Ganadores y perdedores en el juego de la disrupción

  • 11-10-2018

  • 5 minutos

Como inversores en renta fija que buscan oportunidades para invertir en economías desarrolladas, durante años nuestra perspectiva primaria ha sido de divergencia. El crecimiento global se ha mostrado cada vez más polarizado, de manera que la capacidad de otros bancos centrales para seguir a la Reserva Federal de EE. UU. en su ciclo de subidas de tipos se ha visto seriamente limitada en muchas economías.

Esto, a su vez, ha creado algunas de  las mayores diferencias de tipos de interés entre países en décadas, presentando oportunidades para los inversores en renta fija y poniendo de relieve la fragilidad estructural subyacente de la economía mundial. Las dificultades de Europa relativas al desapalancamiento de la economía son de sobra conocidas, pero las economías menores y más dinámicas también han tenido que hacer frente a sus propios obstáculos.  Para algunas, como por ejemplo Australia, el problema fue un mercado inmobiliario sobrecalentado y un bajo nivel de confianza de los consumidores; para otros, como Reino Unido, han sido cuestiones idiosincrásicas (efecto del Brexit).

Sin embargo, en el último año, a medida que los gestores de renta fija se han centrado en la disrupción tecnológica en profundidad, inicialmente a nivel de valores, cada vez se ha ido observando también más a nivel macroeconómico. De hecho, es destacable que hemos visto como economistas tradicionales de diferentes países han criticado la falta de exposición a este sector en alza y sus consecuencias para las perspectivas económicas a largo plazo.

Figura 1: brecha geográfica en el dominio tecnológico

Fuente: MSCI, FactSet, Goldman Sachs Investment Research, junio de 2018
Nota: AC World = MSCI All Countries World Index (ACWI)

Ganadores y perdedores del juego

La tecnología domina las economías, sectores y mercados de valores, pero no de la misma forma y no en todas partes por igual. Hay una clara brecha geográfica en la que las empresas tecnológicas dominan en EE. UU. y China, pero forman una parte más pequeña de otros mercados especialmente desarrollados.  Un vistazo rápido a las 50 primeras empresas que figuran en una clasificación de Wikipedia sobre las empresas emergentes consideradas “unicornios” muestra que 28 de ellas son chinas, 15 estadounidenses y ninguna europea. El gráfico mostrado en la figura 1 es un buen ejemplo de esto, ya que se puede observar el peso de la tecnología de la información en varios índices de renta variable.

En economías más pequeñas, como Canadá, Australia y Reino Unido, las ponderaciones de la tecnología son incluso más bajas que las de Europa en la figura 1. El sector tecnológico supone un 4,1 % del índice Toronto Stock Exchange Composite, un 2,4 % del ASX 200 australiano y un 1,3 % del FTSE 100 en Reino Unido. Los mercados de valores de estas tres economías parecen cada vez más anacrónicos por su composición dominante de sectores «heredados» con empresas centradas en finanzas y materias primas. Es el caso de Canadá y Australia, como mención especial de esto, dada su experiencia para fomentar el auge del mercado inmobiliario y de endeudamiento de los consumidores tras la crisis de 2008.

Hemos posicionado nuestros fondos de bonos estratégicos para reflejar la corrección que se está llevando a cabo como resultado. La falta de exposición tecnológica reflejada en sus índices sirve para poner de relieve la dependencia de estas economías de fuentes relativamente sostenibles de crecimiento.

La disrupción no es algo nuevo

El mundo moderno, y con él la sociedad actual, ha evolucionado a través de un constante estado de disrupción. Sin embargo, en el último año más o menos, hemos visto un nivel extraordinario de disrupción a nivel más micro en los negocios e industrias que siempre hemos considerado áreas monótonas pero relativamente seguras para el préstamo de dinero. Las fuerzas disruptivas actuales que lastran a las empresas a menudo son difíciles de predecir, ya que los avances tecnológicos han permitido que nuevos modelos de negocio remodelen mercados tradicionales y provoquen la desaparición a una velocidad récord de empresas ya existentes.

Gestionar la disrupción a nivel empresarial no es tarea fácil, ya que es difícil ver las potenciales fuerzas de quienes la provocan. Esto requiere una nueva forma de pensar y una reevaluación del modelo de negocio.

La figura 2 muestra una serie de negocios que han cambiado esencialmente en los últimos 12-18 meses. Mientras que los cambios que han afectado a negocios como el comercio minorista y la televisión por cable se conocen bien, las sorpresas son, por ejemplo, los negocios funerarios, el sector de la cerveza en EE. UU., el tabaco y la publicidad. Los hemos denominado «negocios perseguidos»; entendiéndolo como negocios a menudo estables, con buenos flujos de efectivo y márgenes de beneficio, a los que ahora acechan nuevos participantes o cambios que afectan a la economía de estos sectores.

Figura 2: negocios perseguidos

Fuente: Janus Henderson Investors, junio de 2018

Inversión en renta fija a través de otro prisma​

La disrupción puede cau​sar trastornos y agitación para muchos negocios y, desde una perspectiva de inversión, puede tener un efecto significativo sobre las carteras. En nuestra opinión, las fuerzas estructurales a largo plazo marcan el «clima» adecuado para invertir en renta fija, mientras que los altibajos cíclicos son más susceptibles al «tiempo» y, sin embargo, suelen llamar la atención de forma desproporcionada.

El impacto a largo plazo de los superciclos de deuda ha sido un prisma especialmente importante para entender las economías como Japón o la zona euro, mientras que se ha escrito mucho sobre el efecto del envejecimiento de la población en el mundo desarrollado.

No cabe duda de que la tecnología es un factor cada vez más importante en el entorno de inversión en renta fija. La naturaleza de polarización geográfica de los titanes tecnológicos globales, y el ecosistema en el que prosperan, ha añadido una nueva dimensión a un mundo de perspectivas ya divergentes de crecimiento y tipos de interés.