aumenta el atractivo de los activos con riesgo, aunque con un ligero retraso temporal. En algún momento, los inversores se ven obligados a contrarrestar los rendimientos más bajos que ofrecen los bonos soberanos de alta calidad. “Esto beneficia al mercado de bonos corporativos en su totalidad, ya que, en el pasado, los títulos de deuda de alto rendimiento han mostrado un crecimiento superior a la media”, según Wehrmann.