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El camino de la dirección financiera hacia la inteligencia artificial

  • 15-05-2018

  • 3 minutos

Ha llegado la hora de que los directores financieros -CFOs, por sus siglas en inglés- y sus equipos se pongan las pilas en relación con la automatización y la inteligencia artificial (IA).

Como señala el informe de PwCAI predictions for 2018’, esto no sucederá hasta dentro de unos años. Tampoco porque los departamentos financieros de las compañías estén buscando desesperadamente incorporar a expertos en informática especializados en machine learning.

¿Por qué decimos entonces que ha llegado el momento? Según Michael Baccala y Ed Ponagai de PwC, es necesario que los profesionales de la función financiera hagan un gran cambio en su forma de trabajar, pues si se aferran a las herramientas que ya dominan y no se adaptan a los nuevos procesos del futuro, no estarán preparados para desarrollar la función financiera de próxima generación a partir del uso de últimas tecnologías, como la automatización o la inteligencia artificial. 

Esta no será la primera adaptación tecnológica

Para estos profesionales, la transición a las nuevas herramientas de automatización e IA será similar a la llegada de las hojas de cálculo electrónicas en los años ochenta. Los programas como Visicalc y Lotus 1-2-3 marcaron el pistoletazo de salida de su adopción masiva, que arrinconó el papel verde de los libros de contabilidad. En los noventa, los sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP en inglés) se convirtieron en el estándar y todos los profesionales “hablaban” en hojas de cálculo y ERP.

Hoy hay departamentos enteros compuestos de súper maestros del Excel. Hasta los profesionales que utilizan herramientas especializadas se sirven de las hojas de cálculo para adaptarse a la ‘zona gris’ que existe entre algunas herramientas.

Pero debemos superar esta forma de trabajar. Las hojas de cálculo electrónicas serán los libros de contabilidad del día de mañana. Y los profesionales de la función financiera tendrán que aprender el lenguaje del análisis de datos, la automatización y la IA.

A corto plazo, la oportunidad al alcance de todos es utilizar la automatización para tareas repetitivas como el procesamiento de transacciones o la integración de visualizaciones de datos en las analíticas, aunque es importante recalcar que la automatización no solo servirá para entregar unos gráficos más bonitos. Una representación visual adecuada saca a la luz patrones o datos inusuales que de otra forma habrían pasado inadvertidos. Por supuesto, ‘inusual’ no tiene por qué ser malo. Para discernir eso están los auditores y los expertos en contabilidad, quienes utilizan su conocimiento para interpretar estas anomalías.

A pesar de todo esto, la informática y el diseño no formaban parte del perfil de un graduado en finanzas o contabilidad en 2015. Encontrar el talento con estas capacidades será el gran reto en los próximos años, en todos los sectores y ámbitos.

Y, ¿qué pasa con la IA?

Las máquinas no nacen inteligentes; tendrá que programarlas alguien con la formación adecuada. El entrenamiento de las máquinas es una labor de repetición, en la que los expertos dan feedback a los algoritmos. De hecho, a algunos profesionales de PwC con más experiencia les costó meses perfeccionar Data Sieve, una herramienta para leer contratos comerciales y comprobar que cumplían los requisitos de la nueva regulación. Gracias a esto, podemos revisar estos documentos en una cuarta parte del tiempo del que se necesitaba antes.

Este tipo de equipos -expertos en contabilidad que trabajan mano a mano con data scientists- son cada vez más comunes. Las direcciones financieras se están adaptando a este nuevo paradigma de selección y formación de personal. Además, se han visto equipos en los que expertos contables y en informática trabajan eficazmente.

En definitiva, el futuro de la función financiera está en mano de las personas, no de las máquinas. Pero hay que moverse.

¿Realmente las máquinas tienen que ser programadas por un humano?

Con Google la inteligencia artificial está preparada y el debate está asegurado. Su reciente idea de negocio, Google Duplex, ha revolucionado las redes. Y es que tareas convencionales como pedir cita a una peluquería o reservar en un restaurante pondrán ser desempeñadas por el nuevo asistente inteligente del miembro FAANG, que está capacitado para realizar llamadas telefónicas del modo más humano posible. Sin notarse, ni un poco, que se trata de una máquina.

El director ejecutivo de Google,  Sundar Pichai, presentó la más revolucionaria de sus innovaciones con unos vídeos de demostración en los que los trabajadores, tanto de la peluquería como del restaurante, charlaban sin saberlo con un ente virtual. Surge así un conflicto ético, en el que la deshumanización y la revolución digital son sus protagonistas. Es por ello que el magnate aseguró que sólo se trata de una representación y que, cuando se lance al mercado, Google Duplex siempre se identificará como asistente artificial.