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¿Está el futuro de la inversión colectiva en los planes de pensiones?

  • 15-11-2017

  • 4 minutos

La voluntad del gobierno por disminuir las comisiones de gestión en los planes de pensiones, nos hace volver la vista sobre este instrumento tan olvidado en España y que merecen un reflexión, pero ¿interesan en realidad?

Cuando llega la época de campaña de declaración de la renta y en la Navidad, las bancas comerciales cambian su cara, dándonos su lado más amable regalándonos jamones, cuberterías, televisores, viajes, etc, a cambio de suscribir un plan de pensiones. Lo habitual es que el importe del regalo sea inversamente proporcional al cuidado y esmero en la gestión que se debiera traducir como mínimo en una aceptable rentabilidad.

Nos reiteran que faltan pocos días para beneficiarnos de las importantes ventajas fiscales que concede el Estado a los partícipes de estos planes y que, una vez estemos jubilados, este ahorro y sus plusvalías generadas nos ayudarán a sostener nuestro actual nivel de vida.

¿Interesa suscribir planes de pensiones?

Antes de pasar a analizarlo, nos gustaría compartir una serie de datos relacionados con el tema para su reflexión:

1) Sigue aumentando el número de años que vivimos después de la jubilación

La esperanza de vida en España es de 85 años para las mujeres y de 81 para los hombres. Somos el cuarto país de Europa con menor tasa de ocupación entre los mayores de 65 años. En 2050 un 40% de la población tendrás más de 65 aaños.

2) El salario de los jubilados se reducirá por término medio un 45% con respecto a su salario en activo, cuando entre en vigor plenamente la actual que no la futura reforma. La pensión media de jubilación en el año 2017 de 1065 euros con revalorizaciones del 0,25% en los próximos año, lo que da para un café más al mes, 980 euros.

3) En el sistema actual de reparto de la Seguridad Social donde los trabajadores activos pagan las pensiones de los jubilados, y con la estructura de la población, en la que cada vez hay más parados y jubilados por cada trabajador en activo puede llegar a suceder que el Estado se vea imposibilitado a mantener el poder adquisitivo de las pensiones públicas a no ser que adopte otras fórmulas de financiación para acometer este gasto.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social se descapitaliza año tras año, y las pagas extra se cargan al mismo. La creación de empleo no incrementa hasta ahora la recaudación.

La tan cacareada información sobre la pensión a percibir en un futuro ningún Gobierno de nuestro país la ha enviado. ¿Nos preguntamos por qué?

4) El Estado ofrece ventajas fiscales con el objeto de fomentar la contratación de planes de pensiones. Las aportaciones a estos planes, con ciertos requisitos, reducen la base imponible del Impuesto de la Renta.

5) Una vez comenzamos a recuperar dinero de estos planes, es decir, a cobrar de los mismos, estos ingresos tributan como rentas del trabajo.

El ahorro fiscal viene por el hecho que cuando estamos aportando a los planes, es decir, mientras somos trabajadores, nos deducimos al suscribir el plan a un tipo mayor que tributamos al percibir la pensión.

6) Según estudios realizados, las razones para invertir en un plan de pensiones son acumular ahorro para la jubilación (60%), la desgravación fiscal (32%) y la rentabilidad financiera (31%).

Para materializar nuestras inversiones los españoles solicitamos información principalmente a nuestro banco en un 60% de los casos o también a nuestros familiares y amigos, en un 19%. La importancia de la inversión en pisos nos hace a los españoles un caso atípico en cuanto a la distribución de la riqueza si lo comparamos con los países de nuestro entorno.

7) En la Europa del norte la mayoría de la gente, ahorra para su jubilación invirtiendo en acciones (86%) frente a un mero 25% que hace lo mismo en España.

9) Según los estudios que anualmente publica el profesor Pablo Fernández :

Solo tres de los 335 fondos de pensiones con 15 años de historia arrojaron desde el 2001 una rentabilidad superior a la del Ibex-35, la principal referencia bursátil española, y los bonos del Estado a ese periodo. Fiel a su cita anual, el estudio que realiza el profesor del IESE, Pablo Fernández, insiste en que «los datos indican que pocos gestores se merecen las comisiones que cobran». ¿Será por eso por lo que el Gobierno pretende disminuirlas o porque observa que dado el escaso patrimonio que gestionan asistiremos en un futuro a una mayor contestación social en esta materia.

Y los resultados no difieren demasiado de las de los estudios que analizaron los periodos 2000-2015, 1999-2014, 1998-2013. Entre diciembre del 2001 y el mismo mes del año pasado, la rentabilidad de los fondos de pensiones se situó en una media anual del 2,03%, por debajo de inflación media del periodo (2,29%), de la de los valores del Ibex-35 (5,24%) y de los bonos del Estado a 15 años (5,27%).

Las consecuencias de elegir mal los fondos de pensiones

A la vista de los datos, en muchos casos los inversores en fondos de pensiones pierden la desgravación fiscal tan cacareada, vía comisiones, gastos e ineficiencias en la gestión, sobre todo si tienen la desgracia de elegir un mal plan, pues la diferencia de rentabilidad entre el mejor plan y el peor oscila alrededor del 18% anual sin que el partícipe se entere.

De esa forma, en lugar de ahorrar para la vejez, con los planes de pensiones muchas personas se descapitalizan. Esto sucede porque en España, contratamos el plan de pensiones y nos despreocupamos de vigilar los rendimientos que éste nos genera. Así el 82% de los titulares de un plan de pensiones desconoce su rentabilidad y un 71% las comisiones que satisface por la gestión de los mismos. ¿Cambiará esto con Mifi II o la letra pequeña seguirá existiendo?

Seamos honestos y entonemos el mea culpa. La responsabilidad última de que nuestro dinero esté mal gestionado es nuestra, al no realizar un seguimiento de la rentabilidad, ni un análisis previo a la elección de los mismos. Y es que los españoles dedicamos el triple de tiempo a la adquisición de un coche (36 días), que a seleccionar nuestro plan. La formación financiera sólo existe en las estadísticas a pesar de esfuerzos muy loables de ciertas entidades.