Evolución positiva de los mercados de deuda emergente

  • 15-04-2019

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Después de un complejo 2018, en el que el mercado de deuda emergente registró retornos negativos, 2019 ha empezado con una atractiva recuperación. En el caso concreto de los mercados de deuda emergente soberana, las pérdidas registradas en 2018 se recuperaron en enero y, la mayoría de las clases de activo de renta fija emergente se han mantenido o han subido desde entonces. De manera que, cabe preguntarse, ¿qué viene ahora? Dado que de los mercados de deuda emergente no suelen estar libre de sobresaltos a corto plazo, explicamos a continuación las razones por las cuales pensamos que el buen comportamiento registrado estos meses puede continuar.

El primer y principal catalizador para la mejora de la percepción ha sido el inesperado cambio en la política monetaria de EE.UU. Tras cuatro subidas de tipos de interés en 2018, se esperaba que este año continuara la normalización monetaria. Sin embargo, a principios de año, la FED viró hacia una postura mucho más dovish. Esto ha provocado que el mercado rápidamente descarte nuevas subidas de tipos en 2019.

Como tal, esto implica unas perspectivas mucho más benignas para la liquidez a nivel global, con una menor presión al alza en los yields de los bonos americanos y en el dólar. A su vez, esto ha reducido la presión para que los mercados emergentes eleven sus tipos de interés domésticos. Por el contrario, en un contexto de baja inflación, algunos mercados emergentes podrían pronto estar en disposición de recortar tipos.

“Incluso aunque no se ha llegado a un acuerdo que acapare titulares, pensamos que la probabilidad de una escalada en la guerra comercial entre ambos países es cada vez menor»

En segundo lugar, el otro obstáculo al que se enfrentaron los mercados emergentes, especialmente durante la segunda mitad de 2018, fue la escalada de la tensión entre China y EEUU. En este sentido, la situación ha mejorado notablemente gracias a que las dos partes llegaron a “una tregua” en diciembre de 2018 y tienen la voluntad de continuar las negociaciones para firmar un acuerdo comercial más sostenible.

De hecho, incluso aunque no se ha llegado a un acuerdo que acapare titulares, pensamos que la probabilidad de una escalada en la guerra comercial entre ambos países es cada vez menor. Esto se debe a que para que esto pudiese producirse, EEUU debería extender sus aranceles a las exportaciones de bienes tecnológicos chinos (ICT). Sin embargo, esto sería mucho más perjudicial para la propia industria tecnológica de EEUU, e impactaría negativamente en las grandes empresas norteamericanas como Apple, cuyo CEO ha alertado sobre el impacto similar de un “impuesto sobre los consumidores americanos”.

La diferencia de crecimiento entre los mercados emergentes y los mercados desarrollados se ha ido reduciendo en la etapa post crisis

En tercer lugar, y tal y como se muestra en la tabla, se puede ver que la diferencia de crecimiento entre los mercados emergentes y los mercados desarrollados se ha ido reduciendo en la etapa post crisis. En concreto, este crecimiento más lento en las grandes economías como China, Brasil y Rusia, se ha producido al mismo tiempo que la economía estadounidense ha mostrado cierta resilencia.

Sin embargo, si hacemos caso a las expectativas de consenso que apuntan a un crecimiento más lento de EEUU más que a un crecimiento rápido de los mercados emergentes, veremos que la prima de crecimiento de los mercados emergentes está regresando. Si la situación se mantiene, esto debería llevar a que veamos mayores flujos de capital saliendo de los mercados desarrollados y entrando en los emergentes. Además, como se ha apuntado anteriormente, nuestro análisis muestra que en el pasado los periodos con diferenciales de crecimiento favorables para los mercados emergentes han tendido a ser positivos para las divisas emergentes.

Las divisas emergentes normalmente siguen el diferencial de crecimiento entre los mercados emergentes y los desarrollados

Para resumir, incluso después del fuerte rebote experimentado, seguimos siendo razonablemente optimistas con nuestras perspectivas para los mercados de renta fija emergente para el resto del año. Esto refleja la importante mejora en dos de los principales obstáculos de 2018: las relaciones comerciales entre EEUU y China y el contexto global de liquidez/monetario en los mercados.

Además, las razones para invertir en renta fija emergente se ven reforzadas por la mejora en el diferencial de crecimiento, que debería favorecer tanto los flujos a mercados emergentes como a sus divisas. Junto con otros de los principales atractivos a largo plazo de los mercados emergentes, que incluyen los beneficios de potencial diversificación y unas tasas de impago históricamente más reducidas, pensamos que todavía existe un amplio margen para que el buen comienzo de 2019 se mantenga en el tiempo.