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La estrategia de multiactivos para evitar el coronavirus

  • 20-02-2020

  • 3 minutos

Después de haberse eliminado los temores de recesión, los mercados repuntaron durante el cuarto trimestre y hasta bien entrado el mes de enero. Sin embargo, el esquema se volvió más complejo cuando el coronavirus repercutió negativamente sobre los precios de los activos. ¿Cómo puede una cartera de multiactivos hacer frente a los imprevisibles vaivenes de las bolsas en un entorno de ciclo avanzado y con dotes de nerviosismo?

A mi modo de ver, el coronavirus es un buen ejemplo de cómo incluso un esquema macro más sólido puede quedar en agua de borrajas.

El coronavirus es una catástrofe humana que también ha conmocionado a los inversores al reducir previsiblemente el crecimiento económico, aunque se desconozca la cifra exacta.

¿Cómo enfrentarnos a un suceso tan inesperado como el coronavirus?

La primera respuesta a esta pregunta la podemos encontrar con la gestión exhaustiva del riesgo y el mantenimiento del nivel correcto de diversificación, que se ha vuelto más difícil después de la enorme disminución de las rentabilidades de los bonos en los últimos veinte años.

La ventaja que tienen las estrategias de multiactivos es que pueden diversificar en gran medida, aunque, eso sí, hacerlo bien requiere disciplina y experiencia.

El segundo factor que podemos aplicar es que seamos activos y flexibles, capaces de adaptarnos a cambios repentinos. Incluso antes de las turbulencias generadas por la epidemia, teníamos cada vez más preocupaciones. En este sentido, la apuesta por proteger patrimonio y la inversión en bonos gubernamentales de nuestra estrategia proporcionaron un colchón de seguridad a medida que los mercados se iban deteriorando.

Por otra parte, el tercer punto a considerar es tener un proceso de inversión disciplinado que pueda evaluar adecuadamente el impacto de un shock externo. Un marco coherente y riguroso puede ayudar a evitar ser arrastrado por la corriente del pánico.

¿Cómo puede reaccionar mejor nuestra estrategia ante sucesos que no se esperan como el coronavirus?

Hemos tenido una visión bastante consistente en el largo plazo: el mundo está en un entorno “confuso” donde el crecimiento expansivo sigue siendo moderado. En 2019, la recesión de la actividad manufacturera inducida por la guerra comercial llevó al crecimiento por debajo de la media de largo plazo. Comenzamos 2020 con optimismo acerca del final de esa desaceleración y esperando el final de las políticas monetaria laxas, aunque viendo que las valoraciones elevadas y el sentimiento cada vez más burbujeante actuarían como un limitador de velocidad en los precios de los activos.

En mi opinión, gran parte de esa teoría permanece intacta. La política monetaria sigue siendo acomodaticia y estable. El sentimiento y las valoraciones siguen siendo altos. Mientras, el impacto del coronavirus estará en los fundamentales: como se esperaba, los datos han mejorado a medida que comenzamos el año, pero el brote tendrá una penalización significativa en China y, por tanto, en el crecimiento regional y global.

Así, a mi juicio es poco probable que las repercusiones de la epidemia sean suficientes para causar una recesión global, pero la magnitud del impacto no se conocerá por completo durante meses, si no más tiempo. Los inversores deben enfrentarse a un escenario incierto durante varios meses.

¿Cómo se traduce esto dentro de nuestra estrategia?

En resumidas cuentas, vale la pena ser dinámico ante este panorama. Por eso, redujimos considerablemente el riesgo a mediados de enero, motivados por lo que vimos como una creciente complacencia en los mercados. Esto nos ayudó a amortiguarnos en los momentos más complicados, para después volver a tener una posición más neutral. A largo plazo, tenemos la intención de aumentar exposición a los activos de riesgo, pero hasta que la foto de los fundamentales no se vea más nítida, seguiremos siendo cautelosos.

Además, incluso tras haberse agotado el miedo al virus, permaneceremos en un ambiente febril de ciclo maduro que continuará provocando volatilidad en los mercados. En períodos alternos de apetito y pánico, un enfoque activo y flexible puede marcar la diferencia en los resultados para nuestros clientes.