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Frenar la caída del petróleo

  • 08-04-2020

  • 3 minutos

La caída de la demanda de petróleo a causa del impacto del coronavirus ha provocado un colapso en el precio del petróleo. Tras el desplome a mínimos de 2002, hay esperanzas de un pacto global entre los mayores productores del mundo.

Alfredo Álvarez-Pickman, gestor del fondo Key Capital OCHO comenta la situación y perspectivas del mercado ante la ¨guerra de precios¨.

petróleo

¿En qué situación está cada país?

Alfredo Álvarez-Pickman

La actual política del príncipe Mohamed bin Salmán, ha sido objeto de severas críticas en muchos países por los daños que ha causado a los productores de petróleo de todo el mundo, tanto en países desarrollados como Estados Unidos, que se enfrentan a una crisis crediticia por las potenciales quiebras de algunos de sus productores de esquisto y a una notable pérdida de puestos de trabajo, como en países emergentes más dependientes del petróleo, como el Iraq, Omán y Nigeria.

Países como Venezuela y Méjico, que producen crudo más pesado, requieren precios de crudo por encima de los 55 dólares por barril, pero también los productores de esquisto canadiense requieren 45 dólares por barril. Arabia Saudita y Rusia, por su parte, se encuentran entre los productores de más bajo coste con 10 dólares por barril o menos. Sin embargo, incluso estos países dependen de los ingresos del petróleo para llenar las arcas de sus gobiernos y equilibrar sus presupuestos.

Arabia Saudita trata su petróleo como una gran, pero finita, reserva y busca maximizar su valor a largo plazo. Por lo tanto, quiere que los precios del petróleo no sean tan altos como para que la economía mundial se resienta y las empresas se vean obligadas a cambiar a fuentes de energía alternativas, pero tampoco demasiado bajos, ya que Oriente Medio depende en gran medida del crudo. Así pues, los saudíes están dispuestos a sacrificar sus ingresos a corto plazo (disminuyendo su producción) para aumentar el valor de sus yacimientos de petróleo a largo plazo (manteniendo el equilibrio entre la oferta y la demanda).

Por su parte, Rusia, estaría encantada con un precio del petróleo de 100 o incluso 150 dólares, pues resolvería muchos de sus problemas presupuestarios de Rusia. El problema es que Rusia no puede permitirse pensar a muy largo plazo y, a diferencia de los saudíes, los rusos no pueden permitirse el lujo de reducir la producción. El presupuesto de Rusia está equilibrado (en teoría) a 50 dólares de petróleo junto a niveles de producción actuales. Un menor volumen traería consigo un aumento de los precios a largo plazo, pero también un descenso de los ingresos a corto plazo. Así que los rusos se negaron a aceptar los recortes de producción propuestos por los saudíes, y ahora Arabia Saudita ha dado la vuelta a la tortilla empezando una guerra de precios. La situación actual no podría llegar en peor momento para Vladimir Putin, que busca extender su liderazgo mediante un referéndum que debería tener lugar el 22 de abril.

Históricamente, bajos precios del petróleo han sido motivo de celebración en los EE.UU. al beneficiar a sus consumidores, pero eso era antes de convertirse en el mayor productor de petróleo del mundo. Actualmente EE.UU. produce 15 millones de barriles al día, aunque todavía consume casi 20 millones de barriles al día. Además, la actual situación amenaza el objetivo del presidente Trump de que EE.UU. alcance la independencia energética y se mantenga como el principal productor de petróleo del mundo. Y a las puertas de unas nuevas elecciones, tampoco le interesa el impacto negativo que los actuales precios puedan tener en estados productores de energía como Texas, Dakota del Norte y Pensilvania, muy rica en gas.

Por último, países emergentes cuyos ingresos dependen de las materias primas también se enfrentan pérdidas de recursos cuando más los necesitan para hacer frente a la pandemia.

Parece por tanto evidente que la actual situación, exacerbada por la caída de la demanda provocada por el Coronavirus, no le conviene a nadie involucrado y que los recientes movimientos van encaminados a frenar la caída del crudo y a volver a una situación más racional con precios alrededor de los 40 dólares por barril. Pero cuando hablamos de política, todo es posible.