El “miedo alemán” moldea sus decisiones de inversión

  • 17-12-2018

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Los alemanes son muy buenos ahorradores, pero no accionistas. Tienen una preferencia contraproducente por productos de ahorro de renta fija, que apenas ha cambiado con la desaparición de los ingresos debido a la política de bajos tipos de interés del BCE. Esta es una de las conclusiones que se extrae del estudio llevado a cabo por Marius Kleinheyer, analista del Instituto de Investigación Flossbach von Storch, sobre los inversores alemanes.

El Instituto de Investigación Flossbach von Storch quería profundizar y, en colaboración con la empresa de encuestas GfK, ha llevado a cabo una encuesta representativa entre 10.000 residentes alemanes. El gran tamaño de la muestra permite un análisis significativo de subgrupos relevantes en función de la edad, el género, los ingresos y la educación. Los resultados de la encuesta sugieren que la falta de conocimiento sobre temas fundamentales para invertir perjudica a los ahorradores alemanes. No entienden que no pueden lograr sus objetivos de inversión con productos de renta fija, como cuentas bancarias o bonos, en un entorno de bajos tipos de interés y aumento de la inflación. Paradójicamente, la mayoría de los encuestados cuenta con un rendimiento anual de más del 2%, y un grupo significativo con más del 3%, y esperan una inflación más alta. Pero siguen comprometidos con las cuentas corrientes y de ahorro sin intereses como sus vehículos de inversión preferidos. Tal vez el proverbial “angustia o miedo alemán”es hijo de la ignorancia.

A los 10.000 participantes en la encuesta se les preguntó no solo sobre su comportamiento real de inversión, sino también sobre cómo invertirían para lograr ciertos objetivos y cuáles eran sus expectativas para el futuro. Los resultados muestran que existe una tendencia entre las generaciones más jóvenes, las mujeres y las personas con un nivel de educación inferior a actuar en contra de su interés por la ignorancia y el miedo. Al final del día, la acumulación de riqueza no está determinada tanto por el tamaño dela cartera como por el estado de ánimo.

Principales conclusiones

Al solicitar un ahorro a largo plazo, solo el 23% de los encuestados decidió invertir su dinero en acciones o fondos de acciones. Una mayoría de casi el 60% prefería cuentas bancarias o seguros de vida, privándolos de la posibilidad de acumular riqueza.

Figura 1: Preferencia por acciones y fondos de renta variable vs. Preferencia por libreta de ahorros y cuenta corriente por edad con una inversión de 100 euros mensuales durante 18 años en %.

Fuente: Instituto de investigación Flossbach von Storch en cooperación con GfK

Las expectativas en cuanto al rendimiento de una inversión no coincidieron con las preferencias de inversión de los participantes de la encuesta. En un entorno de tipos cercanos a cero para los bonos del gobierno y los productos de ahorro bancario, el 75% de los encuestados espera un rendimiento anual de su inversión de más del 2% (más del 20% espera más del 5%).

Las provisiones de pensiones privadas son, con una participación del 40%, la motivación de ahorro más fuerte para las personas de 50 a 59 años. Para ellos, por supuesto, es demasiado tarde para acumular activos. Entre los jóvenes, que tienen tiempo para acumular riqueza, la provisión para la vejez es importante para solo el 15%.

La mayoría de los participantes en la encuesta ven el mayor riesgo de inversión en las fluctuaciones de los precios de los productos de inversión (41%). El miedo a la volatilidad afecta especialmente a los jóvenes inversores (más del 50%). Teniendo en cuenta su horizonte de inversión a largo plazo, podrían aguantar más fácilmente las fluctuaciones a corto plazo y deberían estar más preocupados por la recuperación de la inflación. Pero no lo son.

Entre los subgrupos de encuestados cabe destacar:

Las mujeres son más reacias a invertir en activos de mayor riesgo que los hombres. Solo un poco más del 10% de las mujeres invertiría en acciones o fondos, mientras que un poco más del 30% de los hombres lo haría.

Los jóvenes tienen una menor preferencia por las inversiones de renta variable que los mayores (alrededor del 12% versus el 26%).

Los encuestados con niveles educativos más bajos también prefieren la renta fija sobre la renta variable (solo el 10% de los que ganan alrededor de 1.000 euros que prefieren las acciones bancarias frente al 40% de los que ganan 4.000 euros o más).

En resumen, la encuesta apunta a una enorme brecha de conocimiento sobre el arte de invertir. La educación financiera es necesaria con urgencia, pero llevará mucho tiempo el lograr marcar una diferencia.