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¿Cuál es el futuro del sistema público de pensiones?

  • 04-12-2019

  • 4 minutos

España se enfrenta a grandes dificultades ante la insostenible situación del sistema público de pensiones y la deficiente oferta de planes de pensiones privados de parte de la gran banca.

Según el último estudio sobre el sistema de pensiones de Finizens, la esperanza vida de los españoles está en los 83 años, solo por debajo de Japón con 84 años e igualado por un grupo selecto de países desarrollados: Suiza, Italia, Luxemburgo, Corea del Sur, Israel, Francia y Noruega.

pirámide población planes de pensiones

Esto implica que, ante una población cada vez más longeva, los españoles necesitarán de más recursos para afrontar una jubilación cada vez más extensa.

Entre otras conclusiones, el estudio determina que para cubrir la jubilación, los planes de pensiones individuales deben de verse como un producto cada vez más necesario para complementarla en el futuro. Sin embargo, el análisis continua señalando que los planes de pensiones tradicionales en España siguen ofreciendo una rentabilidad media escasa del 2,49% anual, la cual se vería duplicada en el caso de utilizar estrategias de inversión pasiva.

Ahora bien, para analizar de cerca la sostenibilidad del sistema público de pensiones a largo plazo, contamos con la colaboración de dos grandes profesionales del sector: Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones y Eva Valero, Directora del Observatorio de Pensiones de Caser.

Comentario de Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones

Foto: Luis Vadillo, BBVA Pensiones

El sistema público de pensiones en España tiene ante sí un reto de proporciones mayúsculas: a partir del año 2020 comenzarán a jubilarse los primeros ‘baby boomers’, aquellos españoles nacidos entre 1957 y 1977. La jubilación de las generaciones del ‘baby boom’, unido al aumento de la esperanza de vida, seguirá presionando al alza el gasto en pensiones durante la próxima década.

El gasto en pensiones podría superar el 15% del PIB para 2050

Según datos del Banco de España, la población mayor de 65 años, como porcentaje de la población en edad de trabajar (16-64 años), aumentará desde el 30% actual hasta una horquilla de entre el 50% y el 70% en 2050. Es decir, vamos a pasar de una ratio de tres cotizantes por pensionista a otra de dos cotizantes por pensionista o menor. En ausencia de reformas del sistema, el gasto en pensiones podría superar el 15% del PIB para 2050 (actualmente está algo por encima del 10%).

Las previsiones apuntan a que el déficit del sistema público de pensiones se situará en 2019 por encima de los 20.000 millones de euros, casi 2.300 euros anuales por pensionista o 1.050 euros por cotizante. A pesar de que la Seguridad Social recaudará este ejercicio más de un 18% respecto a lo recaudado en 2008 con un número similar de afiliados, este aumento de la recaudación no ha sido suficiente para contener el déficit. La razón es el intenso aumento del gasto, que en 2019 habrá aumentado un 52% respecto a 2008. El déficit es estructural, no cíclico, y requiere tomar medidas también estructurales.

Las pensiones deben ser suficientes para asegurar una vida digna a los jubilados, pero el sistema debe también ser sostenible, porque si el sistema no se sostiene no podrá pagar pensiones de ningún tipo.

Entre las alternativas que proponen diversos expertos e instituciones hay algunas como las siguientes:

  • Aumentar la presión fiscal, aunque sea de manera temporal, para evitar la caída de la tasa de prestación de la pensión.
  • Acometer reformas estructurales que aumenten la tasa de actividad y de empleo, la productividad y los salarios, con el objetivo de elevar las cotizaciones sociales.
  • Retrasar la edad de jubilación y acomodarla al aumento de la esperanza de vida.
  • Impulsar el ahorro complementario: blindar la pensión mínima y compensar la reducción de la pensión media sobre el salario medio con más ahorro privado. En este aspecto, el fomento de los planes de empresa y el desarrollo de fórmulas para dar liquidez al patrimonio inmobiliario de los españoles son dos propuestas que están sobre la mesa.
  • Fomentar la transparencia del sistema con la implantación gradual de un sistema de cuentas nocionales/individuales, permitiendo a los trabajadores en activo anticiparse al futuro con decisiones informadas.

No son, en ningún caso, propuestas excluyentes sino complementarias. Y no son las únicas sobre las que debaten los expertos. Pero es necesario tomar medidas. No hacer nada no es una opción.

Comentario de Eva Valero, Directora del Observatorio de Pensiones de Caser

Foto: Eva Valero, Caser

El aumento de la esperanza de vida en los países desarrollados es una realidad innegable, fruto de la mejora del bienestar de las personas. Este nuevo marco, donde los expertos aseguran que podemos llegar a vivir hasta 100 años, presenta nuevos desafíos y dudas en torno a la sostenibilidad del sistema público de pensiones, que ha provocado que la sociedad esté más sensibilizada con la necesidad de ahorrar para la jubilación.

Reino Unido y Holanda, los países más completos en previsión social

A esta perspectiva se suma un contexto marcado por tipos de interés en negativo que inevitablemente nos lleva a buscar comparativas y soluciones a la situación actual. Tradicionalmente, solemos mirar a los países nórdicos y a Reino Unido u Holanda como los países más completos, en cuanto a la previsión social se refiere. En el caso del Reino Unido, desde 2012 cuentan con el soporte de los planes de empresas –segundo pilar– como uno de los sustentos del sistema de pensiones. Holanda funciona también con tres pilares: sistema público de pensión mínima, planes colectivos de empresas y el tercer pilar privado y voluntario. En España es necesario avanzar en un mayor equilibrio entre el sistema público y el sistema de capitalización, y conseguir así mayor estabilidad en los ingresos.

Tenemos que apostar por una mayor planificación y empezar a ahorrar tan pronto como ingresemos en el mercado laboral

Al margen de las diferentes oportunidades, no cabe duda de que nuestro modelo de ahorro para afrontar la longevidad tiene que transformarse y el compromiso por parte de todos los actores del sector en ese sentido es firme. A nivel individual, tenemos que apostar por una mayor planificación y empezar a ahorrar para esta etapa de la vida tan pronto como ingresemos en el mercado laboral. En lo referente al sector asegurador, tenemos la responsabilidad de proponer nuevas soluciones para el ahorro, de promover además la educación y la planificación financiera en la sociedad para crear una mayor cultura del ahorro, y por supuesto de acompañar a los clientes durante y después de la jubilación, con el fin de que puedan disfrutar de todas las etapas.

En definitiva, en un mundo tan cambiante es complicado anticipar todo lo que en un futuro se va a convertir en una tendencia o en una necesidad, sin embargo no debemos ver el aumento de la esperanza de vida como un riesgo, sino como una nueva ventana abierta a un abanico amplio de oportunidades, pero que naturalmente genera cambios que debemos afrontar y para los que será necesario estar preparados.