El futuro: ¿cómo adaptarnos a la Cuarta Revolución Industrial? ¿Qué trabajos desaparecerán y cuáles no?

  • 04-03-2018

  • 8 minutos

Parece que las palabras Robótica o Inteligencia Artificial están de moda en los últimos años. Nos preguntamos si los Robots nos sustituirán en un futuro no muy lejano… O si son los culpables de que haya mucha gente sin empleo hoy en día. ¿No estará la solución a la falta de empleo en la educación? ¿No será necesario orientar la educación de una forma en la que ayude a que las personas/estudiantes se adapten a una Cuarta Revolución industrial? ¿No deberíamos centrarnos en desarrollar nuestra creatividad más que a adquirir una gran cantidad de conocimientos que probablemente en el futuro no nos harán falta?

Iñaki Gabilondo entrevistó Carl Benedikt Frey (académico de Oxford), tratando el tema de la automatización. Podéis ver la entrevista en vídeo a través de este enlace, creo que no tiene desperdicio. Además de unas respuestas brillantes, el planteamiento de las preguntas es sin duda más que interesante. Plantea cómo será el futuro y lo que las personas deberíamos tener en cuenta para adaptarnos a la Cuarta Revolución Industrial.

Entrevista de Iñaki Gabilondo a Carl Benedikt Frey

Estamos hecho de tiempo, de fogacidad como diría Borges. Vemos pasar las estaciones mientras trabajamos. El trabajo transformó al mono en hombre, al hombre en esclavo, al esclavo en asalariado. En la siguiente metamorfosis, ¿terminaremos siendo inservibles?

El académico de Oxford, Carl Benedikt Frey vaticina que la automatización condenará a la extinción a banqueros, oficinistas, taxistas, pilotos, camareros, matemáticos… Aunque no olvidemos, el futuro no está escrito.

Carl Benedikt Frey. Estamos en un momento de transición, y los momentos de transición siempre son dolorosos. La gente que piensa que las cosas son turbulentas ahora mismo se pueden sorprender de lo que está por venir.

Iñaki Gabilondo. Y acabamos de empezar. Una de las grandes novedades de esta cuarta revolución industrial es que se desarrolla a una velocidad muy superior a la de las anteriores.

Creo que es totalmente cierto que el ritmo de la revolución se ha visto incrementando en los últimos años e igualmente creo que el periodo de adopción de la tecnología ha crecido también. Pero es importante distinguir entre la adopción de la tecnología entre los usuarios y la adopción de la tecnología en la producción. Mucha gente usa teléfonos móviles y ordenadores y la adopción de esas tecnología para el uso personal ha aumentado rápidamente. Pero al hablar de la implementación de nuevas tecnologías en el sistema de producción, el ritmo es más lento, porque los procesos laborales necesitan ser reestucturados en base a esas tecnologías para que se vuelvan realmente productivos.

Creo que la historia nos da un gran ejemplo. La revolución industrial fue una revolución tecnológica que impactó en 1760 pero el impacto económico no se dio hasta 100 años después. En este momento la revolución económica va a estar más cerca de la revolución tecnológica. Pienso que también es importante distinguir entre revolución económica y revolución tecnológica. Porque es más bien una evolución económica gracias a la revolución tecnológica que una revolución económica.

Iñaki Gabilondo. Usted ha dirigido junto con Michael Osborne un estudio para determinar cuántos van a ser los oficios afectados, cuáles van a ser los más afectados y cuáles son los más vulnerables a la automatización, inteligencia artificial, robótica, etc. Nos proporciona un dato final muy importante, que es que el 47% de los oficios están en situación de alto riesgo.

Carl Benedikt Frey. No hay duda de que la automatización se ha expandido con rapidez durante la última década. La informatización en los 80 y los 90 estaba limitada a actividades basadas en normas que se podían pasar con facilidad a códigos informáticos y ser automatizados. Pero lo que vemos ahora es que el conjunto de datos de las tecnologías son cada vez mejores en crear cosas como el reconocimiento de patrones. Como resultado de eso se estima como usted apuntó que el 47% aproximadamente de los puestos de trabajo en EEUU son susceptibles de automatización durante las próximas décadas. Esto no significa necesariamente que todos esos trabajos serán automatizados sino que el campo potencial de la automatización es muy significativo.

Y las personas que son pesimistas acerca del futuro del crecimiento deberían cambiar sus pronósticos porque esto va a dar un gran impulso a la productividad. Pero al mismo tiempo, puede ser que esto no se traduzca en una mejora salarial para los trabajadores. Me refiero a que el mejor indicador de las condiciones de los trabajadores son los salarios no el crecimiento agregado. Y lo que estamos viendo últimamente es que los salarios están congelados especialmente entre los trabajadores de cualificación baja y media y pienso que esta tendencia va a cambiar en el futuro. Lo que marca la diferencia esta vez con respecto a otras revoluciones es que no va a verse afectado solo un sector, como por ejemplo el trabajo de la fábrica o el comercio, sino que esta revolución va a afectar a todos los sectores que te puedas imaginar. Desde el transporte, salud, sector financiera… El potencial de la automatizaicón es enorme. La cuestión es cómo nos vamos a adaptar porque la tecnología está definitivamente aquí.

Iñaki Gabilondo. Cada vez se amplía más el campo de la automatización…

Carl Benedikt Frey. Estás en lo cierto. Cuando llevamos a cabo nuestro estudio, empezamos haciéndonos la pregunta contraria. Empezamos preguntándonos, ¿qué se les dará relativamente bien a los trabajadores humanos? ¿En qué serán mejores las personas? Como el campo de la automatizaicón, es más fácil hacer la pregunta al revés. Y lo que descubrimos, junto a un grupo de expertos en robótica y aprendizaje automático es que las tres esferas principales en las que los humanos seguirán siendo mejores son creatividad, el desarrollo de nuevas ideas y artefactos, las interacciones sociales más complejas donde las personas negocian, persuaden, gestionan equipos ayudando a los demás pero no las interacciones básicas del cara a cara como el trabajo de un recepcionista que será automatizado fácilmente hoy en día. Y la tercera que tal vez sea algo menos intuitiva tiene que ver con la percepción y manipulación de objetos irregulares. Por ejemplo, es fácil enseñar a un robot a que coja una botella y lo haga una y otra vez pero si se quiere que un robot pueda distinguir y manipular todo tipo de objetos que hay en casa es casi inconcebible hoy en día. Cuando nos fijamos en los distintos trabajos, nos damos cuenta de que son los trabajos de baja cualificación los que son susceptibles de automatización. Existen unos pocos trabajos de baja cualificación en los que hay interacciones sociales complejas que implican percepciones y manipulaciones de objetos irregulares. Y esos trabajos sobrevivirán. Pero en general, los trabajos de baja cualificación serán los reemplazados con más rapidez en el futuro.

Iñaki Gabilondo. Lo que parece claro es que va a haber una gran masa con salarios cada vez menores y una minoría con salarios cada vez mayores. Y el GAP parece que se agigantará. ¿Continuará esta tendencia?

Carl Benedikt Frey. Sin duda esto ha sido una tendencia que hemos estado viendo al menos desde los 80 y también es una tendencia que se dio en las primeras etapas de la revolución industrial.

La desigualdad de salarios de disparó entre las primeras 6 y 8 décadas de la revolución industrial. Unos ganaban el doble. Los salarios estaban estancados, los trabajadores se encontraban en la peor situación, pero después algo cambió. Y pienso que es esencial entender qué cambió.

Creo que el principal cambio fue que en las primera etapas de la revolución industrial el capital principal fue la mano de obra y aumentó la participación de los beneficios sobre los ingresos pero al mismo tiempo cuando se introdujeron las nuevas máquinas aumentó la demanda de trabajadores relativamente cualificados. Pero la economía conlleva un tiempo para adaptarse así que la gente que no tenía trabajo durante la primeras etapas de la revolución industrial no fue la que pasó a trabajos cualificados, eso ocurrió con generaciones posteriores. Conlleva cierto tiempo que la economía se adapte a una nueva tecnología y que los trabajadores adquieran los nuevos tipos de destrezas q se requieren.

Ahora mismo estamos en una trayectoria similar. Vamos a ser testigos a una mayor desigualdad salarial durante las próximas décadas como resultados de la tecnología. Porque las tecnologías tienden a sustituir trabajos no cualificados y crea otros cualificados. Así que como consecuencia la desigualdad de sueldos seguramente aumentará. Y hemos visto que la participación del trabajo en la renta ha disminuido desde hace ya un tiempo y es una buena razón para creer que eso va a seguir así.

Partiendo de esa base, obviamente es fácil extrapolar y decir que esto seguirá indefinidamente pero en realidad no puede porque es imposible separar la economía y la esfera política. Hubo revueltas en los tiempos de la revolución industrial ya que los trabajadores tenían miedo del cambio tecnológico. ¿Y qué hizo el gobierno británico? Enviar a 12.000 tropas y acalló a los protestantes. En las democracias modernas ya no existe esa opción. De hecho, uno podría preguntarse, ¿habría sido posible que la revolución industrial hubiera ocurrido en la democracia moderna? Creo que es una pregunta que da que pensar. Lo único que sabemos es que en el sistema económico, la creatividad tecnológica depende significativamente de aquellas estructuras políticas que nos permitan progresar. Y si la mayoría no siente que se benefician de estas estructuras, se pondrán en contra de alguna u otra manera. Creo que parte de eso explica la subida del populismo que estamos viendo en muchas partes de Europa y también en Estados Unidos cada vez más. Si nos fijamos en el resultado de las elecciones en Estados Unidos, vemos que el candidato republicano recibió el apoyo de los lugares que han sido más susceptibles de automatización durante los últimos años. Y creo que ese hecho explica gran parte del miedo que la gente tiene sobre el futuro de esas regiones y su deseo de cambio.

Iñaki Gabilondo. En las anteriores revoluciones, desaparecieron muchos trabajos y aparecieron otros. ¿Por dónde podrán aparecer los nuevos trabajos?

Carl Benedikt Frey. Creo que siempre nos esforzamos por predecir dónde surgirán los nuevos tipos de trabajo. Si volviéramos a principio del siglo 20 y preguntáramos a alguien, ¿dónde cree que trabajarán sus nietos? No habrían dicho nunca turismo o ingeniería de software o nanotecnología. Y creo que de la misma manera es inconcebible que nosotros sin precisión alguna intentemos predecir los nuevos tipos de ocupaciones o industrias que aparecerán en las siguientes décadas. Pero sí creo que la tendencia, al menos hasta ahora, ha sido que la tecnología está destruyendo empleo y creando menos cada vez más. El ámbito de la automatización se ha expandido con rapidez y las nuevas industrias tecnológicas no están creando ningún trabajo nuevo. Se estima que aproximadamente el 0,5% de la mano de obra de EEUU trabaja en tecnologías digitales que han surgido desde el año 2000. Y creo que eso muestra claramente la tendencia que vemos en los negocios. Los Whatsapps, Googles o Facebooks están creando menos puestos de trabajo que creaban General Motors, Dell, IBM. Por lo tanto, a día de hoy, la mayoría de la gente no trabaja en la industria de la tecnología, y esto se ha venido viendo desde hace un tiempo.

Iñaki Gabilondo. Stephen Hawking advierte del peligro para la clase media. “Me da miedo el futuro de la clase media”. Mayor diferencia salarial, menos derechos, destrucción de empleo… ¿Está usted de acuerdo?

Lo llevamos viendo desde hace un tiempo. Los trabajos de cualificación media y renta media están desapareciendo. Y creo que las tendencias de la tecnología en el presente sugieren que ese hecho también es algo que va a seguir pasando. Creo que si nos fijamos en los indicadores económicos, vemos un aumento en la polarización no solo en los países sino también en las regiones entre países. Y creo que esos patrones de polarización económica implican también un aumento de alguna manera en la polarización política.  Y eso tiene mucho que ver con la desaparición de una clase media que ansía el cambio, porque aún no han llegado a ver los beneficios del crecimiento. Así que sí, ese tema me preocupa mucho. Pero creo que no deberíamos llegar a la conclusión de que esto es algo que va a continuar inevitablemente durante los próximos 30 años. No lo sabemos, pero sabemos que es un problema en este momento y eso es suficiente para saber que tenemos que hacer algo y más vale que sea pronto.