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¿Qué esperan las gestoras de fondos de las elecciones en Reino Unido?

  • 11-12-2019

  • 11 minutos

El próximo jueves 12 de diciembre tendrá lugar la cita electoral en Reino Unido, un adelanto de elecciones propuesto por Boris Johnson. Y como si de Papá Noel se tratará: Johnson promete que traerá el Brexit por Navidad.

Compartimos los últimos comentarios sobre el resultado electoral esperado por las gestoras de fondos internacionales; Aberdeen Standard Investments, AXA IM, Bank Degroof Petercam, Hermes IM, Natixis IM y Julius Baer, y su impacto en los mercados financieros.

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Las encuestas ofrecen una nueva victoria parlamentaria para el Partido Conservador, lo que debería mejorar las conversaciones comerciales.

¿Qué esperan las gestoras de fondos de las elecciones de Reino Unido?

Entrevista a Stephanie Kelly, economista política de Aberdeen Standard Investments

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¿Cuáles son los principales escenarios que estáis contemplando de cara a las próximas elecciones del 12 de diciembre? ¿Corre Reino Unido el riesgo de volver a verse en una situación de punto muerto?

El resultado más obvio en este momento apunta a una mayoría conservadora o, en su defecto, a un parlamento sin mayorías que daría lugar a muchos conflictos entre los partidos que están a favor de la permanencia para construir algún tipo de alianza.

¿Cuál sería una «mayoría fuerte» para los conservadores de Johnson (326 escaños + 10 escaños, 326 escaños + 20 escaños….)?

Creo que el dimensión de la mayoría es importante. Tradicionalmente, una mayoría de 25 escaños es bastante sólida, pero esta vez es diferente. Cuanto menor sea la mayoría, mayor será el control del ERG sobre la agenda del Brexit y es probable que los mercados sufran más estrés. Una mayoría más amplia podría diluir esta situación, pero depende de quién gane los escaños.

¿Es probable que el partido del Brexit desempeñe un papel central en las elecciones?

El partido del Brexit casi ha desaparecido en estas elecciones, lo que lo hace que tenga poca importancia para las elecciones.

¿Cómo reaccionará la libra? ¿Qué escenario es el que más preocupa a los inversores?

La libra está  descontando noticias positivas. Mi inquietud es que la realidad de un gobierno conservador que promueva la idea de que pueden llegar a un acuerdo sobre el Brexit en seis meses va a resultar difícil para los mercados porque: a) introduce otra fecha límite, b) el Parlamento está menos respaldado en el tema del Brexit por diputados contrarios a la ley del «no hay acuerdo» y c) un acuerdo comercial sobre el Brexit no puede negociarse de manera realista en un espacio de tiempo tan corto.

Algunas encuestas sugieren que el Partido Laborista podría obtener un resultado mejor de lo esperado. ¿Ven margen para un segundo referéndum si Johnson no alcanza la mayoría y los partidos partidarios de la permanencia (Lib-Dem, SNP) deciden aliarse?

Los laboristas pueden beneficiarse el día de la votación del cambio de voto de última hora. Si se crease una coalición entre los partidos pro-permanencia, estar existirá por una razón: para celebrar un segundo referéndum.

Perspectivas de David Page, head of Macro Research de AXA Investment Managers

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Las encuestas sugieren una clara mayoría de los Tories en las elecciones del próximo día 12 de diciembre. Sin embargo, la complejidad del sistema electoral el británico first past the post, en el que el candidato con más votos en cada circunscripción es elegido, añade incertidumbre a esta aparente ventaja. Nuestra visión es que el resultado más probable es una pequeña victoria de los conservadores, que debería permitir que el acuerdo presentado por el primer ministro, Boris Johnson, saliera adelante y el Brexit sea aprobado dentro del plazo acordado, que expira el 31 de enero.

Si este es el resultado final, nuestra estimación es que el PIB de Reino Unido podría crecer un 1,2% en 2020 y un 1% en 2021, reflejando una nueva desaceleración global que anticipamos que tendrá lugar en 2021. Bajo este escenario, nuestra expectativa es que el Banco de Inglaterra no toque los tipos en todo el año que viene.

Es cierto que habría una posibilidad de que el Banco de Inglaterra subiera tipos en el tercer trimestre de 2020, pero en conjunto vemos la política monetaria sin cambios, con expectativas de recortes de tipos al año siguiente, dependiendo de las perspectivas económicas mundiales y de las decisiones relativas al periodo de transición del Brexit.

Ciertamente, vemos que la incertidumbre no disminuirá significativamente. La negociación de los acuerdos comerciales que reemplazarán las actuales relaciones entre Reino Unido y la UE durará varios años. Los conservadores han sugerido que este proceso podría completarse a finales de 2020, pero no encontramos ninguna evidencia contundente que respalde dicha afirmación.

Por un lado, creemos que, si el primer ministro logra la mayoría suficiente, intentará centrarse en asuntos que van más allá del Brexit, lo que podría llevar a extender el periodo de transición, para que éste no interfiera con la agenda política doméstica. Sin embargo, los conservadores han expresado repetidas veces su fuerte convicción de “sacar adelante el Brexit o morir”, por lo que incluso con un acuerdo para el Brexit aprobado, las empresas podrían afrontar de nuevo el riesgo de una desconexión abrupta a finales de 2020 de los actuales acuerdos comerciales de la UE en el marco de la OMC (Organización Mundial del Comercio).

Otros posibles escenarios a las elecciones

Pero dada la incertidumbre persistente sobre el resultado final, hemos trazado otros posibles escenarios. El más negativo de todos sería aquel en el que los Tories son el mayor partido en el Parlamento, pero sin mayoría suficiente, sin conseguir aprobar el acuerdo del Brexit y sin que el Parlamento pueda forzar un segundo referéndum, lo que desemboca en una salida forzosa en enero de 2020. En ese caso, nuestra previsión sería una contracción del PIB del 1,8% en 2020 y del 3,3% al año siguiente.

Otros dos escenarios posibles son que el partido conservador sea el ganador, de nuevo sin mayoría suficiente y se vea obligado a afrontar un referéndum confirmatorio del acuerdo. Si finalmente el acuerdo fuera aprobado en ese segundo referéndum, nuestra previsión económica no variaría demasiado del escenario central: crecimiento del 1% en 2020 y del 0,8% en 2021. Si en ese referéndum el resultado fuera revocar el Brexit, entonces creemos que el PIB podría crecer un 1,5% el año próximo y dos décimas más en el siguiente ejercicio.

Con un Parlamento dominado por los laboristas, donde en una segunda consulta se consiguiera revocar la salida de la UE, nuestra estimación es de una expansión del 1,3% en 2020 y un 1% al siguiente año. Por último, otro posible resultado es que los laboristas fueran la fuerza mayoritaria, pero en lugar de echar para atrás el Brexit, renegociaran el acuerdo de salida. En ese caso, nuestra previsión sería muy similar al escenario central.

En términos generales, la incertidumbre continuará siendo elevada, sea cual sea el resultado, aunque el margen existente para aplicar una fiscalidad expansiva podría compensar esta falta de claridad sobre el futuro de Reino Unido.

Perspectivas de Investment Desk, Bank Degroof Petercam

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Las elecciones que se celebrarán mañana, 12 de diciembre, en Reino Unido ya se han descrito como un referéndum sobre el acuerdo de salida negociado por el primer ministro Boris Johnson con la UE el 17 de octubre. Pero esta comparación no es válida, pues en Reino Unido, el sistema de mayoría simple se utiliza como sistema electoral. En este sistema, el candidato con más votos en su distrito electoral gana y se le asigna el escaño de ese distrito en el Parlamento. Esto significa que la distribución de escaños en el Parlamento británico puede ser (significativamente) diferente de la de los votos totales

Bajo Boris Johnson, los conservadores se posicionaron claramente a favor de un Brexit, independientemente de si se alcanzaba un acuerdo o no. El Partido del Brexit de Nigel Farage tiene un punto de vista extremo que puede que no atraiga a todos los votantes pro-Brexit, aunque estos también podrían dar sus votos estratégicamente a los conservadores, sabiendo que el Partido del Brexit sólo puede obtener la mayoría de los votos en unos pocos distritos. Los votantes pro-Brexit podrían, por tanto, unirse a favor de los conservadores de Boris Johnson. Las encuestas indican que, desde este verano, el Partido Conservador ha dado un salto significativo a expensas del Partido Brexit.

Los partidos a favor de mantener al Reino Unido en la UE están divididos. El Partido Laborista no tiene una posición clara y lleva mucho tiempo luchando por un segundo referéndum, que ahora parece una causa perdida. Los liberales demócratas son el partido que más abiertamente está a favor de la «permanencia». Pero el Partido Laborista y los Demócratas Liberales no parecen estar en la misma sintonía cuando se trata de otras cuestiones políticas. Por lo tanto, parece improbable una elección estratégica que pueda reunir al bloque «pro-remain» (por la continuación en Europa).

La organización de elecciones antes del Brexit es una apuesta arriesgada para los conservadores. Sin embargo, gracias a su posicionamiento más claro a favor del Brexit, la figura de Boris Johnson, las divisiones en el bando «pro-remain» y el sistema electoral, parece posible obtener una mayoría en el Parlamento. Aunque esto no significa necesariamente que la mayoría de los votantes hayan votado por un partido pro-Brexit.

El escenario después de las elecciones

Si los conservadores obtuvieran la mayoría en el Parlamento en estas elecciones, el acuerdo de salida del primer ministro Johnson volvería a la agenda de la nueva Cámara y probablemente sería aprobado. El Reino Unido iniciará entonces el período de transición (que en principio se extiende hasta finales de 2020) durante el cual se definirá la futura relación con la UE.

Si los conservadores no obtienen la mayoría, la situación será más confusa. Una coalición «pro-remain» entre el Partido Laborista, el Partido Nacionalista Escocés y los Demócratas Liberales sería posible, pero no segura. No obstante, en este caso, un segundo referéndum o incluso la cancelación del Brexit serían posibles de nuevo. 

Por último, es posible que ningún partido obtenga la mayoría en el Parlamento y que no se pueda formar una coalición. En este caso, podría surgir un nuevo punto muerto en el proceso de salida.

Entonces, ¿se evita definitivamente una salida sin acuerdo? No necesariamente. A corto plazo, un Brexit sin acuerdo sigue siendo posible si, después de las elecciones, un Parlamento dividido sin mayoría no puede aprobar un acuerdo de salida antes del 31 de enero. A largo plazo, las negociaciones sobre la futura relación prometen ser tan difíciles como las negociaciones sobre el acuerdo de salida. La amenaza de no llegar a un acuerdo, es decir, la ausencia de un acuerdo sobre las relaciones futuras tras el período de transición, puede ser una estrategia del Reino Unido para obligar a la UE a hacer concesiones durante las negociaciones. Cuanto mayor sea la victoria de los conservadores en las elecciones de diciembre, mayor será el riesgo de que esta estrategia continúe.

Perspectivas de Silvia Dall’Angelo, Senior Economist en Hermes Investment Management

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En términos generales, la incertidumbre continuará siendo elevada, sea cual sea el resultado, aunque el margen existente para aplicar una fiscalidad expansiva podría compensar esta falta de claridad sobre el futuro de Reino Unido.

Las próximas elecciones generales son la esperanza para salir del estancamiento del Brexit que ha afectado al país en los últimos años. Queda por ver si una resolución Brexit está al alcance dados los vagos planes, los plazos ambiciosos y las tendencias para subestimar las dificultades de negociar una nueva red de acuerdos comerciales.

La persistente incertidumbre relacionada con el Brexit ha afectado claramente la inversión empresarial, que se contrajo un 3,5% el año pasado. Si bien una salida sin acuerdo parece poco probable a corto plazo, incluso la aprobación de un acuerdo de retirada es poco probable. Una transición abrupta probablemente causaría una interrupción a corto plazo y si no se ha llegado a un acuerdo comercial, el Reino Unido recurrirá a las reglas de la Organización Mundial del Comercio, lo que podría reducir el PIB en un 5% -10% a largo plazo. Como resultado, el riesgo de una recesión ha aumentado a medida que la incertidumbre relacionada con el Brexit, las tensiones comerciales y la débil actividad manufacturera mundial se combinan para amortiguar las perspectivas económicas del Reino Unido.

Es evidente la necesidad de un uso más explícito y anticíclico de la política fiscal. Los estabilizadores automáticos se han debilitado en los últimos años y cualquier esfuerzo para fortalecerlos sería apropiado. El partido conservador, que actualmente lidera las encuestas, anunció un aumento en el gasto público por valor de £ 13,4 mil millones, o el 0,6% del PIB. No obstante, el manifiesto publicado durante el fin de semana no modificó drásticamente el panorama fiscal. Se supone que un aumento de impuestos limitado (que consiste en eliminar un recorte planificado en el impuesto corporativo el próximo año) financiará un modesto aumento de gastos de alrededor de £ 3 mil millones por año y pequeños recortes de impuestos. Además, el canciller Sajid Javid prometió un aumento en la inversión pública de alrededor de £ 22 mil millones (alrededor del 1% del PIB) a principios de este mes, lo que iría acompañado de una relajación formal de las normas fiscales actuales, que limitan el déficit al 2% del PIB y comprometerse a reducir la carga de la deuda pública.

El Partido Laborista, detrás de las encuestas, adoptó una posición mucho más agresiva sobre el estímulo fiscal, al anunciar un plan sin precedentes para el gasto público. Las medidas anunciadas aumentarían el gasto actual en £ 80 mil millones en el año fiscal 2023-24, que debería financiarse mediante un aumento análogo de los impuestos. Además, la inversión pública aumentaría en £ 55 mil millones al año (alrededor del 2.5% del PIB), lo que duplicaría los niveles actuales.

Como conclusión, el Reino Unido podría convertirse en un laboratorio para experimentar con la política fiscal.

Esty Dwek, Head of Global Market Strategy de Natixis IM Solutions

El mejor resultado posible en las elecciones que tendrán lugar en Reino Unido este próximo jueves es el de una clara victoria de los tories que permita al primer ministro, Boris Johnson, sacar adelante su plan de retirada de la UE. Esto sería muy positivo, porque eliminaría la carga de incógnita que gravita ahora sobre el país y permitiría mejorar las previsiones de crecimiento para el año próximo. Incluso aunque el pacto ideado por Johnson no sea tan “suave” como el que originalmente propuso la ex primera ministra Theresa May, esto sería mejor que reabrir de nuevo la posibilidad de que el Brexit pudiera ser cancelado en algún momento del año que viene, en un plazo de tiempo incierto. Sería muy deseable que el primer capítulo de la Saga Brexit termine por fin de una vez.

Otro tema completamente distinto es el del periodo de transición de la salida de Reino Unido de la UE. Los tories han prometido completar el proceso en 2020. Pero, aunque Johnson lograra ratificar su acuerdo a finales de diciembre o durante enero, no es realista pretender completar el acuerdo de transición en un solo año. No ha habido nunca ningún proceso similar y ningún acuerdo comercial entre dos países o entre dos bloques que no se haya ejecutado a lo largo de un periodo de varios años. Es completamente impensable que estos plazos tan ajustados se puedan cumplir en un asunto tan complejo como el Brexit, por lo que estamos muy seguros de que, en verano del año próximo, los británicos solicitarán una extensión del periodo de transición.

Pero tendremos al menos un terreno firme sobre el que pisar, sabremos en qué escenario estamos.  Desde un punto de vista empresarial es mucho más fácil para las compañías invertir, expandirse y contratar trabajadores si tienen una idea clara de cómo serán los próximos trimestres y años y el hecho es que durante mucho tiempo no hemos podido disfrutar de esta claridad en Reino Unido.

Esta mejora del sentimiento sería también buena para los mercados de renta variable. El último rally experimentado en las Bolsas se ha hecho a costa de la expansión de los múltiplos de valoración y actualmente se puede decir que no hay ningún mercado que pueda considerarse barato a excepción de, precisamente, la Bolsa británica. Y es que tenemos que recalcar que el Brexit ha pesado sobre los activos europeos mucho más de lo esperado. Eliminar esa incertidumbre del escenario permitirá a los inversores centrarse en otros aspectos y elevará el optimismo.

Equipo de Julius Baer

Las encuestas actuales sugieren que es probable una mayoría conservadora. La retirada del Partido Brexit de las circunscripciones conservadoras se considera un impulso para los de Boris Johnson, pero solo ayuda a los conservadores a defender escaños y no a ganar otros. En este sentido, una mayoría del partido conservador aumentaría la probabilidad de un Brexit ordenado el 31 de enero de 2020. La eliminación de los riesgos de la salida de Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo podría conducir a “mejoras adicionales en el sentimiento de la libra esterlina”, pero las incertidumbres con respecto a la relación comercial “limitarían la recuperación de la divisa británica a corto y medio plazo”, destacan desde Julius Baer.

Que se produzca una configuración del parlamento sin claras mayorías “un riesgo significativo”, con el potencial de revivir los temores de Brexit sin acuerdo, lo que induce al “debilitamiento renovado de la libra a corto plazo”, apuntan estos expertos. En este sentido, la visión a largo plazo “se volvería opaca”.

Por otra parte, el supuesto de una victoria laborista o un gobierno de oposición actualmente parecen “menos probables”. Las políticas con una victoria laborista podrían lograr “una nueva rebaja en la libra”, a pesar de que se pudiera producir un Brexit más suave, en opinión de Julius Baer.

En último lugar, un impulso fiscal moderado por parte de los conservadores durante la transición del Brexit podría “amortiguar los vientos en contra del crecimiento de un Brexit ordenado y una relación comercial aún desconocida entre el Reino Unido y la Unión Europea”. De este modo, un impulso fiscal fuerte por parte de los laboralistas durante un Brexit suave o un “no Brexit” podría verse afectado por “la caída de la inversión privada”, dadas las “perspectivas de nacionalización y mayores impuestos”.