Esperando el 2019

  • 26-12-2018

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El IPSA en noviembre mostró avance de +0,15% en pesos (+3,74% si lo medimos en dólares, mostrando un rezago respecto al índice MSCI Emerging Markets que registró un alza de +4,06%). En lo que va de diciembre nuestro principal índice ha mostrado un comportamiento lateral, anota una caída de -0,13% (al cierre del lunes 17), resultando en un retorno acumulado de -8,26% en el año. Estas últimas semanas hemos visto que los temores renovados de recesión en EE.UU. están marcando la pauta, situación que contagia e introduce mayor volatilidad a los mercados.

Producto de la corrección del IPSA en el año, los niveles de valorización se han ajustado a la baja, con el múltiplo P/U 12 meses forward ubicándose en 15,0 veces, un 8% por debajo del promedio de 10 años. Al mirar este múltiplo en términos relativos, notamos que el IPSA se ve más atractivo que EE.UU. (12% de descuento versus el S&P-500) y mercados emergentes (3% de descuento respecto al MSCI EM), mientras que se encuentra en línea con Latinoamérica (MSCI Latam). Considerando el contexto en el que estamos inmersos, sería mucho más preocupante si la bolsa local estuviera mostrando premios en valorización respecto a otros mercados/regiones.

Aunque la evolución del mercado accionario local –y también de la economía– dependerá como nunca del desarrollo de las distintas fuentes de riesgo externo, no tenemos que olvidarnos de lo que está pasando en el ámbito local. En este sentido, hace algunos días Icare publicó el IMCE del mes de noviembre, que continuó reflejando un deterioro en la confianza del empresariado, cayendo por tercer mes consecutivo. El índice global por primera vez en el año se ubicó por debajo de los 50 puntos, y entró a terreno pesimista, al igual que lo hizo la confianza del consumidor (medida por el IPEC) hace ya cuatro meses. Además, estamos cerrando el año con un Índice de Incertidumbre Económica que supera en 27% el nivel de noviembre 2017. Y si bien buena parte de los focos de incertidumbre proviene del exterior, es posible que en diciembre este indicador se vea impactado por (i) los cuestionamientos a instituciones como carabineros (por todo lo que ha sucedido luego de la muerte del comunero Catrillanca), (ii) el paro del puerto de Valparaíso, al que hoy se suman protestas de trabajadores de los puertos de San Antonio e Iquique, e incluso por (iii) la polémica por el pacto migratorio de la ONU que no fue suscrito por nuestro país.

Mirando a 2019

El consenso de Bloomberg anticipa un crecimiento de +14% para la utilidad del IPSA, explicado en gran medida por las compañías del sector eléctrico. En el plano económico, las estimaciones de los economistas promedian un crecimiento de 3,5% a/a para la actividad el próximo año, con la inversión jugando un importante rol. En efecto, la inversión tendría mayor incidencia que el consumo en el crecimiento del PIB 2019 publicado por el Banco Central en su último IPoM (en un rango entre +3,25% y +4,25%). Hemos visto dos trimestres consecutivos (2T18 y 3T18) con la formación bruta de capital fijo creciendo a un +7% a/a, mientras que para el próximo año el consenso está en torno a +5% a/a (el central es más optimista, anticipando un +6% a/a). Aunque algunos economistas han hecho hincapié en que estas cifras se justifican por la inversión en reposición, no es menos cierto que el catastro de iniciativas 2018-2022 de la Corporación de Bienes de Capital dado a conocer durante octubre se ve más abultado que al cierre de junio (cerca de US$17.000 adicionales), con un importante salto en inversión minera.

Por otra parte, a pesar que el precio del cobre se encuentra casi un 15% por debajo del nivel de un año atrás (US$2,73/libra), se han reactivado y anunciado proyectos mineros (expansión de Pelambres, Quebrada Blanca 2). Asimismo, hemos sabido de empresas de perforaciones y/o prospección minera que están teniendo mayor actividad, lo que indudablemente es positivo pensando en una recuperación de la actividad más allá del próximo año.

¿Qué nos podría sorprender el próximo año?

Modernizaciones en el campo tributario y laboral. Sin duda estas serían sorpresas positivas –y deseables– que favorecerían e incentivarían la inversión. También sería de mucha ayuda que se avance en simplificar los trámites burocráticos para facilitar la aprobación de los proyectos. En efecto, el presidente del consejo minero en una entrevista hablaba de la obtención de hasta 1.150 permisos para poder concretar uno de los últimos proyectos del sector. Avanzar en estos frentes contribuiría tanto a consolidar una reactivación de la economía, como a mejorar el ánimo de empresarios y de los consumidores en la medida que redunden en un mercado laboral más robusto.