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¿Ha empezado de verdad la gran rotación?

  • 13-07-2020

  • 2 minutos

Aparte de la temida segunda oleada de coronavirus ―de la que estamos muy pendientes analizando los datos de alta frecuencia―, hay otros riesgos que amenazan con frenar el repunte en la economía de Europa que cuenta con un mercado laboral más rígido que el de EE. UU., donde los rápidos planes de reasignación laboral son posibles, el desempleo podría ser más persistente de lo esperado en el viejo continente y todo por los cambios estructurales provocados por la pandemia. La recesión fuese más grave de lo previsto y será inevitable que más empresas se declaren en quiebra.

Renta variable

Si nos fijamos en la rentabilidad del mercado de renta variable y los ratios precio-beneficio, parece como si 2020 ya no se tuviese en cuenta. Cabe señalar que las acciones value han superado claramente a las acciones growth y de calidad desde mediados de mayo. ¿Ha empezado de verdad finalmente la gran rotación que muchos inversores esperaban desde hace mucho tiempo? Esto podría deberse en parte a la gran diferencia de valoraciones entre acciones growth y value en cuanto al ratio precio-beneficio. En concreto, los valores de tecnología informática fuertemente demandados durante la crisis del coronavirus han alcanzado máximos históricos de valoración. Sin embargo, ante los escasos indicios de aumento de la inflación y los tipos de interés, el repunte del valor podría no tener base suficiente para perdurar. Sectores típicos value, como automóviles o telecomunicaciones, se enfrentan también a graves desafíos, con inversiones necesarias en movilidad eléctrica y la expansión de la red 5G. En este contexto, seguimos apostando por valores de los sectores de tecnología informática y salud que se benefician de las tendencias a largo plazo, valores industriales respaldados por la recuperación económica y bancos que ya se han adaptado en gran medida al entorno normativo más estricto.

Renta fija

El high yield se ha recuperado rápidamente, gracias en buena parte al respaldo de los bancos centrales y la oferta reducida (solo compensada en parte por los denominados «ángeles caídos», anteriores bonos investment grade). Aunque positivos de medio a largo plazo, creemos que podría haber menor potencial en este segmento a corto plazo. En cambio, la deuda pública de los países periféricos y el crédito investment grade siguen ofreciendo al menos cierto potencial de rendimiento.

Divisas

Estamos convencidos de que el euro finalmente podría revalorizarse frente al dólar. Creemos que esta subida se va a ver impulsada por un diferencial de tipos de interés limitado, la profundización de los déficits cada vez mayores de EE. UU. y la solidaridad europea sin precedentes orientada hacia el crecimiento y la inversión. Por último, hay que mencionar la pandemia, actualmente más problemática en EE. UU. que en Europa.

Por tanto, hay muchos indicios de que los activos de riesgo seguirán recuperándose: el descenso de las cifras de contagio, el respaldo máximo de los gobiernos y los bancos centrales, la menor volatilidad, la vuelta de empresas a la normalidad al final de la fase de confinamiento o los primeros indicios de recuperación económica. En cuanto las expectativas de beneficios empresariales empiecen a destacar otra vez, podremos volver a la normalidad. Pero hasta entonces, hay que ser precavidos.